Asesinos de bolsillo

Llega a PSP, y de manera exclusiva, una nueva aventura del asesino original, Altair, el protagonista del primer título de esta saga. Una lucha que le lleva de nuevo a enfrentarse contra los templarios por todo el Mediterráneo, y que mantiene intacta la jugabilidad de la primera entrega.

Siguiendo la pista del Fruto del Edén, Altair llega a Chipre, lugar donde su lucha contra los templarios continúa adelante. Es allí donde se desarrolla esta nueva entrega portátil de la serie, que sirve de enlace entre el primer Assassin’s Creed y el segundo y que, en líneas generales, mantiene los niveles vistos en los capítulos de consolas de sobremesa.

Asesino en potencia

Bloodlines recuerda, más que nada, al primer Assassin’s Creed, y no solamente porque ambos compartan tanto protagonista como época. Durante la aventura nos encontramos con la misma fórmula original, que mezcla una vez más sigilo, acción y plataformas, y en la que el asesinato prima ante todo lo demás. De hecho, el tipo de misiones que encontramos en este lanzamiento es muy similar a las encontradas en el Assassin’s Creed original. Es decir, que durante la aventura debemos eliminar a ciertos sujetos y, para poder acabar con ellos, primero debemos encontrarnos, abrirnos paso hasta ellos para, por fin, reducirles como creamos más oportuno. No obstante, las características de PSP hacen que, para bien o para mal, las misiones sean algo más directas.

Aún así, en Bloodlines todavía encontramos ciudades de enorme tamaño, que podemos recorrer libremente en función del momento del juego en que nos encontremos. Y tampoco faltan las típicas misiones secundarias, que consisten en ayudar a mujeres en apuros y cosas por el estilo. Como hemos dicho, la esencia del primer Assassin’s Creed está aquí, obviándose sobremanera la evolución que posteriormente ha tenido la serie en todas sus secuelas para versiones de consolas de sobremesa.

Por otro lado, Bloodlines cuenta con ciertas posibilidades de personalización, que ayudan a dotar a la aventura de un cierto toque progresivo (como es habitual dentro de la serie). De hecho, a medida que derrotamos enemigos y ganamos dinero, es posible ir mejorando nuestra velocidad, destreza con las armas, etc. Y en cuanto al control, este se mantiene muy fiel al original, resultando bastante eficaz en todo momento y permitiéndonos cambiar de armas con la cruceta y movernos con el stick de PSP.

En lo concerniente al apartado técnico, el juego mantiene dignamente las características de sus hermanos mayores. Algo que se nota especialmente en las animaciones del propio Altair, así como en el mencionado tamaño de las ciudades. ¿Recortes? Básicamente uno: las localizaciones están menos pobladas y transmiten menos detalle que antes. Y como detalle final, el título sigue doblado profesionalmente al castellano.

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