El mejor juego de la saga

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Desde Ubisoft nos presentan una gran propuesta en esta nueva entrega del credo de asesinos. Assassin’s Creed Unity consigue crear una brillante fórmula que mantiene la esencia principal de la saga con elementos novedosos, que amplían la experiencia en medio de una época tan conflictiva como la Revolución Francesa. 

Liberté, égalité, fraternité. En 1789, Francia vivía uno de los momentos más importantes de su historia, una revolución con este lema como bandera. Un lema que debió escuchar en innumerables ocasiones el protagonista de la nueva entrega de Assassin’s Creed, Arno Dorian, al que acompañamos en su periplo por la París del siglo XVIII, durante dicha Revolución Francesa. Sin duda, es un escaparate inmejorable para ambientar un videojuego, y si tiene la firma de una franquicia como la del credo de asesinos, bajo la mano de Ubisoft, no podríamos esperar otra cosa que un gran título. No obstante, incluso con estas expectativas, Assassin’s Creed Unity sorprende, y de qué manera.

Posiblemente estamos ante el mejor título de la franquicia. Y dejamos el adverbio porque todo está sujeto a gustos personales. Pero la interesantísima propuesta que hemos experimentado en Unity supera cualquier idea que pudiéramos tener respecto a un nuevo Assassin’s Creed. Las innovaciones, fruto de un gran trabajo en las consolas de nueva generación, consiguen aportan un gran punto de frescura a la saga, con un resultado altamente inmersivo y realista.

Todo ello entre un conflicto en el que Arno juega un interesante papel, junto a su inseparable Élise De la Serre, cuya familia es el epicentro de todo lo que acontece en torno al credo de asesinos y sus miembros, adentrándonos en una historia de venganzas y traiciones, con saltos temporales de por medio, tratando de encontrar las respuestas que se siguen buscando en la época presente. Desde AlfaBetaJuega nos unimos a Assassin’s Creed Unity y este es nuestro análisis.

Desde el primer momento que comenzamos a jugar a Assassin’s Creed Unity, descubrimos que nos espera una experiencia distinta a lo que hemos visto. Que nadie se lleve a engaño, es un título con la gran esencia que caracteriza a la saga en sus líneas generales, pero hay grandes aspectos que se han visto amplificados, modificados y mejorados para hacer la experiencia algo más dinámica e impresionante. Uno de estos cambios es la desaparición del conocido Animus, dejando paso a una nueva versión denominada Helix, a través de la cual nuestro nuevo sujeto se somete a los recuerdos de Arno, para explorar París en la etapa de la Revolución Francesa y conocer todos sus secretos, además de conectar con el resto de épocas que ya hemos conocido en otros títulos, que esconden algún que otro secreto desbloqueable, una vez hayamos superado nuestra aventura en París.

Pero más allá de interactuar con Helix, una vez superamos el prólogo, donde descubrimos los primeros pasos de Arno y Élise siendo apenas unos críos, y nos situamos en la París de 1789, en medio de la Revolución Francesa, no podemos hacer otra cosa que permanecer con la boca abierta. La recreación de la capital francesa resulta admirable y completamente fiel a lo que es en la realidad: cualquiera que haya visitado las calles parisinas, puede reconocerlas con una absoluta exactitud, especialmente durante las distorsiones temporales de épocas más actuales, aunque ese es un tema en el que ahondaremos más adelante. 

Respecto a lo que podemos encontrar en París, también nos topamos con una inmensidad que nos cuesta identificar en cualquier otra entrega de Assassin’s Creed: la ciudad es enorme, dividida en decenas de distritos y con muchos elementos ocultos que nos aguardan para ser descubiertos. Y, en estos secretos, también reside una de las grandes claves de Assassin’s Creed Unity, que nos es otra que una completa y absoluta libertad en nuestro modo de experimentar lo que Ubisoft nos ha puesto sobre la mesa.

Debido a los grandes y numerosos elementos que se sitúan en el mapa, podemos escoger decenas de variantes con las que avanzar, más allá de las misiones relacionadas con la historia principal. Todo ello se traduce en una experiencia completísima, además de grandes alicientes a la hora de elegir nuestro modo de juego y de personalización del personaje. 

Pero antes de ir con ello, no queremos olvidarnos de uno de los aspectos que Ubisoft había querido destacar desde sus primeros pasos en esta nueva entrega, y del que han cumplido con creces. Estamos hablando de la masificación de la población de la capital francesa, en consonancia con la amplitud del entorno. Se respira muchísima vida en París, tanto en los distritos con rebeliones y protestas a favor de la Revolución, como los distritos en los que la gente camina tranquila por sus calles, el mercado o los parques.

Todo en París parece transmitir vitalidad y un movimiento constante, algo que es un absoluto disfrute a la hora de adentrarnos en el universo que plantea Assassin’s Creed Unity. Pero no todo se queda en un mayor número de personas, sino que estos NPCs actúan de un modo mucho más lógico y realista, respecto a lo que habíamos visto hasta ahora. Los parisinos viven su vida, como si un asesino no anduviera entre ellos, algo con lo que podremos escuchar conversaciones de lo más cotidianas entre habitantes, consiguiendo una sensación de vida latente.

Pero, por supuesto, el elemento principal sobre el que giran nuestros acontecimientos es Arno. Y nuestro nuevo asesino también cuenta con una amplia personalización a gusto de cualquier usuario que se precie. Desde cambiar el color del uniforme, hasta modificar las partes del mismo en favor de mejoras en los atributos, como suele ser habitual en la saga.

Sin embargo, en esta nueva entrega reside un interesante catálogo de posibilidades al respecto, con una gran variedad de elementos que dan como resultado cientos de estéticas para Arno. Algo que destaca sobremanera en la experiencia multijugador, como elemento diferenciador entre cada usuario, que contiene los elementos que cree más oportunos. En nuestro caso, elegimos cambiar el color del uniforme de Arno del azul al blanco, para sentirnos más familiarizados con el aspecto primigenio de los asesinos.

Y esta personalización también se extiende hasta las armas y habilidades con las que cuenta nuestro protagonista. En este aspecto destaca, de manera evidente, la nueva inclusión de la hoja fantasma, la cual nos ofrece la posibilidad de atacar a distancia con el máximo sigilo. Además de incluir una variante como la hoja enloquecedora, con la que conseguir que los enemigos se rebelen contra sus propios compañeros. Sin embargo, también podemos encontrar un gran arsenal referente a armas cortas, largas, pesadas o cuyo uso se limita a una sola mano en conjunto con diferentes pistolas y rifles. En definitiva, decenas de posibilidades con las que realizar nuestros combates y que también están sujetas a mejoras, como viene siendo habitual.

Precisamente en el apartado de mejoras encontramos novedades. En Assassin’s Cred Unity hay tres vertientes a la hora de mejorar nuestros atributos: los puntos de sincronización son la principal baza para desbloquear habilidades cuerpo a cuerpo, a distancia, de sigilo o correspondientes a la salud. Cada una de ellas contiene diferentes habilidades, las cuáles requerirán un determinado número de puntos de sincronización. Los puntos de credo son los responsables de que podamos mejorar el equipamiento que tengamos, del mismo modo que desbloquear nuevos colores y piezas para el atuendo.

Por último, encontramos la libra, que es la moneda correspondiente a la época y con la cual podemos comprar consumibles y otros aspectos referentes al equipo. Además de todo esto, también contamos con un nivel de asesino, a través del cual iremos avanzando en diferentes rangos, dependiendo de nuestros actos y el éxito que tengamos en las misiones. De este modo, podemos empezar siendo un simple iniciado en el credo de asesinos, hasta convertirnos en todo un maestro, lo que permite desbloquear nuevas habilidades y atributos para Arno, además de potenciadores para las habilidades, que amplían su efecto durante un determinado período de tiempo.

Todo ello conforma un excelente cóctel de cara a uno de los aspectos en los que más destaca Assassin’s Creed Unity, que no es otro que la jugabilidad, donde podemos ver varias innovaciones, como las incluidas en el parkour. En esta ocasión es mucho más ágil y realista, ya que Arno se mueve en consonancia con lo que está haciendo, como escalar tejados, que es mucho más veraz, especialmente en los terrenos con tejas. Las animaciones están especialmente cuidadas en este aspecto, más aún en los momentos de descenso, donde podemos apreciar movimientos rápidos y especialmente ágiles, donde Arno aprovecha cualquier resquicio para realizar impresionantes piruetas con las que llegar al suelo.

En lo referente al parkour, también se ha diferenciado entre la acción de subida y la de bajada, con lo que ahora cada una de ellas se realiza con diferentes botones. Además, la oportunidad de atravesar edificios a través de ventanas abiertas y demás elementos similares, aportan una gran frescura a la experiencia, especialmente si queremos huir de una escena del crimen.

Pero no todo se basa en una amplia personalización y un parkour mucho más cuidado. Unity cuenta con un sistema de batalla más enrevesado y divertido al mismo tiempo, con el fin de evitar que se produjeran batallas con las que el bloqueo y contraataque fueran nuestra mejor arma. Ahora hay que tener mucho cuidado a la hora de llamar la atención de un amplio grupo de enemigos, porque estaremos en problemas. Los guardias no se andan por las ramas, y atacan en grupo, buscando nuestros puntos débiles y aprovechándolos a la menor oportunidad. No podemos negar que los enfrentamientos directos son más difíciles que en anteriores títulos, con lo que en ocasiones hemos tenido que optar por una táctica más sigilosa. 

Un sigilo que sigue sustentando los momentos más cruciales de la historia, aunque en este caso de un modo más estratégico. Las oportunidades se presentan de forma variada ante los retos que nos propone el juego, por lo que a causa de la dificultad de algunos niveles, debemos trazar una estrategia casi perfecta para alcanzar el objetivo. Para esto tenemos la opción de cumplir algunos objetivos secundarios, que pueden facilitarnos la tarea o dirigirnos directamente hacia el objetivo principal. De nuevo, la libertad se hace patente a la hora de jugar nuestra propia partida. Además, ahora se encuentra disponible la opción de realizar coberturas, con lo podemos escondernos tras cualquier objeto y esperar a realizar asesinatos de manera más eficaz.

Por otra parte, como elementos adicionales en el sistema de combate, encontramos novedades tales como la interacción con el entorno, con lo que es posible ejecutar combos realmente espectaculares, apoyándonos en paredes, entre otras cosas, para asestar un golpe letal a nuestro enemigos, al igual que las animaciones en las ejecuciones, que se han visto ampliadas y mejoradas. La sangre es otro de los elementos destacables, ya que ahora se proyecta de una manera más visible en el ropaje y el rostro de Arno, haciendo más realistas sus acciones como asesino. No obstante, desde Ubisoft han permitido eliminar esta opción, para los más sensibles a este tipo de contenidos.

Una de las apuestas más arriesgadas y novedosas de Assassin’s Creed Unity es sin duda la inclusión de los saltos temporales, denominados distorsiones Helix. A través de diversos fallos a lo largo de la aventura en la interacción del sistema Helix en nuestro iniciado de la época actual, nos vemos obligados a alcanzar un portal que sirve de puente en la historia de Arno, para así evitar los datos corruptos que se nos presentan. No vamos a desvelar las épocas que están disponibles, para que podáis hacerlo por vosotros mismos y sorprenderos, pero lo que sí os vamos a adelantar es la gran recreación de los escenarios y el cambio que ello produce en la París que habita Arno. Una vez superadas estas distorsiones, podremos volver a estos escenarios para rescatar asesinos iniciados que quedaron atrapados a causa de estos errores, cumpliendo determinados objetivos, como, por ejemplo, la recogida de un número concreto de datos.

Y, por supuesto, que la unión hace a la fuerza en Assassin’s Creed Unity es una evidencia, como os hemos comentado anteriormente. El modo cooperativo se ha implementado con acierto, aportando una experiencia singular y distinta a lo que hayamos vivido hasta el momento. Gracias a la ayuda de nuestros compañeros asesinos, podremos cumplir determinadas misiones, ajenas al modo historia, pero que aportan datos de interés de lo que acontece en la ciudad.

En estas misiones predomina un alto contenido estratégico, por lo que es vital una buena compenetración y cooperación con nuestros amigos para alcanzar nuestros objetivos. Un ejemplo de ello lo encontramos en la posibilidad de reanimar al resto de asesinos si caen en combate, por lo que hasta que no caigamos todos derrotados, la misión sigue su curso. De este modo, las sensaciones del multijugador son bastante enriquecedoras, ofreciendo posibilidades muy interesantes que se pueden trasladar a nuestro periplo para un jugador.

En lo referente al apartado gráfico, el título luce espectacular. París está recreada con un lujo de detalles admirable, por lo que no podemos hacer otra cosa que felicitar a Ubisoft en este aspecto. Los monumentos y paisajes más característicos de la capital francesa, como Notre Dame o el palacio de Versalles son una maravilla en lo visual, con lo que la experiencia es impresionante, caminando por estos parajes tan reconocibles.

Pero uno de los elementos que más nos ha impresionado es la iluminación, que está trasladada de una manera brillante. Los cambios lumínicos entre los diferentes lugares se van alternando con gran acierto, aportándonos imágenes algo más oscuras en los escenarios revolucionaros, mientras que la luz se torna más intensa en los distritos más tranquilos. Incluso en las distorsiones Helix se denota un impresionante nivel lumínico, especialmente en las épocas más recientes. El acabado de los personajes también está muy cuidado, aunque se sigue pecando de cierta rigidez en el cabello de los personajes. No obstante, la nueva generación le sienta de maravilla a Assassin’s Creed Unity, gracias a los 900p a los que corre el juego en PlayStation 4, versión que hemos probado. Respecto al framerate, los 30fps se mantienen estables en la mayor parte del desarrollo, por lo que la jugabilidad se sostiene de manera óptima.

Por último, el nivel sonoro presenta una sintonía bastante agradable y enriquecedora. El doblaje al castellano resulta brillante, aunque no podemos evitar tener una extraña sensación al escuchar a un personaje tan icónico como Napoleón Bonaparte con la característica voz de Christian Gálvez. Así las cosas, el resulta es genial en todos los sentidos, con una banda sonora inmersiva, que nos acompaña en los momentos críticos de la narración. 

Por lo tanto, Assassin’s Creed Unity es un juego que cumple con creces lo que nos había anunciado. En él podemos experimentar innovación, diversión, cierta dificultad y un contenido histórico realmente interesante. La unidad de todos sus elementos, especialmente los novedosos, como el modo cooperativo y los saltos temporales, producen con esta nueva entrega una sensación increíble, conformando una auténtica revolución asesina.

Juan Montes
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Valoración final

Jugabilidad: Sin duda, la piedra angular de Assassin’s Creed Unity. La jugabilidad es bastante completa, con nuevos elementos que provocan que las misiones no produzcan un bucle repetitivo y nos encontremos ante un universo con decenas de posibilidades, con las que conformar nuestra partida del modo que queramos. La libertad a la hora de actuar y la inmensidad de París, hace que la experiencia jugable sea una variable de lo más agradable.

Duración: La duración del modo historia, a través de sus doce secuencias de memoria, puede alcanzar las 16-17 horas, aunque dependiendo de nuestra habilidad para avanzar, puede ampliarse hasta la veintena. Sin embargo, para completar todos los secretos que esconde París en la Revolución Francesa, con sus distorsiones temporales, misiones cooperativas y demás, las más de 40 horas están garantizadas.

Gráficos: Gráficamente el juego destaca con creces. La recreación de los paisajes resulta muy fiel a lo que se puede ver en la capital francesa, algo con lo que cualquiera que haya visitado Paris se sentirá alucinado, al comprobar que sus calles están excelentemente recreadas. Además, el aspecto de los personajes luce fantástico, con lo que el nivel gráfico da un salto de calidad respecto a sus anteriores títulos.

Sonido: El sonido puede llegar a pasar desapercibido en algunos momentos, debido a la batería de sensaciones y novedades que nos ofrece Assassin’s Creed Unity. Sin embargo, es algo que cobra fuerza en los momentos críticos de la aventura. El doblaje al castellano está trasladado con una gran calidad, lo que aporta un plus a la hora de introducirnos en los sucesos que acontecen en la vida de Arno.

Conclusión:

Assassin’s Creed Unity ha conseguido instalar a la saga del credo de asesinos en un lugar privilegiado en la nueva generación. La historia protagonizada por Arno aporta grandes experiencias que suponen el mejor resultado de la franquicia que hayamos visto hasta el momento. El escenario era perfecto y desde Ubisoft han sabido aprovecharlo como merecía. Sin duda, un título imperdible para todo aquel que desee echarse unos asesinatos de la manera más inmersiva posible. La revolución ha sido todo un éxito.

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  • Un libro: Assassin’s Creed: Renaissance – Oliver Bowden 

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