Análisis de Attack on Titan 2 (A.O.T. 2) – Furia de titanes

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Podéis llamarlo Ataque a los Titanes, Attack on Titan o, si sois de los más puristas, Shingeki no Kyojin. El manga escrito y dibujado por Hajime Isayama aterrizó en las estanterías niponas en el año 2009, y no tardó mucho en calar entre el público. Ese mundo medieval con tintes apocalípticos, con unos gigantes hambrientos de carne humana y una humanidad enfrentándose a la extinción, captó rápidamente la atención de los lectores. No pudo irle demasiado mal, ya que en 2013 se estrenaría una primera temporada de anime a la que seguirían OVAs, película, una segunda e incluso una tercera ronda por llegar.

Muchos caen en esta saga por la premisa que más llama la atención a simple vista. La idea de unas personas que se deslizan por el aire con unas gigantescas cuchillas en las manos para acabar con unos titanes que poseen un aspecto… diferente es algo con un encanto extraño. Pero lo cierto es que hay mucho más tras su trama y las ilustraciones de Isayama, un enredo de corruptelas políticas, intereses religiosos e incluso un brutal giro de guión que desmonta todo el contexto construido desde el primer episodio.

Pero no vamos a ahondar ahí. Una franquicia como esta, que se está permitiendo incluso un cross-over con Marvel, no podía faltar a una cita tan necesaria como son los videojuegos. Ya ha contado con varias entregas lanzadas en diferentes plataformas, pero las conformadas por Omega Force y Koei Tecmo son las que más han logrado despegar. Así, en 2016 recibimos un primer Attack on Titan notable, y ahora estamos a punto de recibir a un Attack on Titan 2 que dirige sus surrealistas gigantes a PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch, PC y PS Vita (sí, habéis leído bien).

Una secuela cargada de cambios, de contenidos y que trata de multiplicar todo el legado de su predecesora para transportarnos por todo el primer y segundo arco del anime como uno más de la Tropa 104 y la Legión de Reconocimiento. Lleva tiempo prometiendo ser más y mejor, y lo cumple sin apenas despeinarse.

Para el que no se haya topado nunca antes con Attack on Titan, la primera toma de contacto con Attack on Titan 2 (A.O.T. 2 en nuestro territorio por temas de licencias) puede ser un tanto extraña. Ver a personas balancearse como una especie de hombre arácnido sin traje ceñido mientras persiguen gigantes hambrientos, los desmembran y acaban rebanándoles la parte trasera del cuello es algo que cuesta incluso escribir sin pensar en una locura. Pero así es esta IP, una auténtica locura que a veces te hace pensar que estás ante una película de serie B con corte nipón.

El título con el que nos topamos es una mezcla entre acción, aventura e incluso RPG. Mientras nos transporta por todos los acontecimientos de las dos primeras temporadas del anime, desde que comienza el desastre con el ataque del Titán colosal en adelante, aprovecha para intercalar todo tipo de elementos en los que cabe incluir incluso la estrategia.

A pesar del popurrí aparentemente desgarbado, la mezcla no cae en los excesos y nunca olvida que lo realmente divertido es ir de un lado a otro balanceándose para asestar ese deseado golpe letal. No vamos a entrar mucho en detalle sobre ello ahora, pero funciona bastante bien. De hecho llega a sorprender por la riqueza que posee. Porque no solo tienes que ser hábil para acabar con esos gigantes, también debes saber dirigir a tus compañeros, gestionar bien los puestos de control para recargar suministros cuando los necesites o convertirlos en armas para frenar a los colosos, acudir a ayudar a quienes necesiten auxilio y muchas más cosas a controlar mientras, por otra parte, esquivas los letales envites de tus gigantescos enemigos.

La fórmula añade muchos más factores aparte de estos. No contenta con introducir estos toques, Omega Force ha querido también que tratemos de forjar amistades con nuestros compañeros en segmentos mucho más relajados. Charlando con ellos y ofreciendo respuestas concretas se mejora una afinidad ideal para funcionar mejor en el campo de batalla, donde también influye el equipamiento que compremos y mejoremos en puestos. Hay mucho a tener en cuenta para progresar en la partida, tanto que es casi imposible enumerarlo sin excederse. Parece abrumador, pero nunca llega a serlo.

Quizá el control, en las primeras tomas de contacto, sea lo más áspero. Hacer los tutoriales es absolutamente necesario si no quieres ser pienso de titán en tu primer combate. Aunque de eso ya se encarga la historia, obligándote a revivir el entrenamiento con el que comienzan serie y anime para aprender que, además de engancharte a paredes y riscos, también debes fijar la cámara en tu enemigo, saber qué partes del cuerpo cortarle para inutilizarlo y cómo rematar (midiendo bien el tiempo para mejorar la efectividad) su cuello. El resultado, por cierto, es tan satisfactorio como sangriento.

Cabría esperar, viendo a lo que se ciñe el argumento, que tuviéramos que encarnar al protagonista, Eren Jaeger; pero para nada es así. Somos uno más, un joven que sufrió el ataque a Shiganshina con el que comienza la trama y que acompaña al resto en su etapa de formación y labores en la Legión de Reconocimiento. De hecho, lo primero a hacer en la partida, tras pasar un prólogo clave, es personalizar a nuestro avatar, elegir su género y darle tanto nombre como apellidos. Desgraciadamente, no tuvimos mucho donde elegir para personalizar a nuestro “Zubizarreta”.

La finalidad de esto es hacer lo posible para dejar intacta la historia original, que no termina de meterse en los chanchullos políticos y religiosos y se centra más en la caza de titanes. De hecho, a menuda se aprovecha para intercalar secuencias cinematográficas en primera persona, todo con el fin de hacerte sentir dentro de este triste capítulo de la humanidad.

No faltan, por tanto, los planos detalle de las caras u ojos de los protagonistas, las trepidantes secuencias de acción y todos esos elementos tan propios del anime del que bebe a borbotones A.O.T. 2. Para los fans de la serie, es toda una delicia que no hace más que enriquecerse con los modos adicionales y los trajes que se añaden para, por ejemplo, manejar a Levi con ropa de limpiar la casa. El fan service está muy presente para llegar a quienes quiere hacerlo.

Para los que no son tan fans también logra ser bastante atractivo, sobre todo con las novedades que integra. El apartado gráfico, por ejemplo, ha sufrido un ligero cambio con respecto a su predecesor, aunque esta vez los espacios abiertos se alternan más y las secuencias logran destacar más que antes. Hay ocasiones en las que tanto enemigo y compañero por pantalla puede parecer un auténtico y placentero caso.

Pero no es solo este cambio el que llega, aunque no hemos podido comprobarlo por la falta de jugadores con los que intentarlo, existe la opción de disfrutar de la campaña a través de un modo cooperativo online, amén de otras tantas modalidades que prometen irse ampliando con el paso de las semanas. De hecho, Koei Tecmo ya ha confirmado la llegada de una modalidad Battle Royale en la que los jugadores encarnan a los titanes, teniendo que devorar el mayor número de personas para vencer.

Attack on Titan 2 suma muchos factores, tantos que podría dar la sensación de que el más pequeño fallo haría que todo el equilibrio se perdiera y el juego se desplomara al suelo para moverse con el mismo destartalamiento de esos gigantes que te lanza como enemigos. Pero logra resolverlo todo bien, siendo comedido en lo secundario y reforzando lo primario, que no es más que disfrutar acabando con los titanes y tener esos pequeños placeres de fan en las partes tranquilas.

Jugabilidad: dejándonos caer en el chiste fácil, la experiencia de juego es titánica. Abarca tantos factores que logra confundir en la primera partida. Rol, acción, aventura, estrategia… Todo se mezcla en un batiburrillo caótico en la toma de contacto, pero placentero a medida que pasan las horas. El aditivo del multijugador promete, aunque el sistema de control podría ser algo más accesible.

Gráficos: al apartado gráfico le falta un hervor. La entrega anterior tenía el lastre de una generación agonizante; pero la actual bien podría haberse centrado más en pulirlo todo y perder, entre otras cosas, esa tasa de fotogramas tan inconsistente. Nunca baja de 30 fps, pero a veces es una montaña rusa, y lo cierto es que a pesar de los elementos que puedan aparecer por pantalla, no es justificable.

Sonido: guarda retazos de la banda sonora del anime, aunque tampoco la termina de aprovechar. Estas composiciones mantienen el espíritu original, tratando de destilar esa mismo espíritu trepidante de tintes épicos. Aunque no logran el mismo efecto que las composiciones de Sawano en la serie.

Duración: la campaña principal da para una decena larga de horas de juego. Puedes perder bastante tiempo dejándote llevar por tareas secundarias y tanteando el multijugador, además, los contenidos que están por llegar pretenden alargar su vida útil de forma considerable. Nos queda mucho tiempo bailando entre titanes.

Conclusión: A.O.T. 2, o Attack on Titan 2, consigue elevar el listón por encima de su anterior entrega. Omega Force y Koei Tecmo han roto la maldición de las secuelas brindando un juego que satisface por completo al fan y que tiene todos los elementos necesarios para alcanzar y enganchar a ese neófito que se asustará con el primer titán que vea por pantalla. Un buen cóctel de géneros y mecánicas que construyen una experiencia gigantesca.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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