La casilla de la cárcel

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Batman no coge vacaciones. Sin embargo, se ha hecho con un talonario de estos de hoteles pero para poder ir de visita de cárcel en cárcel. Porque el Caballero Oscuro debe tener fijación por visitar centros penitenciarios, ya sea como héroe salvador, ya sea como recluso inesperado. Y al final, con tantas visitas consigue descuento.

Y es que todo el Batman glorioso actual en videojuegos comenzó con una visita a Arkham que ya bautizaría el resto de la saga: en Arkham Asylum la aventura se desarrollaba en el manicomio-prisión homónimo. En Arkham City alguien tuvo la brillante idea de ampliar la cárcel y confinar a los presos en una ciudad donde, desgraciadamente, y para desgracia posterior de los villanos, caía el bueno de Bruce Wayne. Y, omitiendo Origins, que no toca el tema carcelario, es hora ahora de Batman: Arkham Origins Blackgate Deluxe Edition.

Las cosas claras desde el principio: esta Deluxe Edition no es otra cosa que una adaptación del juego de PlayStation Vita y Nintendo 3DS, Batman: Arkham Origins Blackgate que llega ahora con un lavado de cara a las consolas de sobremesa y PC.

En este análisis, y como solemos hacer siempre, omitiremos el lanzamiento de portátiles para volver a hablaros de las bondades y defectos de esta nueva versión como si fuera algo nuevo y si hay que hacer algún tipo de comparativa llegará en el momento pertinente.

Arkham Origins Blackgate vuelve a ponernos en la piel de Batman. Una noche de patrulla, Batman descubre como Catwoman ha conseguido robar unos datos secretos por lo que se decide a capturarla. Sin embargo, cuando lo consigue, le llegan noticias de que en la cárcel de Blackgate se está liando parda pues tres villanos la están poniendo patas arribas.

Estos tres piezas no son otros que Black Mask, el Pingüino y, por supuesto, el Joker. Cada uno tiene un ala de la prisión y controla un recurso fundamental del funcionamiento de la cárcel (por ejemplo, Black Mask tiene la electricidad) y para poder detener el malvado plan que lleva cada uno habrá que derrotarlos a todos.

La premisa argumental del Arkham Origins Blackgate es un clásico dentro de los cómics y la saga y si bien su inicio y desarrollo no destacan por una originalidad desmedida, su narración está muy cuidada y tiene uno de los mejores puntos del juego.

Y este no es otro que las cinemáticas del título. La particularidad de estas secuencias es que son dibujos con un ligero toque animado creados por Calum Alexander Watt. El estilo que utiliza es tremendamente particular, respetando la esencia del héroe con un blanco y negro que sobrecoge pero añadiendo toques de color, en los villanos, que hacen un arte fascinante. Cada vez que se carga una de estas animaciones es una delicia visual.

El resto del juego sigue punto por punto la apariencia visual de toda la saga Arkham que ya ha creado escuela: oscuridad y lugares cerrados que casi lo acercan al gótico que tan bien supo plasmar Burton en su aproximación al Caballero Oscuro pero sin serlo.

Arkham Origins Blackgate recuerda poderosamente a Arkham Asylum en su planteamiento: volvemos a estar ante una aventura cerrada con objetivos concretos y únicos y un motón de secretos que descubrir que además son bastante asumibles. Nada de sandbox

Además, aunque parezca que tenemos cierta libertad de elección al poder movernos por la prisión en nuestras anchas, al igual que pasaban con Asylum, tendremos que desbloquear ciertos gadgets para poder acceder a zonas que, sin ellos, es imposible. Por ejemplo, podemos encontrarnos con una pared agrietada que sin el gel explosivo no podemos tirar abajo. Y para conseguir el gel explosivo tendremos que ir a un lugar determinado. O el secuenciador criptográfico, que nos será fundamental para avanzar en la aventura y que para ello tendremos que ir a por el Pingüino en primer lugar.

De esta manera, si os gustó el magistral Batman: Arkham Asylum, Arkham Origins Blackgate a buen seguro os gustará pues respeta la esencia de este más que las secuelas.

Sin embargo, aunque las parecidos pueden ser muchos, este juego en sí es radicalmente distinto al resto de la saga. Fundamentalmente este cambio se debe a que estamos ante un juego en dos dimensiones con avance en scroll lateral. ¿Dos dimensiones para un Batman Arkham?

Pues sí, suena raro y sin embargo funciona la fórmula. ¿Por qué? Porque tal y como está diseñado todo el entorno, muchas veces parece que estemos ante un 3D aunque en realidad nuestro avance solo sea lateral.

Cierto es que en muchas ocasiones se consigue la profundidad ya sea en altura ya sea en fondo con vías que nos permiten ir hacia adentro y cambiar el plano. Esta dinámica, que a nivel de control puede resultar un tanto incómoda pues hay que colocarse en un punto exacto para poder cambiar de profundidad, aporta dinámicas al juego muy divertidas y en enfrentamientos con Final Bosses como el Pingüino es fundamental pues o cambiamos de plano o nos detectaran y si nos detectan nos matarán.

De ahí, lo que en un principio pudiera parecer una tara no lo es y aunque resulte raro con respecto al resto de la saga, tenéis que tener en cuenta que estamos ante un juego que se diseñó para portátiles donde estas mecánicas funcionan de maravilla.

En Arkham Origins Blackgate también tendremos que hacer lo que nos ha encantado siempre en esta saga: jugar al sigilo, combatir y hacer de detectives.

Los dos primeros puntos flaquean un tanto pero no en sí mismos sino que os sabrán a poco si estás acostumbrados a la saga Arkham de sobremesa.

En el sigilo tendremos que buscar las mañas para pillar a nuestros enemigos desprevenidos pues van armados y un enfrentamiento directo supondría nuestra muerte. Para conseguirlo podemos hacer uso de una buena cantidad de elementos del entorno como gárgolas, alcantarillas, alarmas en la pared… La idea es buena, como lo es en los juegos de sobremesa, pero su desarrollo es mucho más simple y fácil aunque, eso sí, las dos dimensiones funcionan a la perfección gracias, de nuevo, a los cambios de plano.

El sistema de combate cuerpo a cuerpo, santo y seña de la saga Arkham, aquí se mantiene sin retoques pero, otra vez, resulta mucho más sencillo que en los juegos habituales de Batman. Combatir con el Caballero Oscuro es una de esas experiencias que si nunca habéis hecho debéis experimentar, aunque en Arkham Origins Blackgate, la fluidez de nuestros movimientos es mucho menor, llegando a la desesperación en algunos encadenados que no nos salen porque no están bien implementados en el juego. También pasa de manera muy eventual que cuando vamos a conseguir cerrar un combo que va a suponer el final de nuestro enemigo, el resto de enemigos se detienen. Si estaban cargando un golpe y nosotros lanzamos un contraataque, ni el golpe llegará ni el contraataque surtirá efecto, lo que deja una sensación agridulce y fea en las batallas que por otro lado son un gusto.

Como ya sabréis, los combates en Batman Arkham consisten en encadenar golpes con un único botón y contrarrestar los golpes enemigos en el momento preciso con otro botón. Aunque, evidentemente, hay una gran variedad de enemigos que tienen defensas y que nos obligarán a realizar acciones antes de poder golpearlos (por ejemplo, saltarlos por encima de la espalda).

Por último, tenemos el modo detective como otra de las piezas fundamentales de este Batman (que lo es en toda la saga). Aquí también se produce un cambio bastante radical que si bien al principio parece un aburrimiento responde a una lógica aplastante.

El modo detective es la forma de tener una visión detallada de todos los elementos que hay en la zona en la que estamos, y enemigos, y pistas y demás. Aparte de que nos facilita las cosas cuando entramos en enfrentamientos sigilosos o que nos ayuda a prosperar en la historia siguiendo pistas, cada dos por tres tendremos que estar analizando zonas de la pantalla.

¿Por qué? Porque como no tenemos forma de apuntar de manera manual, el juego quiere asegurarse de que hemos visto la solución al reto que nos pone delante y, una vez analizada, podremos interactuar con ella.

Como siempre, un ejemplo: nosotros podemos estar viendo una pared agrietada que pide a gritos gel explosivo. Sin embargo, si queremos colocar gel explosivo en la pared, primero tendremos que hacer un análisis de la misma.

Ya os decimos que aunque haya en momentos que pueda resultar algo tedioso, la dinámica es interesante porque nos obliga a rastrear la zona en busca de la solución antes de poder ejecutarla.

Para acabar, debe destacarse lo bien diseñados que están prácticamente todos los combates contra Final Bosses del juego (que no son únicamente los tres principales que os hemos mencionado, os dejamos el resto a vuestra sorpresa). Y es que con un sistema de juego tan sencillo y una perspectiva que en principio podría parecer poco atractiva, con el 2D en scroll lateral, para derrotar a muchos jefes no solo nos valdremos de nuestros puños, sino que tendremos que buscar soluciones ingeniosas que, en ocasiones, son brillantes.

Néstor García


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Valoración Final

Jugabilidad: Similar a la de Batman: Arkham Asylum pero su vista en 2D con diferentes planos obliga a algunos cambios que en la mayoría de los casos resultan interesantes. El sistema de combate, aún siendo un calco, debería estar más cuidado.

Gráficos: Estamos ante una adaptación de un juego de portátiles por lo que no esperéis un pulido juego de sobremesa. Sin embargo, el lavado de cara es muy nítido y apenas desentona en consolas y el diseño artístico de las animaciones cinemáticas es magistral.

Sonido: un doblaje en inglés (con textos en castellano) digno de aplauso. La banda sonora responde a la épica clásica de Batman aunque el score dentro del juego sea bastante repetitivo.

Duración: En ocho horas completaréis la campaña principal pero yendo directos. El juego tiene bastantes coleccionables, algunos muy bien escondidos, que además nos dará nuevos trajes para volver a completar la campaña con bonificaciones distintas.

Conclusión

Batman: Arkham Origins Blackgate Deluxe Edition es un juego que, pese a sus taras, mantiene bien el tipo dentro de la magistral saga Arkham. Su planteamiento en dos dimensiones ofrece una perspectiva nueva en la saga que se salda con más aciertos que problemas y es una aventura de lo más solvente. Nosotros no empezaríamos la saga con este juego, pero es un título que no debe despreciarse.

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