El señor de la noche

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¿Cuál es el colmo de Batman? Que le Robin… En fin, después de estos breves momentos cómicos que en realidad son ridículos en los que han muerto varios gatitos y muchos de vosotros, lectores de AlfaBetaJuega, hayáis decido arrancaros los ojos… pongámonos reflexivos.

Reflexivos y nostálgicos: corría el caluro agosto de 2009 cuando empezamos a ver en las tiendas un juego que lo primero que consiguió fue que arqueáramos la ceja. "¿Otro título de Batman?" "¿Otra adaptación como para maldecir a los dioses de un cómic-película-serie de televisión?" La experiencia así nos lo dictaba pero se nos había olvidado que el Caballero Oscuro estaba ganándose su pátina de excelencia y gravedad gracias a un tal Christopher Nolan.

Sin embargo, Batman Arkham Asylum no tenía nada que ver con la última trilogía cinematográfica. Los que lo probasteis sabéis más que de sobra que nos encontramos uno de los mejores títulos que ha parido esta generación de consolas.

¿Cuáles fueron las claves? Pues prácticamente las mismas que ahora reinan en el nuevo Batman Arkham Origins, que es de lo que va este análisis de AlfaBetaJuega.

Una de las más importantes es que el Batman de Arkham es, con toda seguridad, el Batman más fiel al espíritu del cómic y aún así tiene una personalidad propia (pero no alterada por el autor de turno, ya sea el gótico Burton, el sesudo-espectáculo Nolan o el horripilante Schumacher).

Con esto cumplido, solo tocaba entregar un juego variado, divertido y del que no quisiéramos despegarnos. Para ello, la saga Arkham se convirtió en una aventura de lo más clásica donde teníamos que explorar todo el mapeado, recopilar coleccionables, combatir como en un beat ´em up tradicional (con el sistema de combate moderno que luego detallaremos) y enfrentarnos a jefes finales. Y la fórmula dio en el clavo.

Dos años después del lanzamiento de Asylum llegó City, llevando la fórmula original al terreno del sandbox. El añadido supuso que nuestra exploración era aún mayor que en el aventura original, teníamos todavía un porrón de cosas más que hacer más y además descubrimos lo enormemente divertido que era recorrer la ciudad a golpe de batgarra y planeo. Sin embargo, City, siendo un gran juego, no tenía el impacto de Asylum y no fue tan certero como su primer título.

Explicamos todo esto puesto que hay que entenderlo para poder apuntar lo que resulta Batman Arkham Origins: y es que la última aventura de Batman coge los elementos que hicieron grande a Asylum y se los suma a los aciertos de City para darnos la que es, sin duda, la mejor aventura de Batman hasta la fecha.

Y es que se nota que en Origins esta vez han decidido descuidar el rollo sandbox de recorrer la ciudad. No nos malentendáis, seguimos yendo con la batagarra de cornisa en cornisa y haciendo virguerías planeando (con unos benditos puntos de acceso rápido a desbloquear como misiones secundarias). Lo que sucede es que hay muchas cosas menos que hacer a cielo abierto y las misiones se han delimitado y son muy largas, a espacios cerrados (como sucedía en Asylum).

Esto le ha devuelto a Origins la esencia de aventura clásica sin desmerecer lo divertido que es sobrevolar la ciudad (pero no constantemente claro).

Hablar de esencias sobre juegos está bien sí pero, ¿qué puede hacer que este Batman nos enganché a la saga como hizo el primero? Porque cuando llevamos varios juegos con una fórmula similar surge el agotamiento.

La respuesta está en el guión del título. Sin duda, Batman Arkham Origins cuenta con el libreto mejor escrito y menos tramposo de la saga. Y esto es así porque, por fin, alguien se ha dado cuenta de que pueden escribirse para videojuegos guiones con argumentos de videojuego puro.

Nos explicamos: Batman Arkham Origins es una precuela que nos narra los primeros días de aventuras de Batman. Ojo, Batman ya está algo curtido, eh, no penséis que es un novato en esto de la justicia enmascarada y no, no vamos a vivir el viaje iniciático del héroe (gracias).

Es Nochebuena y Batman está haciendo su habitual ruta nocturna cuando se entera de que Máscara Negra, un terrible mafioso de Gotham, ha decidido ponerle precio a su cabeza y ofrece 50 millones de dólares a quien consiga darle caza.

Os podéis imaginar que sucede a continuación: un grupo de asesinos sobradamente preparados quieren ganarse el sueldo y se lanzan como locos a intentar cazarnos. Estos asesinos son míticos villanos de los cómics de El Caballero Oscuro que tienen una excusa de guión perfecta para aparecer todos juntos en el mismo escenario y casi al mismo tiempo. A esto sumarle a la corrupta policía de Gotham (que con 50 millones que puede ingresarse es más corrupta si cabe) con el único bastión de un recién ascendido comisario Gordon.

100 % premisa de videojuego. Pero es que la historia no acaba aquí puesto que un giro de guión absolutamente inesperado (se puede prever pero aún así es un giro brillante) le da un vuelco absoluto a la trama que volverá a mutar hacia el final de la aventura para darle un carga muy profunda al argumento.

Podríais pensar que esta premisa de X asesinos en busca del héroe podría darnos un juego muy estructurado y por ende repetitivo. Os equivocaríais. Desde Warner han estado muy listos y han medido muy bien los ritmos de la aventura.

Jamás vamos a intuir cuando nos toca enfrentarnos a un Jefe Final y todo lo que sucede entre jefe y jefe es la mar de interesante por lo que cuando nos toca un enfrentamiento gordo estamos encantados sí, pero no estamos ansiosos por ir de Jefe Final en Jefe Final.

Tampoco sabemos cuál es el orden en el que nos los vamos a ir encontrando, lo cual le da mucho dinamismo a la historia

Pero el remate total con los Jefes Finales (a parte de cada uno nos plantea un enfrentamiento absolutamente distinto al anterior) es que muchos de estos asesinos que nos quieren dar caza no se encuentran necesariamente en la campaña principal.

Por ejemplo, para enfrentarnos a Shiva o Deadshot primeramente tendremos que resolver una serie de casos hasta que nos encontremos enfrentándonos a ellos. O desactivar unas bombas a lo largo del mapa. O acabar con una serie de alijos de drogas.

Es decir, que si queréis detener y enfrentaros a todos todos los Jefes Finales del juego, casi casi vais a tener que ir a hacer completismo de todos los extras de Batman Arkham Origins. Lo cual es toda una motivación para intentar ir a hacer todo lo que ofrece el juego y que, en este caso, no es un misión imposible y aburrida el llegar al 100% del título como pasaba en City.

Además, a parte de la lista de asesinos que se nos desvela en los primeros compases de la aventura, hay una serie de villanos que aparecen por sorpresa y que también tienen sus enfrentamientos. Alguno ya es viejo conocido en la saga, pero otros son completamente inéditos.

En suma, que entre el argumento y los enfrentamientos a Jefes Finales hemos recuperado con Origins el sabor de aventurón clásico y eso os va a encantar.

Además, el guión tiene muchas fortalezas, cosa rara en el género sandbox: siempre los motivos de avanzar de misión en misión son lógicos. A esto se suma que hacia el final de la aventura el título se pone a filosofar sobre la necesidad del héroe de tener aliados; o sobre la creación de contrarios, de enemigos y amenazas que nacen por culpa de la concepción del héroe.

Todos los personajes desbordan un carisma enorme y ello se complementa con un montón de cuidadas y espectaculares cinemáticas a lo largo de la aventura que a veces hacen que nos olvidemos de que estamos con un videojuego y estamos sentados con nuestras palomitas en butaca de cine. Una verdadera maravilla que videojuegos, y más videojuegos basados en personajes como Batman, no olviden las enormes fortalezas que tiene el fijarse en el cine.

Pero Batman Arkham Origins no es un filme aunque podría serlo en si mismo. Y la fórmula de juego, con alguna pequeña innovación, se encuentra inalterada (no es un título que, ciertamente, tenga necesidad de cambiar a nivel jugable).

Las misiones en Arkham Origins se dividen en tres categorías, que se entremezclan por lo que no sentiremos excesiva repetición: combate, depredador (o sigilo) y exploración.

Y en las tres se desenvuelve a la perfección. El sistema de combate es una de las cosas que ha hecho grande a este Batman Arkham: no se trata de un aporrear botones sino que nos vemos sumidos en una coreografía que debemos pautar casi a la perfección (sobre todo en nivel difícil) para evitar que nos machaquen. Con un botón golpeamos, con otro hacemos contraataques, otro para aturdir y otro más para saltar por encima de los enemigos.

A diferencia de como sucede en sistemas de combates similares (léase Assassin´s Creed), la enorme variedad de enemigos de Batman nos impide que podamos estar esperándoles solo para contraatacar. Más que nada porque muchos enemigos no pueden ser contraatacados o tienen que ser doblemente contraatacados.

Además, si esperamos demasiado, no podremos acceder a las bonificaciones que suponen tener un combate fluido, por ejemplo, las ejecuciones. Por lo que, o jugamos ligeros y sin demasiadas trampas, o las luchas no solo se nos van hacer eternas, sino que muchas veces no las vamos a superar.

Además, como también sucede en el modo depredador, vamos a ir desbloqueando mediante puntos de experiencia, nuevos golpes y ventajas que harán que los combates se vayan haciendo más y más divertidos (y más y más difíciles), según vaya avanzando el juego. Este toque de rol ligerito es más que necesario en este tipo de aventuras porque ofrece variedad y ganas de seguir avanzando.

El segundo "modo de juego" es depredador, que es la vertiente de sigilo de la aventura. Hay zonas en las que todos nuestros enemigos van armados por lo que es imposible entablar combates cuerpo a cuerpo (intentadlo y veréis).

Aquí aparece el Batman que caza entre las sombras. Para superar estas zonas tendremos que ir eliminando uno a uno, a todos los enemigos haciendo el menor ruido posible (cosa que no siempre puede hacerse).

Para ello, nos encaramaremos a gárgolas, nos esconderemos en rejillas, haremos uso de los gadgets para despistar a ciertos enemigos… cuando uno se quede solo, será su momento de caer. Estas fases están muy logradas básicamente porque aparecen nuevos tipos de enemigos con el avance de la aventura que nos ponen las cosas difíciles: uno que consigue escanear las gárgolas donde nos escondemos; otro que planta minas;  otro que inutiliza nuestra visión de detective…

Precisamente, esta última visión es la que da la tercera vertiente del juego que es la de la exploración. Batman Arkham Origins no es solo combatir sino que en muchas ocasiones tenemos que explorar y encontrar cosas y resolver puzles. Esto siempre ha estado presente en la saga pero se le ha dado un añadido que es sencillamente genial.

Se trata de los casos de investigación. La policía no puede o no quiere atender algunos crímenes ya cometidos en la ciudad y Batman ya sabéis que está empeñado con hacer valer la justicia.

Así que, cual Grissom de CSI, el Caballero Oscuro irá a zonas donde recolectará pistas y gracias a su hiper-avanzada tecnología tendrá que reconstruir el escenario del crimen. Una idea brillante que devuelve al personaje más aún al cómic. Además, reconstruir hacia detrás y delante los crímenes es toda una delicia visual.

Depredador Invisible (modo multijugador)

Solo con todo lo que hemos comentado aquí de la campaña en solitario Batman Arkham Origins ya se bastaba para que lo metierais en el carrito de la compra. Sin embargo, en Warner han querido ir más allá y nos sorprendieron a todos con el anuncio de que Origins iba a contar por primera vez en la historia Arkham con un multijugador.

Y el resultado es una propuesta de lo más fresca y divertida, nada parecido visto antes en el terreno de los multijugadores. Para entendernos de manera rápida, el multijugador de Batman Arkham Origins es como coger el modo depredador de la campaña principal mientras dos equipos se están repartiendo cera.

Vamos al detalle: en el juego hay tres equipos. Estos tres equipos son la banda de Bane, la banda del Jóker y Batman y Robin que son un equipo pareja. Es un enfrentamiento 3 vs 3 vs 2 en el que los dos van a por todos.

El juego se gana dependiendo: los matones de cada banda alcanzarán la victoria o liquidando a la banda rival hasta que se quede sin más refuerzos o conquistando tres zonas del mapa (complicado este último punto si el equipo defiende bien). En mitad del combate, aparecerá una puerta en el mapa y el primero de las dos bandas que llegue a ese punto desbloqueará al jefe de su equipo.

Lo que estáis pensando sí: vamos a manejar al Jóker o Bane si somos los primeros en llegar y estos tienen sus propias habilidades especiales que los convierten en miembros que causan muchas bajas en el equipo rival. Solo uno de los equipos puede sacar a su jefe. Los dos equipos de las bandas juegan como si se tratará de un shooter en tercera persona a lo Gears of War. No se había visto esta forma de jugar nunca en la saga Batman y es un modo de jugar muy ágil. 

Por otro lado se encuentra el equipo de Batman y Robin. Estos conservan la jugabilidad exacta de la campaña en el modo depredador y su objetivo es precisamente ese: acabar con gentes de las bandas de manera silenciosa. Ganan si consiguen llenar un indicador de intimidación al completo. Además, este equipo se tiene que andar con mucho ojo porque puede descompensar la partida para uno de los dos bandos. Esto es: si matan a muchos de un bando pero no lo del otro o si se dejan matar por una banda en demasiadas ocasiones les darán refuerzos.

La fórmula es brillante y el juego funciona de manera fluida y muy bien compensada. Además, cada personaje cuenta con sus propios gadgets y habilidades especiales (los matones también sí) y vamos a ir desbloqueando tanto nuevas armas como habilidades cuantos más puntos de experiencia ganemos.

Las partidas van cambiando los objetivos a lo largo de la partida y fomentan con más puntos, por ejemplo en el caso de Batman y Robin, que las ejecuciones se hagan de maneras distintas.

Todo ello, acabado con escenas cinemáticas introductorias en algunos apartados muy cuidadas y un montón de vídeo tutoriales donde podemos aprender a jugar correctamente.

El único "pero" que se le puede poner al multijugador de Batman Arkham Origins es que solo haya dos bandas a seleccionar (con la de villanos que tiene el juego) y solo existan cuatro mapas y un único modo en el que jugar. Eso sí, seguramente los DLC del juego aumentarán la experiencia de un multijugador de lo más curioso.

Néstor García
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Valoración Final

Jugabilidad: Una fórmula perfecta tanto en combate como sigilo y exploración. Se han añadido detalles que la hacen más redonda si cabe.

Gráficos: La ambientación es soberbia aunque esta Gotham es menos detallada que el ghetto que nos encontrábamos en Arkham City. Hay que aplaudir el trabajo en las cinemáticas y los ambientes en espacios cerrados. Una delicia.

Sonido: Una banda sonora que parece compuesta por el propio Danny Elfman y un doblaje más que notable al castellano (tenéis más detalles en esta columna).

Duración: 20 horas fáciles para completar la campaña principal y algunos secretos importantes de la trama. Pero si queréis el 100% del juego vais a tener que sumar otro puñado de tiempo. Y sin contar con el multijugador y el modo desafíos que son como otro título distinto.

Conclusión

Batman Arkham Origins es la mejor aventura de El Caballero Oscuro hasta la fecha (si evitáis hacer comparaciones nostálgicas con el impacto que nos supuso Asylum). Un guión redondo nacido para ser videojuego y una fórmula jugable que ha convertido a la saga en una de las mejores de la generación, da el máximo con esta entrega que, ya os avisamos, no será la última (y puede haber sorpresas).
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