¡Santas plataformas, Batman!

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Con el estreno de la película de Batman que Tim Burton dirigió en 1989 era inevitable que apareciera su correspondiente adaptación a los videojuegos. Fue Sunsoft la compañía que lo llevó a consolas, pero lo hizo por partida triple porque tuvo tres versiones muy diferentes. De la que hoy vamos a hablaros es de Batman: The Video Game para NES.

Cualquier chaval que viviera el verano de 1989 recordará vívidamente el famoso logo del murciélago de DC, ese óvalo con la silueta del roedor sobre fondo amarillo: el logo de Batman. Hasta el momento se trataba de un personaje más asociado con la serie de televisión protagonizada por Adam West y Burt Ward que otra cosa, al menos en nuestro país, y en esto algo tenía que ver la errática edición de sus cómics que tradicionalmente veníamos sufriendo. Pero nos alcanzaba para saber que ese símbolo que de la noche a la mañana empezamos a ver en mochilas, camisetas, estuches y en cualquier sitio en el que pudiera ponerse era el del vigilante de Gotham City.

La película de Tim Burton puso patas arriba la percepción de este héroe. En el terreno de los videojuegos ya habíamos tenido un contacto, dos en realidad, gracias a Ocean, que de nuevo se ocuparía de la adaptación de la película para ordenadores personales. Pero las consolas habían entrado en nuestras vidas y había que llevar al cruzado enmascarado a este terreno. De ello se encargaría la empresa Sunsoft, compañía que dio lo mejor de sí precisamente en NES, uno de los sistemas escogidos para llevar a Batman. No era la única versión que Sunsoft realizaba de Batman: The Video Game, pero sucede que debido a las políticas de Nintendo, el juego debía ser exclusivo de su plataforma. Por ello, Sunsoft mantuvo algunas de las cosas que estaban presentes en la versión para Mega Drive y cambió otras para dar lugar a un juego distintivo, pero muy extraño. Y por suerte, muy bueno.



Batman: The Video Game, según muestra en su introducción, nos plantea el enfrentamiento entre Batman y el Joker tal como se vió en la película. Salvo porque no recordamos que en la película aparecieran robots de varios tipos, ni ver a los secuaces del Joker reemplazados por tipos con aspecto de militares. De lo que sí estamos seguros es de que Batman no se enfrentaba a nadie con una armadura propulsada que le atacase desde el aire. Nos acordaríamos, pero no. Sunsoft introdujo ciertos 'detallitos' de cosecha propia que lo cierto es que alejaban radicalmente al juego de casi cualquier parecido con la película a excepción de su enfrentamiento final, que efectivamente era contra el Payaso del Crimen reviviendo la escena del clímax de la película.

Hasta entonces, el juego era un arcade de plataformas en la línea de lo que mejor funcionaba en NES, es decir, con un control sencillo y bien ejecutado que nos permitía dar saltos de dos alturas en función de que hiciésemos una presión breve o prolongada sobre el botón. Además, Batman puede rebotar en las paredes para impulsarse de nuevo, algo que conviene dominar si es que queremos completar ciertos tramos del juego a lo Ninja Gaiden. Llama la atención que, al contrario de la versión Mega Drive, no contamos con el gancho, un gadget que se echa de menos en varios momentos, pero a cambio contábamos con tres elementos en nuestro arsenal.

El primero de ellos no podía ser otro que el fiel batarang del Caballero Oscuro, el proyectil por excelencia de Batman que cumple con su cometido describiendo una parábola horizontal aunque con un alcance más limitado que el de las otras dos armas que lleva a cuestas. La segunda no es muy ortodoxa, ya que una de las máximas del Batman de los cómics es que éste jamás lleva pistola (aunque en algunas veces sí ha empuñado una), en cambio aquí podemos usarla sin muchos remordimientos. Por último, Batman puede lanzar un disco que se divide en tres en pleno aire para cubrir más espacio de ataque.



Sin embargo, esta capacidad para poder golpear a distancia no era gratis. Batman necesita disponer de munición, que puede obtener derrotando a los enemigos, hasta un máximo de 99 unidades que se irán consumiendo en función del coste de cada disparo con el arma seleccionada en ese momento. Si nos quedamos a cero tendremos que acercarnos para atacar con los contundentes puños del superhéroe. No es un problema demasiado dramático en las fases comunes, pero en los enfrentamientos con los jefes finales sí es vital saber hacer uso de los distintos proyectiles, aunque algunos pueden ser derrotados de diversas maneras.

El hecho de que, pese a las diferencias radicales que había con respecto a la película en la que afirmaba basarse o al propio cómic en sí mismo, los usuarios aclamaran el juego es un testimonio de la gran calidad que atesoraba. Por suerte, en esa época de los ocho bits no se le exigía mucho a un juego en términos de fidelidad, sino que el jugador miraba más por la diversión, y de eso con éste iba más que servido. Manejar a Batman se hacía muy ágil y cómodo y en ningún momento estábamos a disgusto con los controles en la mano, incluso en tramos algo más enrevesados en los que era preciso dejarse caer pegados a alguna pared para impulsarnos y saltar en el momento justo.

De acompañamiento, una banda sonora genial compuesta por temas pegadizos y bastante movidos de los que permanecen en la memoria, en especial después de intensas sesiones de juego. Algo que no era extraño teniendo en cuenta la calidad de este Batman: The Video Game, a la postre un gran cartucho para Nintendo Entertaintment System que no puede faltar en toda colección que se precie. Es cierto que el juego, salvo ese combate final contra el Joker, no tiene nada en común con la película de Batman quitando las escenas entre fases. De hecho, no tiene nada en común con Batman, en general, salvo la presencia del propio Batman. Echándole mucha imaginación casi podríamos llegar a asociar al primer jefe con el que nos encaramos con Polilla Asesina, pero para la presencia de mutantes, cyborgs o el incalificable segundo jefe de nivel hay menos apaño. Sin embargo, hay una circunstancia que sí va a gustar a los fans del cómic



Y es que en un principio, el prototipo que Sunsoft elaboró para Batman: The Video Game bebía bastante de ese estupendo cómic del hombre murciélago que es La Broma Asesina, una de las mejores historias, si no la mejor, con el Joker de protagonista. De los dibujos de Brian Bolland tomaba el estilo para unas escenas intercaladas entre fases un poco diferentes de las del juego que se puso a la venta, hasta llegar a un enfrentamiento final que no era contra el Joker sino contra quien vendría a ser Firebug, un mercenario que usa el fuego como arma. El desquiciado cerebro del crimen iba a ser quien moviera los hilos en la sombra, literalmente, pero el combate contra un Jack Nicholson pixelado y su pistolón se añadió de cara a la versión comercial. Un buen final para un juego excelente y que merece ser rejugado y recordado ahora que ya conocemos que Ben Affleck tomará el manto del murciélago para enfrentarse a Superman en la siguiente película del universo DC. ¿Os apetece bailar con el diablo a la luz de la luna?

Juan Elías Fernández

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No te quedes solo en el juego:

  • Película: Batman, de Tim Burton
  • Cómic: Batman: La Broma Asesina, de Alan Moore y Brian Bolland
  • Canción: Prince – Batdance

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