Una guerra de verdad

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Por fin ya lo tenemos aquí. Después de una larga espera, Battlefield 3 está finalmente en nuestras manos. La gran pregunta es: ¿ha conseguido DICE su propósito de desarrollar el juego de acción bélica del año? La respuesta, abajo.

Posiblemente Battlefield 3 haya sido uno de los títulos que más ha dado de qué hablar desde que fuera anunciado por Electronic Arts hace ya tiempo. En parte por su rivalidad con la serie Call of Duty, pero también por la innegable calidad de sus entregas anteriores. Y es que nadie duda  a estas alturas de que DICE sean uno de los grandes estudios a la hora de crear juegos de guerra. Algo que han vuelto a demostrar con creces.

Fuego cruzado

Hasta que la versión final de Call of Duty Modern Warfare 3 no caiga en nuestras manos, no podemos asegurar si Battlefield 3 es mejor o peor que este, pero sí sus diferencias y semejanzas. Porque, aunque como ya os adelantábamos en la comparativa que hicimos hace unos días, ambos juegos tengan cosas en común, también hay que reconocer que son productos bastante distintos.

En primer lugar, está claro que DICE ha mirado de cerca al trabajo realizado por Activision. Más que nada por la forma en la que Battlefield 3 está narrado. Desde los primeros compases, y después de una trepidante escena de introducción, nos encontramos con un argumento desarrollado en forma de flashback, con el ya típico momento en que nuestro soldado es entrevistado por sus superiores. De hecho, no hay nada en este título -argumentalmente hablando- que no hubiésemos visto ya antes, pero tampoco importa demasiado.  El guión cumple con su principal cometido: hacernos creer que estamos en una guerra de verdad, ya sea con tópicos o sin ellos.

Y es que Battlefield 3 tiene mucho de cinematográfico, de eso no hay duda, pero no tanto como Call of Duty. Si la serie de EA mira a Hollywood, lo hace hacia películas más realistas y menos “palomiteras”, como Apocalypse Now. Es verdad que Battlefield 3 es muy impresionante, pero lo es más por su apartado técnico que por sus trepidantes secuencias. DICE sabe sorprendernos, pero con sutileza, ya sea saliendo de un pasillo oscuro para encontrarnos con un amanecer cegador, con un mar embravecido o mediante un edificio que se desploma a solo unos metros de nosotros. Vivir para ver.

Durante el modo campaña estos golpes de efecto se suceden, pero la sensación que tenemos constantemente es la de estar frente a un juego creíble. En Battlefield 3 los chascarrillos fáciles de Bad Company se han eliminado prácticamente del todo, dejando paso a un realismo más elaborado.

También conviene destacar el ritmo adecuado de la campaña, que va intercalando momentos de tensión extrema -a vida o muerte- con otros donde la calma precede a la tempestad. Durante las siete u ocho horas que dura el juego, siempre nos sentimos en la piel de un soldado, mascando el peligro a cada instante. No obstante, Battlefield 3 también tiene sus puntos más flojos, aunque no sean demasiados.

Por ejemplo, el comportamiento de los enemigos, aunque cumple, a veces no termina de funcionar. Existen momentos en los que uno puede hacer estallar una bomba en las propias narices de los enemigos y aún así sigan sin detectarnos, o los ya conocidos tiroteos en los que se asoman de sus escondites como si el peligro no fuera con ellos. No es algo demasiado relevante, pero hay que reseñar esta actitud suicida. Además, DICE ha pecado también a la hora de diseñar ciertos niveles. Estos son considerablemente amplios y detallados, pero a la vez el guión del juego los limita mucho. Resulta como si el estudio hubiese reducido las posibilidades del juego para hacerlo lo más lineal y cómodo posible. ¿Realmente los jugadores quieren eso? Es posible, pero creemos que tanto los programadores como la saga podrían haber dado más de sí en este sentido.

En cualquier caso, no queremos crear una impresión equivocada. Battlefield 3 es un gran juego, un título notable, si no sobresaliente. El uso del nuevo motor gráfico Frostbite 2.0 se nota desde los primeros segundos. La calidad de las texturas, el realismo facial de los personajes (atención a los momentos del interrogatorio) o los increíbles efectos de luz son una pasada. Y sí, también en consola. Puede que en PlayStation 3 y Xbox 360 la calidad sea algo menor, pero no demasiado. Salvo algunos contrastes puntuales, el trabajo gráfico es alucinante.

Y claro, hablar de Battlefield 3 no sería lo mismo si dejáramos de lado su multijugador para hasta sesenta y cuatro usuarios (veinticuatro en consolas). En este campo DICE son expertos absolutos, y lo han vuelto a demostrar. Dicho multijugador destaca por su variedad y envolvente desarrollo. La oferta de modos es generosa (Capturar la Bandera, Todos contra Todos, Asalto, etc.) y es posible elegir entre varios tipos de soldados, cada uno con sus propias características, que además podemos ir mejorando potenciando su arsenal. En este sentido, los responsables del juego han seguido fieles a su estilo, sin mirar tan de cerca a Call of Duty. Además, el juego incluye una serie de emocionantes misiones de corte muy táctico para superar en cooperativo.

Conclusión.

DICE y Electronic Arts han cumplido con lo prometido. Battlefield 3 es un juego intenso, divertido, suficientemente variado y más serio y creíble que la saga Call of Duty. Sin duda, uno de los lanzamientos más potentes y atractivos del año. Eso no quita, no obstante, que el juego tenga ciertas limitaciones, quizás más impuestas por el intento de seguir la línea del trabajo de Activision que por el indudable talento de sus responsables. Battlefield 3 es muy grande, pero también algo más conformista de lo que podría haber sido.


Enrique Luque de Gregorio 

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