Un día más en la guerra

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Ni la Segunda Guerra Mundial, ni la Guerra Fría ni la Revolución Francesa. La batalla entre Call of Duty y Battlefield es la más importante de los últimos años. Al menos la de más candente actualidad en el mundo del ocio electrónico. Ambas marcas luchan por hacerse con el dominio total de los usuarios utilizando estratagemas muy marcadas que distinguen a uno del otro y que provocan que el jugador se posicione de un bando u otro. Ya llevamos muchos años en pleno combate, y parece que va camino de durar más que la Guerra de los Cien Años.

En esta ocasión, toca hablaros de Battlefield 4. DICE, el estudio responsable de la franquicia, opta por realizar una táctica diferente que la de su principal competidor. Como sabéis, la saga Call of Duty se caracteriza por ofrecer una entrega anual. En cambio, el equipo sueco prefiere dedicar algo más de tiempo a cada desarrollo con el fin de ofrecer un producto más elaborado. Eso sí, a pesar de esto, no nos encontramos con demasiadas novedades respecto a la última iteración. El género de los FPS se ha encaminado en una peligrosa senda continuista y conformista debido al incontestable éxito que obtiene cada vez que uno de estos dos gigantes lanza su obra al mercado.

Pese a que en las primeras ediciones la balanza estaba algo más equilibrada, el camino por el que han optado en este tipo de juegos es el centrarse de forma casi exclusiva en el apartado multijugador. De hecho, llama poderosamente la atención que el menú principal la campaña individual aparezca relegado en un segundo plano en pos de las batallas online, que ocupan el primer lugar de la pantalla. Una muestra significativa del cariz que está tomando el género, dejando un poco de lado a aquellos que también disfrutan de una trama cinematográfica y sin demasiadas complicaciones.

Como no queremos llevar la contraria a los desarrolladores, nosotros también os hablaremos en primer lugar del multijugador, principal sustento de Battlefield 4 y una fuente inagotable de horas de diversión para aquellos usuarios con ganas de repartir plomo. Aquí tenemos la máxima de “más grande y mejor”. El juego ofrece escenarios gigantescos, multitud de vehículos, armas y un sistema de habilidades y perks al que engancharse durante horas para lograr desbloquear esa mirilla para nuestro rifle de francotirador o esos elementos de personalización para que nuestro soldado sea diferente a los demás.

Hacerse con el dominio de Battlefield 4 en este campo de batalla es algo que lleva su periodo de adaptación. No es sólo salir y disparar al tún-tún. El multijugador que ha elaborado DICE es una obra de ingeniería de lo más compleja y exigente, especialmente en los primeros compases. La culminación de toda esta arquitectura es el denominado sistema que ha recibido el rimbombante nombre de Levolution. Esto hace que cada batalla sea única y diferente a las demás. Con este sistema la orografía de los escenarios puede cambiar de forma radical si nosotros queremos. Podemos destruir una presa y que se inunde toda la ciudad, reventar puentes, etc. Buena muestra de ello es el famoso tráiler del nivel de Shanghái donde vemos como se desmorona un enorme rascacielos hasta terminar hecho añicos. Una especie de Split/Second pero trasladado al conflicto bélico y elevado a la enésima potencia.

Todo esto no sería posible si desde el estudio escandinavo no hubiera puesto tanto énfasis en el motor gráfico Frostbite 3. Todos los detalles visuales están recreados con un mimo absoluto. Los cambios en la estructura y relieve de los escenarios provocan que las batallas se trencen en diversas alturas y terrenos. Ver cómo estamos parapetados en un edificio y que por un misil o granada éste comience a venirse abajo aporta una sensación inusitada de frenetismo y espectacularidad. Todo un caos en inmensos y alternantes escenarios que han sido la principal seña de identidad de la franquicia en estos últimos años y que en esta ocasión llevan la experiencia un paso más adelante. Es cierto que en PlayStation 3 y Xbox 360 tanto espectáculo poligonal hace que lo visual se resienta y sean habituales los fallos en la carga de los escenarios o incómodas ralentizaciones, pero no se le puede pedir más a dichas plataformas cuando el desarrollo ha sido planteado para explotar al máximo las consolas de nueva generación y, por supuesto, el PC.

Las batallas multijugador dan cabida a un máximo de 24 jugadores en PlayStation 3 y Xbox 360. Una cifra considerable, que se antoja escaso si lo comparamos con las versiones de PC y de nueva generación, con capacidad para albergar hasta a 64 soldados. Hay cuatro clases diferentes: Asalto, Ingeniero, Apoyo y Reconocimiento. Lógicamente, cada una posee sus propias armas, dispositivos y habilidades especiales. Hay que procurar siempre que el equipo esté equilibrado para tener más opciones de salir victoriosos. A pesar de la amplitud de los escenarios, cada batalla siempre hace que te sientas el protagonista de la refriega. Aunque veas un tiroteo a centenares de metros de distancia, no es extraño que en otro punto más cercano haya alguna explosión o algún vehículo merodeando por la zona. Tanto los tanques como los helicópteros juegan un papel muy importante, y su utilización no supone una ventaja excesivamente clara teniendo en cuenta el equilibrio que hay a la hora de hacerse con uno de estos medios de transporte.

Obviamente, hay diversos modos de juego que aportan un grado de variedad a la hora de ponernos manos a la obra. Así pues, tenemos Conquista, que es el capturar la bandera de toda la vida; Erradicación, donde hay que hacerse con una bomba y detonarla en el bando enemigo; TCT: Equipos, un combate de infantería sin ningún tipo de vehículos; TCT: Patrulla, que enfrenta a tres bandos diferentes; Asalto, donde un equipo ataca y el otro defiende; Dominación, exactamente igual que Conquista pero sin vehículos y por último Desactivación, sin regeneraciones ni vehículos.

Como veis, tenemos un apartado multijugador muy amplio y variado que se irá aumentando a base de los diversos DLCs que irán publicando progresivamente y que incluirán nuevos mapas, armas o incluso modos de juego. Recordad que siendo suscriptores de Battlefield Premium podéis tener acceso anticipado a este tipo de contenidos.

Ah sí, la campaña. Si os apetece algo más íntimo también podréis liaros a tiros con la trama que nos cuenta el modo individual. Se puede decir que es bastante cumplidora, aunque no es un alarde en ninguno de sus aspectos. Durante las seis o siete horas de duración que tiene, sabemos que tenemos que disparar a todo lo que se mueva, aunque la premisa argumental es tan floja que nos hace preguntarnos continuamente el por qué. El juego no se recrea mucho en tratar de ofrecer una historia elaborada a nivel narrativo. Cae en tópicos manidos y hace ligeros intentos de plasmar algo de emotividad con el trato a los civiles o intentando revocar una reacción en el jugador con traiciones. Pero se queda en un intento bastante pobre, ya que no transmite ni un mínimo resquicio de absolutamente nada.

Dicho esto, nos metemos en la piel del sargento Daniel Recker, el típico protagonista de FPS que no sabe hablar, lo que también ahonda en lo mencionado con anterioridad. Junto a su escuadrón llamado Tombstone deberá acabar con el almirante Chang y su séquito de soldados chinos, quienes han dado un golpe de estado y están sembrando el caos típico. La campaña es pasillera y se centra en deleitar al usuario a base de pirotecnia y situaciones scriptadas que ya no llaman en absoluto la atención de tantas veces que las hemos vivido. Se queda en un intento de muchas cosas. A pesar de ello entretiene, aunque sea sin demasiados lujos.

Por su parte, el doblaje cumple con su labor también sin excesivos alardes. De la localización al castellano es inevitable mencionar el papel de Imanol Arias como el Comandante Garrison. No sabemos si no pega con el papel o si inevitablemente se nos viene Antonio Alcántara a la cabeza, pero la sensación al escucharle es bastante extraña, la verdad. Los sonidos son un auténtico espectáculo, especialmente si podéis disfrutar el juego en un equipo Dolby Sorround. Las balas zumbando y el festival de las explosiones ayudan bastante a meterse en el papel.

 

José L. Ortega

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Valoración final

Jugabilidad: Sencilla y sin complicaciones, tomamos el control del personaje casi por instinto. Todo aderezado para ofrecer una diversión directa y frenética.

Gráficos: Totalmente espectaculares. El motor gráfico Frostbite 3 marca músculo especialmente en las situaciones más delicadas, como las explosiones, las físicas al derrumbarse los edificios… Una auténtica pasada.

Sonido: Pese a que la localización al castellano no es ninguna maravilla, cumple. Destacamos especialmente los efectos de sonido cuando el fragor de la batalla está en su punto más álgido.

Duración: La campaña apenas dura unas seis o siete horas, pero el modo multijugador es totalmente infinito si os atrapa. Y si lo hace, irremediablemente estaréis tardes y tardes enganchados a las multitudinarias y espectaculares batallas que allí se lidian.

Conclusión

Battlefield 4 es una nueva muestra de que el camino de los FPS va a ser exclusivamente en centrarse en el apartado multijugador, donde la cantidad de horas que aguarda son prácticamente infinitas. La campaña, por su parte, es bastante simplona, pero entretiene en las escasas horas que dura. A veces el continuismo no es bueno, pero si lo reclama el usuario hay que dárselo. Y algo así pasa con el juego de DICE. Que comience la batalla.

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No te quedes sólo en el juego.

Película: La Chaqueta Metálica

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