Intervención policial

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Battlefield Hardline supone un cambio de contexto importante con respecto a lo que estamos acostumbrados a ver en anteriores entregas de la franquicia. En esta ocasión, son los creadores de la saga Dead Space los encargados de dar vida a esta historia de policías y ladrones y de dar una vuelta de hoja al contexto en el que Battlefield nos suele situar.

Después de sufrir un importante retraso y tras haber podido probar su apartado multijugador en diferentes puntos de su desarrollo, finalmente Battlefield Hardline ha logrado ver la luz entre los jugadores. La franquicia bélica ha conseguido ganarse el respeto entre su público, y apuesta en esta ocasión por un cambio de enfoque que lo dirige hacia una temática de policías y ladrones conformando un punto de inflexión en la saga. El equipo de desarrollo encargado de aportar este punto diferenciador con respecto a anteriores entregas han sido precisamente Visceral Games, también conocidos por ser los padres de una de las franquicias más populares de Electronic Arts, Dead Space.

Existen ciertos aspectos que son importantes a la hora de diferenciar Battlefield Hardline de anteriores entregas de la serie. Por una parte y uno de los elementos que siempre suelen obviarse en juegos de este género no es otro que la campaña. Generalmente la franquicia Battlefield siempre ha tenido un pequeño estigma con apartados monojugador que no tenían una gran relevancia y se nota que en esta ocasión los chicos de Visceral Games han intentado paliar ese problema en cierta medida.

De esta manera nos encontramos con un Battlefield en el que la campaña, gracias a una temática que da mucho juego a ello, se plantea de una forma bastante interesante. En ella controlaremos a un agente de narcóticos del cuerpo de policía y a través de un argumento que recuerda en gran medida a las series televisivas de los últimos años, tendremos la ocasión de vivir sus experiencias en el mundo policial y su posterior paso al bando que se encuentra al margen de la ley. Precisamente es la dualidad de la campaña lo que supone un concepto tan interesante, permitiéndonos experimentar tanto el lado policial como el criminal con un hilo conductor bastante verosímil.

Más allá del argumento, la campaña de Battlefield: Hardline también hace esfuerzos de innovar y mejorar lo visto en anteriores entregas en cuanto al aspecto jugable. En esta ocasión asistimos a una acción más pausada, sacrificando la violencia desenfrenada de anteriores historias en la franquicia, para así apostar por un planteamiento que nos premia al resolver las situaciones que se nos plantean sin recurrir al gatillo fácil y teniendo un comportamiento más “policial”.

De esta manera se introduce la mecánica del sigilo, cobrando un gran peso en la jugabilidad, y es que muchas de las situaciones que encararemos a lo largo de la historia requerirán que debamos ser más cautos. El sigilo se liga a una nueva mecánica que nos permite detener a ciertos enemigos al enseñarles nuestra placa, lo que nos permitirá siempre y cuando les apuntemos con el arma, reducirles y esposarles para ganar experiencia con la que mejorar a nuestro personaje en la campaña.



Pese a que estas mecánicas suponen un grado de innovación favorable en su apartado para un jugador, existen otros aspectos que no parecen terminar de funcionar tan bien. Por un lado nos topamos con determinadas escenas de conducción que le hacen más mal que bien a la experiencia jugable, con un control y unas físicas bastante pobres. Las fases de recolección de pruebas y coleccionables también podrían haberse planteado de una forma más interesante, ya que no tendremos mucha más motivación para buscarlas que la de conseguir experiencia con la que desarrollar a nuestro personaje.

En conjunto, y pese a que la campaña no sirve totalmente como una fase de introducción al modo multijugador (por su ritmo mucho más pausado), da la sensación de que Visceral Games ha acertado a la hora de hacer de la modalidad monojugador un elemento más atractivo en la franquicia.

En lo referente a la gran baza de Battlefield: Hardline, que es su modo multijugador, encontramos un lanzamiento mucho más correcto que lo ocurrido en los primeros meses de vida de Battlefield 4 y sus (ya corregidos) problemas de netcode y latencia.

En esta ocasión, la temática de policías y ladrones presenta ciertas limitaciones lógicas a la hora de ofrecer algunos vehículos y armas que ya son clásicos de la franquicia, pero que son totalmente incompatibles fuera del contexto militar. Es por ello que los fans más fieles de Battlefield notarán grandes ausencias como podrían ser la falta de jets y tanques, o la inclusión de forma limitada de elementos como los lanzacohetes, que únicamente estarán presentes en determinadas secciones de los mapas y que serán armas que los jugadores deberán recoger, pero no podrán contar con ellos en sus equipaciones.



Para suplir estas justificadas ausencias, Battlefield Hardline pone a disposición de los jugadores 9 mapas bien diferenciados entre sí y algunas modalidades multijugador novedosas en la partida, que pasan a sumarse a algunos de los modos clásicos en la franquicia. Los grandes destacados son el modo Atraco, que pondrá a los policías a defender una posición mientras que los criminales, intentarán atravesar sus defensas para hacerse con dos bolsas de dinero y que deberán llevar hasta un punto de recogida. Dinero Sangriento es otro de los añadidos y probablemente el modo más frenético de las novedades, en él, ambos equipos lucharán por una gran suma de dinero que se encuentra en el centro del mapa y del que deberán ir extrayendo fajos de billetes para llevar a su base y así lograr más botín que el equipo contrario. El último de ellos es el modo Puente, que se traduce como un modo Conquista en movimiento: en él existirán ciertos vehículos que deberemos controlar corriendo con ellos a toda velocidad, y deberemos procurar en todo momento que el enemigo no corra con los suyos, ya sea destruyéndolos o robándoselos.

Más allá de eso podemos encontrar los modos de juego más típicos en la franquicia y en los que ya hemos tenido ocasión de jugar en anteriores entregas de Battlefield. Conquista grande y pequeño, TcT por equipos, patrulla… algunos de ellos parecen no tener cabida en una temática de policías y ladrones, pero su jugabilidad lo agradece. 

El sistema de desarrollo del personaje también ha experimentado ciertos cambios, y es que con Battlefield: Hardline se apuesta por desbloqueos basados en el dinero. A través de nuestra participación en las partidas iremos consiguiendo dinero que actuará como moneda universal a la hora de comprar diferentes armas, accesorios o camuflajes, y que nos proporcionará cierto grado de libertad a la hora de decidir y priorizar algunas partes de equipo sobre otras.

En lo referente a su apartado audiovisual, asistimos una vez más a presenciar las bondades del motor Frostbite 3 y su aclamado Levolution, un sistema que a través del daño que los jugadores realizan a las estructuras del mapa, cambia su jugabilidad enormemente. Pese a que en ciertos aspectos sigue siendo impresionante, encontramos ciertos altibajos en este aspecto, con algunas texturas de baja resolución y un apartado visual que no va más allá de lo visto en Battlefield 4. A su vez, mientras que el framerate se mantiene muy estable en las 60 imágenes por segundo, se echa en falta un aumento de la resolución en consolas que una vez más, y como ocurría con Battlefield 4, corre a 900p en la versión de PlayStation 4 y a 720p en la de Xbox One.

Adrián López

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Valoración final:

Jugabilidad: Battlefield es sinónimo de diversión, y Hardline no supone una excepción en este aspecto. La campaña ha mejorado enormemente con respecto a anteriores entregas, añadiendo elementos frescos e innovadores. El apartado multijugador apuesta por algunas ideas nuevas, pero que parecen no llegar a justificar la ausencia de algunos vehículos y armas, o lo que podría haber dado de sí la temática de policías y ladrones.

Duración: La campaña, en su modalidad veterano ronda las 8 horas de duración, algo que se mantiene en los estándares del género. Respecto al apartado multijugador, su duración es infinita y nos brinda motivos más que suficientes para pasar pegados frente a la pantalla una gran cantidad de horas.

Gráficos: El Frostbite 3 y su elevado grado de destrucción gracias a Levolution consiguen dejarnos una vez más con la boca abierta. Como punto mejorable, nos hemos topado con ciertas texturas de calidad baja, y se admite una mejora con respecto a Battlefield 4 en su resolución.

Sonido: Los efectos sonoros se mantienen tan espectaculares como siempre, con una mención especial a la música que se ha añadido en los coches para esta entrega. 

Conclusión:

Globalmente hablando, Battlefield: Hardline como conjunto ofrece algunos adelantos en la franquicia pero posee también carencias. Se agradece el cambio de enfoque con respecto a su campaña y el haberle dotado de más peso, pero los seguidores más fieles encontrarán ausencias en lo referente a vehículos y armas, un apartado visual que podría haber dado más de sí, y una idea que daba lugar a más innovación. Pese a todo ello, Battlefield: Hardline supone un producto divertido y que nos promete muchas horas de entretenimiento.

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