Reinventando un clásico

Los chicos de Rebellion han dado el salto a la realidad virtual de Sony con esta llamativa adaptación de Battlezone, uno de los videojuegos más populares de los años 80 gracias a Atari. Esta renovada visión del clásico simulador de tanques, que forma parte del catálogo inicial de PlayStation VR, nos sitúa en un entorno futurista en el que el jugador deberá enfrentarse, desde la protección de su cabina, a los múltiples enemigos que no dejarán de acecharle.

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Esta reinvención del clásico de Atari nos permitirá convertirnos en el conductor de un tanque futurista, por lo que antes de salir a la batalla necesitaremos escoger un vehículo a la altura. Entre las opciones disponibles encontraremos un modelo ágil y rápido aunque poco resistente, otro más pesado pero capaz de aguantar más tiempo el impacto de los ataques rivales y un último modelo más equilibrado destinado a aquellos que no quieran descuidar ninguno de los dos aspectos.

En cualquier caso, conforme el jugador vaya progresando tendrá la ocasión de personalizar su tanque e incorporarle mejoras en en sus armas o en la regeneración del escudo. En primer lugar, sin embargo, nos veremos situados en la cabina de nuestro vehículo blindado, que observaremos en primera persona y que podremos mover por el escenario libremente y de forma muy fluida en las diferentes superficies.

Rampas, elevaciones y demás particularidades que se generarán proceduralmente en cada nueva misión. Este es precisamente, uno de los aspectos más destacados del título pese a carecer de una variedad de elementos lo suficientemente amplia para sorprender en cada ocasión. No obstante, y aunque la diversidad de fondos y ambientaciones es muy reducida, es algo a tener en cuenta por todos aquellos que gusten de rejugar este tipo de propuestas.

Reconocido el terreno, una tarea que es mejor realizar con un golpe de vista, será el momento de centrarse en el objetivo de la misión, que generalmente nos propondrá acabar con los enemigos que salgan a nuestro paso o defender un objetivo de cualquier tipo de amenaza. En ambas situaciones, irán apareciendo vehículos enemigos de diferentes aspectos y tamaños, tanto terrestres como aficionados a transitar zonas aéreas.

Será entonces cuando debamos afinar nuestros instintos y poner a punto las armas del tanque. Aunque cada tipo de vehículo hará gala de un armamento ligeramente distinto, generalmente dispondremos de metralletas con las que disparar en ráfaga o de potentes caños lanzamisiles, sin duda a forma más eficaz de acabar con cualquier amenaza. Sin embargo, deberemos tener en cuenta el periodo de recarga que requiere cada una de las armas, que solo podrán seguir disparando tras unos segundos de pausa.

Del mismo modo, nuestros escudos también precisarán de un pequeño descanso para seguir ofreciéndonos la protección necesaria. Si, desafortunadamente, los rivales superaran nuestras defensas e hicieran explotar el vehículo, el jugador contará con unas cuantas vidas, de las que podrá adquirir más unidades, con las que asegurará su reaparición. Una vez consumidas, y como un guiño definitivo a los videojuegos clásicos como el que se inspira, habrá finalizado la partida y será el momento de volver a empezar.

Para tratar de impedirlo, podremos contar con un ayuda adicional, pues Battlezone permite disfrutar de la partida junto a otros jugadores a través de su multijugador cooperativo. Hasta cuatro usuarios podrán jugar simultáneamente en un mismo escenario, en el que compartirán tanto enemigos como vidas, que acabarán con el grupo al completo cuando el contador llegue a cero. Lamentablemente, el título no alberga ningún modo competitivo, que sin duda hubiera enriquecido una propuesta como esta.

En todo caso, el juego logra la inmersión total del usuario en cualquiera de sus misiones, a las que accederá desde una especie de tablero que también generará aleatoriamente cada una de las celdas, que habrá que recorrer hasta llegar a la misión final. La duración de la partida se adaptará además a las necesidades de cada jugador, que el inicio podrá escoger entre una aventura breve, normal o una más prolongada.

De este modo, y a través de un campo de visión notablemente más amplio que en otros juegos similares para PlayStation VR, capaz de mostrar una mayor parte del interior de la cabina, el usuario se introduce de forma más eficaz en la realidad que plantea el juego. Esto favorece poder disfrutar del título sin excesiva sensación de mareo en sesiones breves de juego, algo que ocurre frecuentemente con las propuestas para VR que permiten el movimiento completo del jugador.

En este caso, como por ejemplo en RIGS: Mechanized Combat League, el usuario dispone de una visión en 360 grados que puede apreciar con al girar su cabeza o con el propio mando. Sin embargo, al contrario que en el videojuego de Guerrilla Cambridge, el movimiento del casco de PlayStation VR no servirá para girar el tanque ni para apuntar a los objetivos, unas tareas que habrá que realizar con el Dualshock 4 y que nos permitirán apreciar un apartado gráfico solvente y colorido aunque sin grandes alardes.

A nivel sonoro cumple también con las expectativas. Los efectos externos a la cabina se compaginan satisfactoriamente con las instrucciones que recibimos desde el asistente del vehículo, que mediante un sonido más nítido, en inglés, nos ofrece los detalles de la misión directamente al oído, tal y como harán los compañeros de equipo en el modo cooperativo. Todos los detalles de la misión aparecerán también a través de subtítulos en castellano, aunque cabrá desviar la mirada a los monitores situados en el interior del tanque.

Javier Castillo

JUGABILIDAD: El movimiento del tanque resulta muy fluido tanto en las fases de combate como en el mero movimiento por los escenarios. Aunque podrían haberse aprovechado mejor las posibilidades de las gafas de VR, el control proporcionado por el Dualshock 4 resulta satisfactorio.

GRÁFICOS: El apartado gráfico no hace gala de gran cantidad de detalles y se dedica a presentar los escenarios y demás elementos de forma simple pero resultona. Comparativamente, se encuentra ligeramente por encima de la media de los títulos del catálogo inicial de PlayStation VR.

SONIDO: Los efectos sonoros son parte fundamental de la inmersión del jugador, que durante la partida podrá escuchar tanto sonidos provenientes del exterior del vehículo como del interior de la cabina, en la que el sistema irá proporcionándonos los detalles de la misión, eso sí, en inglés pese a estar subtitulados en castellano.

DURACIÓN: Los desarrolladores nos permiten iniciar una campaña breve, normal o extensa, por lo que la duración se adaptará a las necesidades de cada jugador. Además, el modo cooperativo online ayudará a prolongar la diversión con una propuesta que, aunque repetitiva, resulta rejugable.

CONCLUSIÓN: Rebellion ha confeccionado un actualizado homenaje al popular juego de Atari que, francamente, se adapta perfectamente a las posibilidades que brinda la realidad virtual de Sony. Sin embargo, las opciones resultan limitadas a largo plazo, sobre todo ante la ausencia de un modo online competitivo que debería haberse introducido en el título, que solo cuenta con el cooperativo. En cualquier caso, Battlezone resulta entretenido y sobre todo inversivo, un aspecto fundamental en cualquiera de los juegos pertenecientes al catálogo inicial de PlayStation VR.

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Battlezone (Atari)
 

Puede jugarse en cooperativo online con otros tres usuarios.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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