Amenaza robótica

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Partiendo de la misma tónica que Gears of War, SEGA presenta una nueva aventura de estética futurista, que nos enfrenta a todo un ejército de robots.

Si algo funciona… ¿para qué cambiarlo?  Esto parece ser lo que ha pensado SEGA a la hora de diseñar su último juego de acción, Binary Domain. Un título futurista sumamente entretenido, pero que tiene muy poco por no decir nada de innovador. Algo que choca, teniendo en cuenta que en su día el juego fue anunciado como una pequeña revolución dentro del género. Nada más lejos de la realidad, salvo por su país de origen: Japón. Pese a que los shooters en tercera persona están más de moda que cualquier otro género, en el país nipón no son precisamente unos enamorados de ellos.

Y, como buen juego japonés, son su estética y su historia los principales atractivos de Binary Domain. El titulo se lleva a cabo en 2080, en una Tokio futurista que recuerda por su estética al universo del también juego de acción Vanquish. El caso es que en esta gran urbe del mañana, hay una corporación que está desarrollando robots. Peligrosos robots. Nuestro papel es introducirnos en su territorio y terminar con su amenaza.

Como podéis imaginar, la historia no es precisamente la de un Mass Effect o Deus Ex, pero aún así sabe atrapar. De nuevo la calidad de las secuencias cinemáticas y el perfil de los personajes saben cómo dar cierta profundidad a la aventura. Una aventura que, por lo demás, no es lo que se dice revolucionaria.

Nada más echar un ojo a un vídeo o a unas imágenes del título, es fácil darse cuenta de que hablamos de un producto fuertemente influido por el ya clásico Gears of War. Es decir, que estamos ante un título intenso, lineal y cargado de acción en el que tenemos que enfrentarnos contra un sinfín de enemigos, en este caso robots. Y, al igual que en la serie de Epic, las coberturas tienen un papel fundamental durante los tiroteos. Cubrirnos correctamente y disparar a los rivales desde un lugar seguro será la tónica dominante a lo largo de las siete u ocho horas que puede llegar a durar la campaña principal del juego.

A estas alturas, está claro que un título con estas características no supone nada especialmente fresco, y, al igual que venía sucediendo con algunas de las últimas entregas de Gears of War, llega el punto en el que puede hacerse algo repetitivo. Por suerte, SEGA ha sabido hacer que su obra cuente con un ritmo bastante potente, y que en algunos momentos los tiroteos se vean salpicados de otras mecánicas, aunque sean algo bastante anecdótico, la verdad.

La influencia del título de Epic también llega hasta el multijugador, donde nos encontramos con modos de juego variados y entretenidos, aunque convencionales, tanto cooperativos como competitivos.

De hecho, quizás el único elemento realmente de cosecha propia de Binary Domain lo encontremos en la posibilidad de dar órdenes a nuestros compañeros, y que estos respondan dependiendo de lo acertados que seamos nosotros a la hora de dirigir al equipo. Una idea muy original, pero que en la práctica sólo funciona moderadamente bien, sin que tampoco vayan a diferenciarse demasiado unas partidas de otras.

Valoración final

Jugabilidad: Muy similar a Gears of War. Es un juego divertido, como todos los shooters, pero le falta algo de personalidad o carácter innovador.

Gráficos: La estética futurista del juego resulta realmente interesante. Los personajes y enemigos también tienen un acabado notable.

Sonido: La banda sonora cumple y SEGA ha decidido doblar el juego al castellano. No es el mejor doblaje que hemos escuchado, pero se agradece.

Duración: En torno a las ocho horas. Después podemos exprimir durante más tiempo el multijugador, claro.

Conclusión
Binary Domain es un entretenido y cuidado juego de acción al que, sencillamente, tal vez le falte algo de personalidad. Sobre todo por su enorme parecido a juegos como Gears of War. Así que, los aficionados a la serie de Epic que busquen una trepidante aventura similar, sin duda disfrutarán bastante con él. Pero quienes estén ya algo saturados de esta fórmula…

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