La pesadilla submarina continúa

Casi tres años después de nuestra primera aventura en Rapture, 2K Marin nos sumerge de nuevo en esta decadente ciudad perdida en medio del océano. Pero en esta ocasión todo cambia de perspectiva: ahora tú eres el Big Daddy.

Después de que, tras el primer Bioshock, no dejáramos prácticamente títere con cabeza en Rapture, las cosas han cambiado mucho en esta ciudad soñada, diseñada y destruida por el visionario Andrew Ryan. Diez años después de los sucesos ocurridos en el juego original, ahora es la doctora Sofia Lamb la que dirige todo el “cotarro”. Nosotros, mientras tanto, tenemos que proteger a las Little Sisters a la vez que nos enfrentamos a los muchos peligros de Rapture, algunos ya conocidos y otros completamente nuevos, como la temible Big Sister.

No es lo mismo
Aunque Bioshock 2 podría catalogarse como una secuela continuista, por así decirlo, en realidad existen muchas diferencias entre la anterior entrega y esta que nos ocupa. La primera y más marcada es el incremento de la acción. En esta ocasión el ritmo del juego es mucho más intenso, con más enemigos, más tiroteos y, en general, menos momentos de suspense. Esto agradará a algunos jugadores y decepcionará un poco a otros, pero hay que reconocer que el estilo del título ha cambiado bastante.

Aunque ahora manejamos a un Big Daddy, lo cierto es que la jugabilidad de Bioshock 2 sigue estando fundamentada en tres aspectos: las armas, los plásmidos y los tónicos. Con respecto a las primeras, las armas, se han incorporado varias nuevas… pero destaca sobremanera el taladro que, como protector de las Little Sisters, podemos utilizar en todo momento. Se trata de un arma que solo es útil en los combates cuerpo a cuerpo pero que resulta realmente contundente. Por lo demás, encontramos un arsenal que va desde ballestas hasta lanzacohetes.

En cuanto a los plásmidos, repiten todos los de la primera parte (el que nos permite incinerar a los enemigos, la telequinesis, etc.), pero también se incluyen algunos nuevos con los que hasta es posible arrojar a los enemigos por los aires.

Papá homicida
Al ser un Big Daddy, nuestra labor en Bioshock 2 consiste en guiar a las Little Sisters en busca de Adam (la sustancia que potencia todo en Rapture), esperar mientras lo recolectan de ciertos cadáveres y, después, decidir si queremos dejarlas vivir o terminar con ellas. En esta ocasión 2K Marin ha incluido cuatro finales distintos, en función a las decisiones que tomemos durante la aventura.

Por su parte el multijugador, uno de los mayores reclamos de esta segunda parte, nos pone en la piel de un splitter (uno de nuestros enemigos) corriente y moliente. En total existen siete modos distintos, la mayoría de ellos centrados en enfrentamientos individuales y por equipos. En cuanto a los mapas, estos son bastante grandes y detallados y, ya por último, existe un eficaz sistema de experiencia gracias al cual podemos ir ganando armas y plásmidos a medida que derrotamos a los múltiples enemigos.

Gráficamente el juego sigue lo visto en el primer Bioshock; es decir, que el motor del juego continúa siendo el Unreal 3 y el estilo artístico barroco y degradante también se mantiene. Por supuesto, en esta secuela visitamos muchos nuevos lugares de Rapture, descubriendo así interesantes zonas de la ciudad.

Por lo tanto, es inevitable terminar comentando que Bioshock 2 mantiene la esencia del juego original, que fue uno de los grandes éxitos de su año de lanzamiento, pero pierde bastantes enteros en cuanto a frescura y originalidad.

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