Utopía submarina

Juegos de disparos en primera persona existen muchos actualmente, pero ni uno solo de ellos puede compararse con Bioshock, una aventura tan diferente como profunda. Una vez entres en la ciudad sumergida de Rapture te aseguramos que nada volverá a ser lo mismo…

Imagina un mundo submarino donde solo el talento y la creatividad importan. Un lugar lleno de posibilidades, apartado del sistema y donde una nueva moral está destinada a cambiar el rumbo de la humanidad. Eso es Rapture. Por desgracia las utopías siempre están condenadas al fracaso, y lo que parecía ser un sueño hecho realidad, no tarda en volverse una auténtica pesadilla.

Terror en las profundidades

Con este argumento arranca Bioshock, un trabajo de 2K Boston (ahora Irrational Games). Lejos de conformarse con ofrecer lo mismo que hemos visto y disfrutado tantas y tantas veces en aventuras en primera persona, este título es una experiencia aterradora y llena de acción a partes iguales. Sobre todo gracias a ese extraño lugar llamado Rapture.

Porque en Bioshock cada rincón, cada escenario, cada cuarto de ese misterioso y agobiante mundo al margen de la ley donde se desarrolla el juego ofrece algo de interés, una pista de por qué y cómo terminó hundiéndose (nunca mejor dicho) el sueño del psicótico visionario Andrew Ryan. De hecho, en Bioshock los escenarios son un protagonista más de la aventura pues están llenos de mensajes, pintadas o recuerdos de lo más reveladores.

Al margen de eso, la jugabilidad sí que se asemeja a la incorporada en cualquier shooter, aunque con matices. Aparte de variadas armas de fuego, en el juego también podemos valernos de plásmidos, unas sustancias químicas que otorgan poderes muy útiles al protagonista como lanzar fuego, mover objetos con telequinesis o incluso hipnotizar algunos enemigos. En función del estilo y de la forma de jugar de cada usuario, las opciones a la hora de eliminar a los enemigos son muchas y muy distintas. Y no es esta la única libertad de la que nos beneficiamos en Bioshock. Por ejemplo, en función a lo que decidamos en muchos momentos del juego (como al salvar o no a la jovencitas “Little Sisters” que se esconden por Rapture),  tenemos acceso a dos finales distintos.

Además, a medida que avanzamos es posible ir mejorando todas nuestras habilidades (como si de un juego de rol se tratase) mediante nuevos plásmidos o mejoras para los que ya poseemos. Posibilidades que ayudan a que el desarrollo del título tenga más variedad.

Un mundo aparte

Por lo demás, Bioshock llama la atención especialmente por su ambientación. El uso que desde Irrational Games han dado al motor Unreal Engine es muy diferente al  visto en otros muchos lanzamientos, como Gears of War. Nada más empezar el juego se puede apreciar en la manera en la que se mueven las olas del mar o el fuego se refleja en el agua. Eso y el genuino estilo artístico-decadente que se respira en cada estancia de Rapture hacen que inevitablemente queramos conocer más y más de la destruida ciudad.

Quizás el único aspecto un tanto discutible del juego sea su desarrollo, que en ocasiones se hace un poco más repetitivo de lo que cabría esperar tras jugar los primeros minutos. Y la ausencia total de modos multijugador tampoco le benefician.

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