La mejor excusa para comprarte una PS4

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Hay muchas formas de enfrentarnos a las pesadillas, a los monstruos del armario, a las arañas, a los payasos, a los bichos, a nuestros miedos en general. Algunos optan por meditar, otros por sobreponerse y algunos incluso por cantar una canción, pero nada de eso servirá en el momento en el que pongas tus manos sobre Bloodborne, el último desafío de From Software y la mejor excusa para comprarte una PlayStation 4.

Ha sido una larga espera, pero desde que fue anunciado allá por el E3 de 2014, no han sido pocos los fans de los retos que suponen los juegos de From Software que han esperado con mucha paciencia el lanzamiento de Bloodborne. ¿Llegaría al nivel de dificultad e inmersión alcanzado por la aclamada saga Souls? La realidad es que, aunque tiene un nombre diferente y una ambientación distinta a su manera, el último título del estudio japonés no tiene nada que envidiar a sus hermanos mayores.

Bloodborne comienza cuando despertamos en una tenebrosa habitación, en la que nos encontramos a un misterioso hombre con el que tendremos que cerrar un contrato de lo más oscuro. Por si el título no os había dado alguna pista, la sangre se ve envuelta en el proceso, y después de crear a nuestro personaje en el completo editor que ofrece el título, partiremos como Cazador o Cazadora a la decrépita ciudad de Yharnam, en la que una terrible plaga se ha extendido convirtiendo a gran parte de la población en nauseabundas bestias de todo tipo. Es tan precioso como suena.

Nuestra misión será avanzar abriéndonos camino entre esta horda de seres que no dudarán un momento en tratar de acabar con nuestra vida (algo que, por cierto, pasará bastante a menudo), recopilando ecos de sangre y otros objetos útiles para nuestro viaje, que acabará convirtiéndose en una huida por la supervivencia en la que visitaremos otra serie de encantadores lugares, como cementerios o bosques que albergan a cierta serpiente muy, muy venenosa.



Pero pasemos ya al tema que más nos interesa: la jugabilidad. La parte buena de que Bloodborne provenga de un estudio con una trayectoria tan sólida como From Software y su estilo personal basado en un lore profundo y una dificultad elevada, es que estas son claves importantes para enfrentarnos a su análisis.

Al anunciarse, y ver ese estilo tan tenebroso que marca el juego, mucho menos medieval que los Souls y más victoriano, junto a una jugabilidad algo más acelerada; se pensó en un inicio que el título que tratamos podría resultar más accesible que la saga Souls, dedicado a un público más general producto del cambio de generación y su exclusividad con PlayStation 4. Por fortuna para todos, esto no ha sido así, ni mucho menos. Bloodborne no solo es un juego con una dificultad considerable, sino que además es un juego muy exigente.

Esto, sin embargo, no debe ser un motivo para alejar a los jugadores que estén interesados en el mismo, tanto fans del estudio como nuevos en su cruel universo, pues la realidad es que Bloodborne es un reto para cualquiera, pero también es un juego que sabe recompensar el esfuerzo: te obliga a ser estratega, a pensar cómo hacer las cosas para salirte con la tuya, a valorar si seguir adelante es buena idea o es mejor dar la vuelta, si usar ese vial de sangre o reservarlo para más tarde, si afrontar esa batalla que sabes inevitable desde un nivel u otro del escenario. Para superar Bloodborne con éxito es evidente que se requiere cierta habilidad, pero ante todo hay que echarle inteligencia y mucha sangre fría para no acabar tirando el mando al suelo porque te has despistado y te ha salido un monstruo por detrás, o no has esquivado a tiempo ese golpetazo. Y esta premisa le convierte en uno de los títulos sin duda más interesantes del panorama actual de PlayStation 4.

Al inicio del juego, en el editor, podremos elegir un origen o infancia para nuestro personaje que determinará los puntos base de resistencia o fuerza, entre otros parámetros, con los que iniciemos la partida. Después, la primera vez que visitemos el Sueño del Cazador, es decir, ese entorno zen en el que despertamos cuando morimos y al que podemos acudir a aprovisionarnos cuando lo veamos oportuno (asumiendo que el nivel entero se reanudará), podremos elegir entre varios tipos de armas, a saber: un arma penetrante, como la cuchilla de la portada, y un arma de fuego, como una pistola.

Es importante elegirlas con sabiduría, pues al final definirán en gran parte tu estilo de juego y deberán adaptarse a cómo quieres moverte por el mundo de Bloodborne. ¿Prefieres ser menos ágil pero dar golpes más brutales? ¿Quizá al contrario? ¿Que el arma de fuego haga más daño o que goce de más munición para distraer? Como hemos mencionado anteriormente, cierta habilidad es necesaria para disfrutar el juego, y un paso importante hacia ella es especializarte en el arma que hayas escogido y que esta se adapte a tu forma favorita para jugar. Cuanto más suelto te sientas, más disfrutarás de la cacería.



En el inventario existen cuatro huecos, de modo que puedes asignar dos armas a cada mano y rotar entre ellas según las necesidades de cada batalla o las debilidades de cada enemigo. Las armas penetrantes, además, tienen la posibilidad de cambiar de forma entre dos variantes (modificando sobre todo el alcance de la misma), lo que permite realizar una serie de combos de ataques y movimientos capaces de sacarte de grandes apuros si son usados en el momento preciso y de forma correcta. Las armas, además, pueden mejorarse. Para ello tendremos que explorar los angostos escenarios de Bloodborne en busca de las Gemas Sangrientas, que luego podremos engarzar en las armas a través de una de las zonas del Sueño del Cazador, incorporando distintos efectos a las mismas según la gema escogida.

Del mismo modo, contamos con una serie de objetos secundarios, en muchos casos arrojadizos, que nos darán diferentes ventajas o ayudas y que podemos encontrar explorando los escenarios o adquiriendo en la tienda situada en el Sueño del Cazador, como guijarros con los que llamar la atención de los enemigos o cócteles molotov especialmente útiles para sembrar caos y dañar a los monstruos más vulnerables al fuego. Esto mismo se aplica al equipamiento que podemos usar con nuestro protagonista, y que adquirimos en la tienda mencionada canjeándolo por ecos de sangre que recopilaremos acabando con las bestias del juego.

Respecto a los combates, son más parecidos a la saga Souls de lo que podáis imaginar, pero logran alcanzar su propia personalidad. Mientras que en la mencionada saga defender en el momento oportuno podía significar la diferencia entre la vida y la muerte, en Bloodborne ni siquiera se te ofrece la posibilidad de tener un escudo al inicio, porque la forma de jugar es distinta. Nuestro personaje, incluso aunque tenga un hacha enorme con la que cargar, es realmente ágil, y para él o ella la mejor defensa siempre será saber evitar los ataques haciendo uso de esa agilidad dando pasos largos (algo obligatorio si os gusta fijar el blanco) o dando volteretas por el suelo (algo fundamental si quieres sobrevivir).

A la hora de combatir, la mayoría de los enemigos serán más molestos que otra cosa (ojo, no contamos a los jefes en esta distinción, que son para darles de comer a parte), pero si te atacan en grupo, eres tú el que lleva las de perder. Podremos deshacernos de ellos combinando ataques rápidos y hasta cierto punto débiles con ataques más poderosos y algo sostenidos, que habrá que saber dosificar, y todo ello sin olvidarnos de evitar sus golpes. Por lo general, atacarlos por la espalda es lo más efectivo, y tener siempre en mente ese dicho de “divide y vencerás”. Porque aquí eso de tirarse de cabeza a un grupo grande, es una garantía de suicidio salvo que tengas un muy buen día.



Dejando el tema de la lucha a un lado, la exploración es un valor añadido y muy grande en Bloodborne. Explorar al máximo cada nivel es una actividad que sin lugar a dudas nos traerá más problemas, más enemigos y más posibilidades de morir, pero también conlleva el descubrimiento de muchos secretos y la obtención de recompensas muy interesantes. Ayuda el hecho de que los entornos que nos rodean inviten y mucho a darse un paseo por ellos, por tenso que pueda ser, porque si Bloodborne es algo, es muy bonito. De una forma macabra, sí, pero todo un caramelo para los fans del terror y de patearse los juegos para descubrir sus recovecos. Un ejemplo de esto, es localizar todos los objetos necesarios para realizar en el Sueño del Cazador el ritual para acceder a las Mazmorras del Cáliz, una zona tan oscura como el resto del juego llena de monstruos y jefes únicos que varía aleatoriamente según el jugador que entra, perfecta para tirarse de los pelos jugando con nuestros amigos.

Y hablando de jugar con (o contra) amigos, toca hacer mencionar a la parte online del título, que tantos buenos y frustrantes ratos ha conseguido cosechar en los juegos de From Software. Bloodborne en este aspecto no decepciona, y cuenta con tres modos de juego online que dan mucha vida a su mundo de pesadillas: el modo cooperativo, el modo competitivo y el modo asíncrono.

El modo cooperativo, tan solicitado y querido hoy en día para los jugadores, es prácticamente fundamental en Bloodborne, especialmente si es tu primer juego de From Software. Evidentemente, pasarse el juego en solitario es una hazaña muy digna de contar, pero solicitar ayuda de tus amigos u otros cazadores cuando una bestia o una zona se te hagan especialmente cuesta arriba nunca está de más. Para ello, Bloodborne cuenta con un sistema de campanas que pueden ser respondidas, o no. El jugador debe hacer sonar su campana para convocar hasta un total de tres jugadores que se unirán a su partida para echarle una mano si devuelven el toque con una campana resonante, con el premio de poder conseguir una recompensa especial si cumplen el objetivo de terminar con esa zona.



Pedir ayuda tiene sin embargo un precio que puede llegar a ser realmente frustrante: tocar la campana atrae la atención de la mujer de la campana, un ser de pesadilla que lo que hace es convocar a otros jugadores que más que ayudarte lo que quieren hacer es hacerte morder el polvo. Nos introducimos así en el modo competitivo o pvp, en el que si no logramos matar a la mujer de la campana antes de que otros jugadores invadan nuestra partida, tendremos que enfrentarnos a ellos para expulsarlos de nuestro mundo o perecer en el intento.

Finalmente, tenemos el modo asíncrono, sin lugar a dudas una de las características más especiales e ingeniosas de Bloodborne. Mediante un cuaderno que obtenemos al principio del juego, y evitando el conflicto directo con otros jugadores, podremos ir dejando notas y pistas por determinadas áreas del título, dando consejos a otros jugadores de cómo proceder para tener éxito… o engañarlos para que mueran de forma miserable, eso depende de cada uno.

Tanto si caemos en la trampa como si el mensaje nos es útil, podemos calificarlo a modo de advertencia para otros jugadores… o quitarle veracidad si es que tenemos el alma muy negra. Un juego de verdades y engaños que sin duda marcará momentazos en Bloodborne, y que promete muchas risas y maldiciones. Dentro también de esta categoría podemos encontrar distintos ecos por el mundo de otros jugadores, como sus formas fantasmales apareciendo de manera aleatoria si están jugando de forma online en nuestra misma fase, o sus tumbas, todo muy alegre, lo que nos puede dar pistas claras del peligro cercano.



Pasamos ya al apartado más técnico del juego, dónde toca dar una pequeña ovación a los chicos de From Software. Y es que, en términos de diseño artístico Bloodborne es un título prácticamente impecable. El gusto por el detalle con el que están trazados los escenarios y los enemigos, su cuidada estética de casi ultratumba pero con un toque victoriano de fantasía, e incluso el mimo que se ve en el diseño de nuestro protagonista y sus atributos, es cuanto menos que loable.

Gráficamente, además, se nota un gran salto de calidad de lo que pudimos ver en Dark Souls II, y estamos sin lugar a dudas ante un título de nueva generación que se nota y, más importante, se ve.

En temas de sonido, Bloodborne incluye una importante lista de opciones de doblaje y subtítulos, incluyendo castellano en ambos casos, por lo que es difícil no estar contento en este apartado cuando puedes personalizarlo como bien gustes. La banda sonora es una auténtica maravilla de ambientación. Por lo general pasa desapercibida, pero el trabajo de Tsukasa Saitoh y Michael Wandmacher explota de pronto cuando nos topamos con un jefe o un punto clave de la historia, la fuerza de una orquesta con violines que parecen haberse entregado a la locura y corales que te pondrán en auténtica tensión y que cumplen un papel maravilloso en un juego de estas características.

En resumidas cuentas: ¿estás preparado para sufrir, morir muchas veces, estrujarte el cerebro y aún así, sentir que no puedes soltar el mando y que quieres más de este tormento? Entonces, bienvenido al fascinante universo de Bloodborne.

Claudia García



Valoración final:

Jugabilidad: Aprender a jugar a Bloodborne es sencillo, afianzarlo es más complejo y requiere su tiempo. No obstante, una vez crees tu propio estilo de juego y te sientas más cómodo con eso de evitar la muerte de la mejor forma posible, te darás cuenta de que resulta muy adictivo.

Gráficos:
El diseño artístico del juego es simplemente increíble. Incluso si el rollo gótico, tenebroso y victoriano no es lo tuyo, es imposible no querer quedarse a mirar sus detalles, la arquitectura o los terribles y asombrosos jefes de ultratumba. El juego es estable y se nota un buen trabajo en físicas y movimientos. Ver saltar partes del escenario en pedazos es hasta satisfactorio.

Sonido: Los efectos sonoros son correctos, y devolverás más de un insulto a las bestias (anteriormente personas). La banda sonora pasa desapercibida hasta que llegan determinados momentos del juego en los que de pronto se vuelve imperante, y te deja con la boca abierta. Gran trabajo en este aspecto.

Duración: Depende. ¿Cuántas veces auguras que vas a morir? La campaña tiene una duración aproximada de cuarenta horas, pero cuánto se estire depende completamente de tu habilidad. ¡Hay Bloodborne para rato!

Conclusión

Con Bloodborne, From Software ha traído su marca de la casa a PlayStation 4, y de qué manera. Tanto si has jugado a los Dark Souls como si no, tienes ante ti el que es probablemente el título más difícil del catálogo de la consola de nueva generación de Sony hasta la fecha, el desafío más exigente y uno de los videojuegos más destacables y brillantes del año. Todo lo que hace Bloodborne lo hace bien, incluyendo una ambientación de lujo, una jugabilidad adictiva y un argumento tan oscuro como absorbente que te dejará huella.

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  • Demon’s Souls
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