Mario se pasa a las finanzas

Dos series como Super Mario Bros y Dragon Quest unen sus fuerzas. Pero, curiosamente, no en un plataformas o un juego de rol, sino en una juego de mesa al más puro estilo Monopoly.

¿Imagináis una mezcla entre Monopoly, Super Mario Bros y Dragon Quest? ¿Imposible? Pues el resultado no es ni más ni menos que este Boom Street, un curioso invento que ya lleva tiempo funcionando en Japón. Y es que, a decir verdad, hace bastantes años que Boom Street es algo así como una respuesta oriental y friki al Monopoly o Palé que llevamos toda la vida jugando aquí. Aunque claro, con Mario y compañía de por medio, también tenía que tener su particularidades, cómo no.

¡Lanza los dados!

Básicamente, ya decimos, Boom Street podría entenderse como un Monopoly convencional, solo que protagonizado por personajes de Nintendo y de Square-Enix, concretamente de la veterana serie Dragon Quest. De hecho, los responsables del juego han sido los chicos del estudio Armor Project, famosos por estar liderados por el mismísimo creador de la conocida saga de rol.

Así pues, nuestro objetivo en el juego es sencillo: recorrer tableros, comprar posesiones, construir locales, y así hasta lograr nuestro pequeño imperio con el que volvernos millonarios. Una mecánica que, al igual que sucede con los juegos de tablero de toda la vida, resulta lenta y pausada, aunque muy adictiva. Una vez que empezamos a jugar, es casi imposible dejarlo de buenas a primeras, especialmente si lo hacemos con amigos.

Y es que, si bien Boom Street se puede jugar en solitario, es con otros usuarios como más gana la cosa. Empezando por que la inteligencia artificial que se ocupa de los otros personajes en caso de echarnos una partida individual, es bastante exigente y poco realista. Su forma de comportarse, muy mecánica, es poco creíble en los tiempos que corren, si bien el juego resulta tan dinámico que incluso así puede llegar a enganchar. Además, este modo para un jugador incluye una opción progresiva y bastante interesante, que nos permite recorrer distintos escenarios inspirados en diferentes universos (Mario, Dragon Quest, etc.) mientras cumplimos objetivos.

En cualquier caso, ya decimos, la forma más divertida de jugar al lanzamiento es con hasta tres amigos, sobre todo en una misma consola. Por suerte el manejo es muy fácil y solo necesitamos un mando para todos incluso siendo varios jugadores.

Lo que más diferencia este título del Monopoly clásico es, además de sus simpáticos y carismáticos personajes, los minijuegos que incluye. Estos son sencillos, pero divertidos, y ayudan a crear momentos muy entretenidos, mientras apostamos en carreras de limos o jugamos pruebas basadas en la propia saga de Mario.

Por otro lado, el juego resulta más complejo de lo que puede parecer en un principio, con incluso acciones de por medio. Esto es algo que los desarrolladores han tenido en cuenta y, con el público infantil muy presente, también han incluido una modalidad más sencilla, para que todo el mundo, tenga la edad que tenga, pueda jugar.

Gráficamente, Boom Street mantiene esa ya típica austeridad que parece acompañar a casi todos los juegos de tablero adaptados a consola. Ni siquiera el encanto de los personajes que se dan cita en el programa consigue ocultar que el título no aprovecha demasiado las posibilidades de Wii, siendo bastante discreto técnicamente. De todas formas, esto es algo que tampoco importa demasiado en este tipo de lanzamientos.

Valoración final

Jugabilidad: Engancha tanto como el Monopoly de siempre, pero también resulta igual de lento y, en ocasiones, demasiado largo. Jugando solo la inteligencia artificial es muy rígida y poco creíble.

Gráficos: Sencillos. Artísticamente no se le puede poner ningún “pero”, aunque podría resultar más vistoso y llamativo. Lo mejor, los tableros.

Sonido: Las melodías están sacadas de juegos clásicos y tienen su aquél, a pesar de que no destacan precisamente por su variedad.

Duración: El modo para un jugador es bastante largo. Las partidas con amigos también, incluso en ocasiones demasiado. ¿No se podían haber agilizado un poco de alguna manera?

Conclusión
Si obviamos la presencia de Mario y los personajes de Dragon Quest, lo cierto es que estamos ante un lanzamiento tipo Monopoly en toda regla, con todo lo que eso significa. Es decir, un juego de tablero lento y pausado pero muy divertido. Una de esas apuestas que siempre triunfan para echarse unas risas con los amigos, especialmente en estas fechas navideñas.

Cerrar