Un shooter diferente

Los autores de Brothers in Arms abren fuego con un shooter con personalidad propia, gracias a su mezcla de géneros y particular estética. Un juego llamado a satisfacer a aquellos usuarios que busquen algo distinto dentro del género.

Al contrario de lo que se dijo en un principio, Borderlands no es un juego de acción de carácter abierto tipo GTA ni tampoco un juego de rol. Nada más lejos de la realidad, aunque con matices. Gearbox ha hecho de nuevo lo que mejor se le da: un shooter en toda regla. Eso sí, lejos de repetir lo mismo que tantas veces hemos visto durante la actual generación, han buscado innovar con una experiencia distinta y cierta flexibilidad en su desarrollo.

Bienvenido a Pandora

Pandora, que es así como se llama el planeta donde se lleva a cabo Borderlands, era un lugar rico en minerales que durante mucho tiempo fue duramente explotado por grandes corporaciones. Estas no solo se aprovecharon de extraer todo tipo de materiales, sino también lo hicieron con una supuesta tecnología alienígena realmente útil para el desarrollo de armas y naves. Pero con el tiempo, la desaparición de recursos y el surgimiento de peligrosos extraterrestres hicieron que la situación cambiara. Ahora Pandora es un lugar árido e inhóspito donde la vida no resulta nada fácil para nadie. Pero aún así, las historias sobre un lugar lleno de tesoros y riquezas asombrosas, “La Cámara”, están a la orden del día. ¿Serán ciertos?

Con este argumento da comienzo un shooter –acción en primera persona- que, como decíamos, tiene sus particularidades. La primera de ellas es la posibilidad de elegir entre cuatro personajes distintos: Roland el Soldado, Mordecai el Cazador, Lilith la Sirena y Brick, un Berserker. Todos ellos presentan sus propias particularidades y una tendencia natural para dominar unas armas u otras.

Un toque de rol

Otro de los aspectos que aportan personalidad a Borderlands es el toque rolero que sus responsables han decidido incluir. Esto se nota tanto en la manera en la que pueden evolucionar sus personajes como en la jugabilidad misma. Sin ir más lejos, desde un principio el desarrollo se lleva a cabo mediante misiones, que en la mayoría de los casos vienen propuestas por personajes secundarios, y que ayudan a que subamos de nivel y ganemos dinero u objetos. Claro que también podemos lograr tal fin derrotando enemigos. Lo dicho, como en los juegos de rol.

Y algo parecido sucede con su duración que, ya juguemos solos o en cooperativo, ronda casi las veinticinco horas. Un total que no está nada mal para lo que viene siendo habitual dentro de los shooters.

Por otro lado, y a pesar de que cada personaje de Borderlands tiene sus propias habilidades, todos resultan bastante equilibrados en términos de dificultad. En cualquier caso, se elija a quien se elija, el manejo es en todo momento rápido e intuitivo, como suele ser corriente dentro del género. Algo que resulta especialmente útil teniendo en cuenta la gran cantidad de enemigos a los que nos solemos enfrentar.

Por desgracia, Borderlands no es perfecto, y eso se nota en algunos aspectos, como una inteligencia artificial bastante pobre para los tiempos que corren o un argumento menos brillante de lo que promete en un principio.

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