Bailando entre recuerdos

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La inexperta compañía Plastic Demo Group, con el respaldo de Sony Santa Monica, sorprende con un videojuego que apuesta fuerte por el componente artístico pero que no descuida en absoluto su faceta jugable. Su nombre es Bound y se trata del nuevo título independiente exclusivo de PlayStation 4.

El apoyo de grandes plataformas como Sony con su PlayStation, Microsoft con Xbox o las facilidades que proporciona Steam a los desarrolladores de PC son herramientas cada vez más útiles y que los creativos hacen servir para llevar a la realidad sus ideas. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con Plastic Demo Group, un pequeño estudio independiente que hasta el momento solo había trabajado en demos técnicas y un título experimental para PlayStation 3. Ahora, con Bound, han buscado su madurez como compañía.

El apoyo de Sony Santa Monica, orgullosos padres de la saga God of War pero también responsables del apoyo a Thatgamecompany con juegos como Journey, ha sido fundamental a la hora de hacer que Bound llegue en exclusiva a PlayStation 4, pero todas las virtudes de la obra han salido de las mentes creativas de Plastic. Así, los jugadores de la consola next-gen de Sony tienen ante sí otro de esos juegos que no son para todo el mundo pero que con sus particularidades puede enamorar a un buen nicho de público.

En Bound tomamos el control de una mujer embarazada que, en la playa, observa atentamente un cuaderno de dibujos infantiles a través de los cuales rememora su pasado. En esos recuerdos encontraremos un mundo onírico, repleto de formas geométricas, vivo y, sobre todo, muy peligroso y bello al mismo tiempo. El personaje al que controlamos se mueve mediante pasos de baile y todo en el juego, a fin de cuentas, es un reflejo del precioso arte del ballet.

Nuestra misión es avanzar en cada uno de los niveles que componen la aventura a fin de desentrañar lo que corroe la mente de nuestra protagonista, que deberá deshacerse de sus ataduras emocionales y psicológicas para poder ser al fin libre. Libre como cuando bailaba.

Precisamente Bound está compuesto por seis niveles diferentes que siguen una estructura clónica una y otra vez. Cada fase comienza con la mujer embarazada en la playa avanzando en su paseo y observando con atención un nuevo dibujo de su cuaderno. Una vez nos introducimos en él deberemos superar diferentes obstáculos hasta que lleguemos a un punto en el que estaremos ante un recuerdo en forma de escena detenida en el tiempo que nos permitirá conocer más cosas sobre el pasado de la mencionada mujer.

Sin embargo, la verdadera grandeza del juego se encuentra en el viaje que deberemos recorrer para llegar al final de cada nivel. Y es que el personaje al que encarnamos se desplaza única y exclusivamente con pasos de ballet. Si tan solo nos movemos ella levantará las manos hasta colocarlas paralelas al suelo. Con cada uno de los botones de la parte derecha del DualShock 4 realizaremos diferentes acciones: salto artístico, voltereta, salto con piernas extendidas. Lo mejor de todo es que realizando combinaciones de botones mientras mantenemos R2 (botón para bailar) ejecutaremos magníficos bailes. Bound nos ofrece completa libertad en este sentido.

Sin embargo, no es solo una mera cuestión estética, sino que cada uno de los movimientos nos servirá para superar los obstáculos que vayamos encontrando en los bellísimos y geométricos escenarios. La mayor parte de dificultades que encontraremos serán plataformas a las que deberemos acceder mediante saltos y volteretas, del mismo modo que empujar elementos móviles para evitar peligros y subir y bajar por escaleras serán otras de las acciones que iremos realizando.Todas ellas serán las que, al final de la partida, hayan causado más muertes de nuestro personaje, pues aunque esté pulido, el sistema de saltos y plataformeo presenta alguna que otra deficiencia que nos hará caer al vacío en más de una ocasión.

El propio baile, absoluto protagonista de Bound, será la otra gran acción que desempeñemos con mayor frecuencia. A lo largo de los niveles encontraremos peligros (formas geométricas) como cilindros, enredaderas y bolas minúsculas que tratarán de impedirnos el paso. El ballet ha sido y es la vida de nuestra protagonista, por lo que será la forma de librarnos de todos esos daños. Pulsando el mencionado botón R2 y combinándolo con todo lo que se te ocurra avanzarás sin sufrir percances y, además, lo harás de una forma bellísima que encaja a las mil maravillas con la banda sonora del título.

Durante las fases en el universo onírico encontraremos por nuestro camino una gran cantidad de fragmentos que se acercarán a nosotros como si se trataran de un imán. Aunque al principio no sepamos cuál es su función, al final de cada nivel veremos que forman una imagen que nos explica más sobre nuestra bailarina, por lo que hacernos con la mayor cantidad posible de ellos nos facilitará comprender más sencillamente la imagen que se presentará ante nosotros.

Aunque los escenarios de cada nivel de Bound son tremendamente similares y apenas presentan diferencias estructurales a medida que avanzamos en la aventura, sí es cierto que se van incorporando elementos que enriquecen la experiencia de juego y que, además, consiguen que nos quedemos boquiabiertos. No vamos a destriparos las sorpresas, claro está, pero sí diremos que, por ejemplo, hay niveles que hacen protagonista a una curiosa gravedad que nos permite pegarnos a casi cualquier superficie. Las posibilidades son tan grandes como mareantes. Una verdadera belleza.

Bound es simple en cuanto a la forma de avanzar. No obstante, las formas geométricas que conforman su onírico mundo harán que en más de una ocasión perdamos la referencia y nos quedemos atascados en situaciones que, una vez resueltas, comprobaremos que eran de todo menos complicadas. Todo ello queda compensado por momentos que han quedado grabados en nuestra memoria y que ponen al título a la altura de los grandes juegos artísticos de los últimos años.

Y es que si por algo destaca por encima de la media Bound es por su apartado audiovisual. No podemos evitar tener la constante sensación de que el juego de Plastic es una especie de demostración del poderío técnico de PlayStation 4 y que luce una estética cercana a una fase temprana de su producción. Pero no en cuanto a calidad visual, sino por la mera ambientación. Sin embargo, en cuanto nos embarquemos en este viaje de unas tres o cuatro horas (en la primera partida) comprobaremos que la estética es completamente acertada y pronto quedaremos prendados de ella. No se queda atrás la música de la que hace gala la obra. Combinando instrumentos clásicos como el piano con música más electrónica, la banda sonora nos regala algunos momentos jugables que merecen ser disfrutados.

Este tipo de videojuegos suelen ser criticados por su escasa duración, aunque probablemente de durar más acabarían haciendo de la fórmula algo repetitivo. Sin embargo, para satisfacer los deseos de los aficionados más exigentes Plastic ha incorporado dos características que prometen dar mucho juego una vez el título esté a la venta. Por un lado tenemos un completísimo modo foto que nos permite capturar las bellas estampas de las que hace gala Bound.

Pero las verdaderas novedades llegan una vez completada la primera partida. Y es que se desbloqueará un pequeño añadido como es poder jugar toda la aventura con algunos de los parámetros personalizables del modo foto (un determinado filtro de color o mucho ruido en pantalla entre otras cosas) y otro gran elemento como es el modo speedrun. Mediante esta opción podremos jugar al título completo o a niveles sueltos y marcar los mejores tiempos posibles para compararlos con los de nuestros amigos o los mejores del mundo. Un detalle muy a tener en cuenta y que se agradece para poder dar continuidad al juego una vez terminado.

Bound es un tierno, emotivo y bello debut de Plastic Demo Group en PlayStation 4. Se trata de un videojuego de corte independiente, de esos con una estética y una propuesta jugable que no es apta para todo el mundo, pero que encantará a los aficionados a las experiencias artísticas. Ni que decir tiene que los aficionados al baile y especialmente al ballet deben jugar a este título que, desde ya, se une a la lista de indies destacables de los últimos años.

Joel Castillo

 

Jugabilidad: Los movimientos de bailarina de ballet no solo son una preciosidad a nivel estético, sino que conforman un apartado jugable más que notable. A lo largo de los niveles deberemos superar obstáculos a base de bailar, algo completamente novedoso y que funciona a la perfección dentro de la propuesta de Plastic.

Gráficos: Bellos, extraños e imprescindibles. Bound hace gala de una vertiente estética sin par en el mundo de los videojuegos. Tan preciosos como hipnóticos, los gráficos se desenvuelven con una fluidez y estabilidad digna de mención, pues son la base del videojuego.

Sonido: Su unión con el apartado estético crea una conjunción maravillosa. Algunos de los mejores momentos del título, los dignos de ser recordados, se producen cuando la acción se entremezcla con maravillosa estampas y música que conseguirá ponernos la piel de gallina.

Duración: La primera partida podría llevarnos unas tres o cuatro horas completarla. Una vez terminada podremos explorar con mayor detención el detallado modo foto y también el curioso modo speedrun, que podría aumentar considerablemente nuestra experiencia de juego en caso de que nos decidamos a tratar de establecer un récord.

Historia: Tan enigmática y onírica como enternecedora y emotiva. La historia que narra Bound se cuenta a pinceladas, a pasos de ballet y a trazos de dibujos infantiles. Sin embargo, merece la pena vivir un final muy a la altura de lo esperado.

Conclusión: Bound, como suele ocurrir con los videojuegos de corte independiente y que otorgan gran protagonismo a la vertiente artística, no es un producto para todo el mundo. Atesora una calidad inenarrable en sus escenarios, en su música, en su fantástica jugabilidad y en su historia, pero es uno de esos videojuegos que no gustará en absoluto a quien solo disfruta con los estándares que ofrecen los títulos triple A. Un juego independiente de los que define el catálogo de una consola.

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Journey

El gran protagonista de Bound es el baile, concretamente el arte del ballet.

Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.
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