Arrodíllate ante Zog

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Capcom y Super Nintendo, un binomio que ha dado grandes momentos, pero casi todos orientados a la acción más pura y dura. En Breath of Fire, Capcom se disfraza de Square para probar a ver qué tal se está en su terreno y deja un JRPG que merece la pena recordar, aunque sigue teniendo claras sus preferencias. 

Ser europeo, español concretamente, y que muchos pesos pesados del catálogo de Super Nintendo no formen parte de tu colección porque no fueron mucho más allá de Estados Unidos. Problemas del primer mundo. En el mejor de los casos, los veíamos con la envidia de la lejanía en el Reino Unido, Francia o Alemania, desde donde los podíamos importar si conocíamos los medios. Algunas tiendas especializadas podían encargarse del asunto. Las más avispadas, hasta hacían ostentación de ello para poner en su escaparate, bien visible, una televisión con el Chrono Trigger exhibiendo su intro.

No conocíamos ese género muy bien, pero antes de catarlo siquiera ya sabíamos que nos gustaba. Eran juegos que nos contaban una historia, otro gran aliciente para aprender inglés, y que presentaban personajes con habilidades y ataques increíbles que además podían ir progresando gracias a nuestros esfuerzos. Nos veníamos arriba con poco, para qué negarlo. Pero dile tú a un chaval de hace 23 años que existe un juego de eso que llaman rol hecho por los mismos tipos que habían creado Street Fighter II y, esto es más exacto, Mega Man; con un protagonista que se transforma en dragón y que tiene ataques mágicos, y que le acompañan toda clase de personajes a cual más raro en un mundo donde parece que lo que menos hay son humanos, recorriendo laberinto tras laberinto en busca de tesoros hasta enfrentarse con un emperador malvado. Es Breath of Fire, y se nos privó de disfrutarlo hasta tiempo después.



Hace mucho tiempo, la diosa Tyr sembró la discordia en el Clan de los Dragones bajo la promesa de concederles cualquier deseo que anhelaran. Se dividieron en Dragones de Luz y Dragones de Oscuridad, y emprendieron una cruenta guerra que casi destruye el mundo bajo la mirada y el disfrute de Tyr. Hasta que un Dragón de la Luz consiguió sellar a Tyr y terminar la guerra, pero no con el odio de los Dragones Oscuros. Así pasa el tiempo hasta que la aldea de Ryu, un miembro del Clan de los Dragones de Luz, es destruida por el emperador Zog, líder de los Dragones Oscuros, en su búsqueda de las llaves para volver a liberar a Tyr. Le corresponde a Ryu detener los planes de Zog, impedir el regreso de Tyr y rescatar a su hermana Sara, desaparecida tras el ataque de Zog.

En su camino encontrará varios y extraños aliados, gente con problemas a la que ayudar, mazmorras que recorrer y mucha experiencia que ganar para conseguir fortalecerse y recuperar sus poderes de dragón. Y sobre todo muchos, muchos combates.



Generalmente, cuando se habla del mejor JRPG de Super Nintendo suele ser un duelo que copan Chrono Trigger y Final Fantasy VI, con la ocasional aparición de Earthbound o Secret of Mana, y eso es señal de que el Cerebro de la Bestia gozó de grandes joyas de este género que dieron pie a sagas y juegos obligatorios para todo amante de este tipo de juegos. Pero Breath of Fire no suele nombrarse demasiado en alto en esos debates. Pero siendo verdad que se enfrenta a titanes y que ser un buen juego no es lo mismo que ser un excelente juego, la ópera prima de Capcom en los juegos de rol ha recibido bastante menos amor del que de verdad se merece.

Tras Breath of Fire está un nombre muy conocido por todo el mundo. El de Keiji Inafune, el creador de Mega Man, y que no puede negar que se encuentra tras el diseño de este juego. Inafune se juntó en el apartado artístico con Yoko Shimomura para aportar lo visual a un juego que gozó de una banda sonora muy buena de la misma compositora que hoy conocemos especialmente por Kingdom Hearts, pero que también participó en Street Fighter II y en Parasite Eve. Del resto ya se encargaba el equipo de Capcom, pero la idea era poner un pie en el mismo terreno donde Dragon Quest y Final Fantasy se lo estaban llevando crudo. Curiosamente, la propia Squaresoft les echó una mano distribuyendo en Estados Unidos la versión en inglés del juego. Será porque más allá de lo aparente, Breath of Fire no se parecía a sus obras.

Será porque es complicado cambiar el chip o porque en Capcom son gente de acción, pero el caso es que Breath of Fire ya empieza poniéndose patas arriba con el asalto del malo malísimo del emperador Zog a la aldea del protagonista, Ryu. La hermana de Ryu, Sara, intenta proteger a los suyos con sus poderes como sacerdotisa, pero solo puede convertir en piedra a sus familiares y amigos para que no corran peligro y tratar de retrasar a Zog, que busca resucitar a la diosa Tyr. Para cuando el polvo se posa, Ryu encuentra el lugar en ruinas y ni rastro de su hermana. Se impone salir de aventura.



Y en su viaje, Ryu va a conocer a gente interesante. La primera, a Nina. Una chica del Clan Alado, porque en este universo no vale la pena complicarse con los nombres, pero que va a ser mucho más importante de lo que aparenta. Y es que en 1993 no lo sabíamos, pero resulta que Ryu y Nina, o al menos un Ryu y una Nina, van a ser los protagonistas de todos los sucesivos Breath of Fire que haya. Y todos tendrán en común que Ryu será un dragón con la forma humana de un joven de pelo azul y Nina una chica alada de aspecto angelical con poderes curativos. También en Breath of Fire, como en el resto de la saga, Ryu podrá ir recuperando los poderes originales de su estirpe y hacer algo tan molón como poco común entonces: transformarse en un dragón con una enorme cantidad de poder y hechizos devastadores. Qué puede haber más japonés y más épico al mismo tiempo que el viejo recurso de la transformación.

Ryu y Nina no están solos. En esta primera aventura se van a ir encontrando por diversas zonas del mundo con otros personajes destinados a acompañarles. Se trata de Bo, un hombre lobo que es un experto explorador, el minotauro Ox, el ladrón humano Karn, el hombre pez Gobi, un pequeño topoide llamado Mogu y la lamia Bleau, cada uno fuerte en un aspecto que nos va a ser de mucha utilidad. Porque además de sus respectivas fuerzas, destrezas, agilidades y resistencias presentan unas habilidades secundarias específicas que se pueden usar si el personaje en cuestión lidera el grupo. De este modo, con Bo al frente se puede cazar con su arco y atravesar zonas de bosque como si no estuvieran ahí, Ox puede derribar muros, Gobi permite desplazarse en zonas acuáticas, Karn abre las cerraduras sin despeinarse y Mogu puede acceder al subsuelo. Bleau realmente nos será más útil en combate, donde sus poderosas magias pueden causar estragos.

Y es que Capcom no puede dejar de ser del todo Capcom, y en Breath of Fire no se pierde en intrincados argumentos ni en etapas de ardua investigación para encontrar pistas. Breath of Fire es más bien un juego en donde cuando no pasa una cosa, pasa otra. Cuando resolvemos un entuerto, no pasa mucho hasta que nos vemos metidos en otro ajo, y generalmente implican recorrer mazmorras y zonas del mapa llenas de combates aleatorios. Lo que Capcom no ha podido traerse a este viaje son sus mecánicas arcade, y Breath of Fire apuesta por combates por turnos decididos por la agilidad de los personajes. En ellos entran en juego los agentes habituales de los RPG, con golpes críticos, resistencias, cambios de estado y demás. Y salvo en casos como el de Tales of Phantasia, que llegaría un par de años después, era lo que tocaba.



Breath of Fire es al final un juego de rol que no resulta tan profundo como otros, pero sí es más directo y te incita a no parar, y la verdad, eso lo hace repetitivo por un lado pero curiosamente entretenido por otro. Se le nota, no obstante, que en Capcom no tenían práctica en el género, y eso se ve por ejemplo en un inventario desordenado y al alimón con todos los objetos, sean consumibles o pìezas de equipo, llenando el espacio por orden de entrada. Pero si se le perdonan las costuras que se le ven, uno le acaba cogiendo cariño al equipo de callados personajes que tiene bajo su control y quiere ver hasta dónde es capaz de llegar Ryu y si puede medirse a Zog y a Tyr. En sucesivas entregas, Capcom se iría refinando. Pero esperemos que no tarde en resucitar esta franquicia, no sea que pierda el toque. Desde PlayStation 2 y la quinta entrega de la serie no ha habido otros Ryu y Nina, y ya va tocando que vuelvan a extender las alas una vez más.

Juan Elías Fernández

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Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.
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