Vuelta al estilo clásico

12217

Broken Sword se pasa a la nueva generación con su última aventura, La Maldición de la Serpiente, manteniendo su base y adaptándose a los controles del mando.

Tras un periplo de casi dos años por diferentes plataformas como PC, PS Vita, iOS y Android, Broken Sword: La Maldición de la Serpiente se pasa a la nueva generación, llenando de puzles PlayStation 4 y Xbox One.

Se trata de un recopilatorio de los dos capítulos que componen el juego, y que se convirtieron en realidad gracias a una éxitosa campaña de microfinanciación colectiva. Desligarse de compañías que lo produjeran y distribuyeran les dio la libertad para deshacer pasos en falsos que dieron en el pasado, y que hacen que su producto luzca mejor en general.

Lo que más salta a la vista nada más ponerse a jugar es su renovado aspecto visual. Las imposiciones de hacer un juego completamente en 3D quedaron atrás, y título vuelve a la presentación que siempre ha funcionado mejor a las aventuras gráficas: el 2D, y más concretamente los diseños que parecen dibujados. Así se presenta esta quinta entrega de Broken Sword, como una aventura gráfica de la vieja escuela, en la que los escenarios son más o menos planos, con alguna trampa de profundidad, y los personajes prácticamente solo se desplazan en dos dimensiones.

Realmente no es  nada espectacular su acabado visual, pero le sienta muy bien, teniendo en cuenta que los gráficos de estilo cel shading apenas envejecen. Sin embargo, las pocas y dispersas escenas cinemáticas que tiene, son otro cantar, ya que casi pecan de modestas. Se ve que los propios diseñadores de Revolution Software conocían sus límites y tan solo utilizan una media docena en todo el juego; para enlazar las demás secuencias utilizan una recurrente cortinilla negra, que combina con todo. Las animaciones, por su parte, también están un poco anticuadas y lucen unos movimientos bastante robóticos en unos casos.



Pero a pesar der de estos defectos, este Broken Sword entra por los ojos, gracias a unos diseños muy coloridos y detallados. A menudo utiliza localizaciones cotidianas, como pisos, una terraza de una cafetería o una floristería. Sin embargo, no son muchas, y en cierto modo se puede apreciar una repetición de escenarios, ya que hay tres en concreto a las que se está volviendo continuamente, y no porque quedaran cosas por hacer o necesitásemos un objeto.

La historia de esta entrega tambien es algo más terrenal que anteriores, al menos al arrancar, ya que El Ángel de la Muerte mostraba un fantasma endemoniado saliendo de un cuerpo en una especie de ritual, y La Maldición de la Serpiente tiene como premisa el robo de un cuadro, que va acompañado del asesinato del dueño de la galería de arte donde se encontraba. Ello es presenciado por George y Nico, protagonistas de la historia, que son los encargados de investigar quién lo ha hecho y por qué.

Conforme se avanza, la trama comienza a enredarse y va planteando cada vez más interrogantes, llevando a los personajes a localizaciones de diferentes países, como Francia, Inglaterra o España. Hacia la mitad más o menos se aprecia un claro corte, dividiendo la historia en dos partes, que coinciden con las dos originales de cuando el juego se estrenó.

La técnica narrativa utilizada en este caso por los guionistas del juego ha sido la primera persona, tanto para George como para Nico, que se intercambian a ratos, y que incluso intercalan comentarios de narrador omnisciente en los diálogos con otros personajes.



Una de las cuestiones más interesantes de Broken Sword: La Maldición de la Serpiente, era ver qué tal se adaptaba a los mandos de las consolas, y se puede afirmar que resulta bastante cómodo. Se ha intentado que los controles se parezan lo más posible a la versión original de PC, y por ello, todas las acciones se realizan mediante un puntero en pantalla que se controla con el joystick izquierdo. El movimiento de la cámara se realiza si el puntero se acerca al borde de la pantalla o también mediante el joystick derecho. Además, cuenta con un botón para realizar acciones y otro para el inventario. Y no necesita más.

Al tratarse de botones sensibles al contexto, cuando el puntero pasa sobre un objeto que se puede coger, se convierte en una mano, o si pasa sobre un personaje toma la forma de una boca, por ejemplo. Además, para ayudar al jugador a identificar elementos interactivos, el mando vibra levemente al pasar por encima.

Por otra parte, en el caso de la versión de PlayStation 4, tiene funciones exclusivas que hace uso de la tecnología de su mando. Por un lado, al hablar por teléfono u oír grabaciones estas suenan por el altavoz del DualShock 4, y por otro, y quizás más interesante, aprovecha el panel tactil de tal manera que se puede controlar el puntero deslizando el dedo sobre él, por lo que prácticamente se puede jugar con un dedo.

Entrando a analizar la estructura del juego, se aprecia una notable mejoría según avanza. Tiene un inicio un poquitín soso tanto en lo narrativo como en los puzles, pero tras varias horas se va volviendo más ingenioso. La resolución de los acertijos habitualmente solo requieren los objetos que hay en la misma sala donde se encuentran los protagonistas, y rara vez es necesario desplazarse a otra localización para buscar lo que se necesita. Especialmente por eso, resulta muy simple el inicio, aunque también pasa más adelante. En cierto modo, se podría decir que no goza del gancho que tienen otros clásicos del género, pero el equipo de Revolution Software tiene experiencia tras muchos años en el sector y brinda varios momentos de brillantez al jugador paciente.



La mecánica del juego se basa, como es habitual en las aventuras gráficas, en recoger objetos, unirlos a veces, aplicarlos a diversas situaciones, ofrecérselos a otros personajes y diálogar con ellos. George y Nico cuentan con inventarios independientes donde van guardando de todo, después toca adivinar qué hay que entregar a cada personaje. Por supuesto, se dan momentos en los que no se sabe qué hacer y se prueba todo lo imaginable, resultando situaciones absurdamente cómicas como hacer que un tío se asome tres veces por un balcón para terminar ofreciéndole un cortaúñas y decirle "¿Has visto esto?", sin ser lo que él esperaba.

Una cuestión que en algunos puntos se podría haber cuidado algo más es la libertad de acción que tiene el jugador, y es que en ocasiones es excesiva. En algunos puntos ocurre que al llegar al escenario se puede empezar a trastear con los elementos y resolver puzles antes de que ni si quiera se hayan formulado los problemas. Esto puede agilizar una segunda partida, pero en la primera el jugador se encuentra haciendo cosas que no sabe muy bien dónde le van a llevar.

En cuanto a los puzles, lo último a destacar es que cuentan con un seguro de vida para que se superen, y es que en el menú hay un apartado de pistas, que ofrece varias para cada uno, y en caso de ser necesario, desvelan por completo cómo resolverlos. Y con respecto a las conversaciones, también resulta destacable que en determinados momentos deja libertad de elección para hablar por las buenas o por las malas, aunque ambas llevan a zanjar el asunto.

El apartado sonoro es otro que ha ganado varios enteros en la nueva entrega, y es que goza de un gran doblaje al castellano. Juan Carlos Lozano, un habitual de las series, más que dar voz, da vida a George, y Ana Esther Alborg (Child of Light, Beyond: Dos Almas) a Nico. Varios personajes, como este último, además cuentan con acento francés, al desarrollarse gran parte de la aventura en París, lo que sumado a unas líneas de diálogo bastante bien escritas y cargadas de humor, dan un acabado global muy disfrutable. La banda sonora no destaca salvo por un tema bastante recurrente, pero cumple y acompaña sin desentonar en ningún momento.

Rubén García

——————————————————-

Valoración final

Jugabilidad: El estilo point and click clásico sigue siendo vigente hoy en día, y se puede adaptar perfectamente consolas, como demuestra este título. Controles efectivos para los mandos y además saca provecho de la tecnología propia del DualShock 4.


Duración: La duración de este juego está en torno a las 12 o 15 horas, pero al basarse exclusivamente en la resolución de puzles, la duración realmente es proporcional a la habilidad y experiencia del jugador a la hora de afrontar una aventura gráfica de estilo clásico.


Gráficos: El paso de modelos y entornos tridimensionales a los dibujos planos y el cel shading le ha sentado muy bien. Tardará más años en envejecer que entregas anteriores. Sin embargo, las animaciones parecen de otra época.


Sonido: La calidad del doblaje al español con el que cuenta invita a desactivar los subtítulos que trae por defecto y disfrutarla como si se tratara de una película. La banda sonora no es destacable, pero acompaña bien.


Conclusión: Broken Sword ha sabido volver por sus fueros con una entrega que acertadamente mira al pasado para rescatar lo mejor de las aventuras gráficas clásicas. Sin embargo le cuesta arrancar y resulta demasiado directa por momentos. Con todo, tiene momentos realmente destacables. Además, se ha adaptado perfectamente a las consolas de nueva generación y sus controles.

——————————————————-

 

Juegos relacionados:

  • Broken Sword: La Leyenda de los Templarios
  • Broken Sword II: Las Fuerzas del Mal
  • Broken Sword III: El Sueño del Dragón
  • Broken Sword IV: El Ángel de la Muerte

Si te gusta Broken Sword: La Maldición de la Serpiente, te gustará:

  • Runaway

No te quedes solo en el juego:

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
Cerrar