Pasándolo pompa

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Bubble Bobble es uno de los juegos más míticos de Taito, pero ni mucho menos se quedó ahí su herencia. Para cuando volvió a los recreativos ya había nada menos que juegos de la serie principal en el mercado (Puzzle Bobble aparte), pero pese a haber perdido el turno, en el que mejor encajaba el título de Bubble Bobble II fue en esta secuela, conocida fuera de Europa como Bubble Symphony.

No son la camada numerosísima que ha engendrado Castlevania, pero hay tantos juegos de Bubble Bobble que es complicado establecer una línea cronológica entre ellos, porque hasta eso está difuso. Hay una segunda y tercera parte previas, o eso clama su título, pero hay otro Bubble Bobble Part 2 en forma de cartucho de NES y otro Bubble Bobble II en Game Boy con un argumento distinto antes de llegar a la que es la tercera recreativa de la franquicia después de Rainbow Islands. Bubble Symphony es Bubble Bobble II en Europa, y de hecho es una secuela directa, pero a la vez no obvia a Rainbow Islands ni parece tener problema alguno con Parasol Stars. Es más, la propia Taito se lía la manta a la cabeza y comienza a hacer un mash-up de sus personajes, cañón del Space Invaders incluido, en esta placa llena de colorido y diversión que retoma el espíritu del Bubble Bobble original.



A estas alturas, Bubble Bobble no debería necesitar presentación alguna. Pero por si así fuera, la palabra mágica es “burbujas”. Lo fue para Fukio Mitsuji, su creador, cuando en 1986 se devanaba los sesos para hacer un juego atractivo para todo género y edad. Al final dió con un juego de plataformas sencillo en su planteamiento, pero con una profundidad inusitada gracias a sus múltiples e inesperados secretos. De sus sucesivas secuelas, sólo participó en Rainbow Islands, y de nuevo se anotó un gran tanto manteniendo la filosofía de la diversión pura y dura y los elementos ocultos. Hubo que llegar hasta 1994 para que Taito rescatara esta franquicia en los salones y volviera a sus mismos orígenes, pero con algunos trucos nuevos.



Bubby y Bobby (en Japón se establece que son los protagonistas del Bubble Bobble original, pero en occidente se indica explícitamente que son sus hijos) están la mar de ricamente leyendo un libro junto a Kurun y Coron (en Japón sus amigas/novias del original, en el casto y recatado occidente sus hermanas) cuando el hechicero Hyper Drunk vuelve a la carga con sed de venganza después de haber llenado 100 niveles de mazmorras con monstruos para nada. Desde su confinamiento en el mundo mágico, Hyper Drunk vuelve a convertir a Bub y Bob en bubble dragons, y de propina a sus respectivas, para transportarles a su realidad y ver si el plan que ya le falló una vez le falla dos veces, y es que es escarmentar y lanzar hechizos a niños son cosas que no terminan de casar. Bajo su forma de dragones, los cuatro niños deberán saltar y lanzar pompas a través de un recorrido no lineal de niveles para conseguir recuperar su forma humana, dar con el verdadero causante de sus males y volver a su mundo.



Bubble Bobble II, o Bubble Symphony, el Bubble Bobble para una nueva generación es otra de esas recreativas que de lejos ya huele a Taito. Esos colores tan vivos, esa alegría, esos monstruos que de adorables dan ganas de matarlos a abrazos, es el sello de la desarrolladora japonesa que al final le ha hecho famosa por mucho que intente disimularlo. En ocho años, el perro viejo ha aprendido trucos nuevos, y ahora donde antes había fondos en negro y una música a base de samples deliciosamente machacona hay decorados coloridos y una tonadilla que sigue resultando deliciosamente machacona, pero que justifica el “Symphony” del título original. Y es que los samples se han ido para dejar hueco a instrumentos orquestales, porque las posibilidades técnicas ya no son las de 1986. Ahora Taito se puede permitir más licencias.

Por ejemplo, ofrecer la elección del protagonista o protagonistas, dos a lo sumo, entre los cuatro personajes principales, siendo que cada uno de los dragones tiene unas características distintas. En esta ocasión, Bubblun, el dragón verde, es el más equilibrado de los tres y tanto su movimiento como su disparo son normales, pero Bobblun, el dragón azul, se desplaza más rápido por la pantalla. En cambio, Kululun, el dragón amarillo, es quien tiene mayor alcance en su disparo mientras que Cororon, el dragón púrpura, dispara las burbujas más rápidas. El resto es el procedimiento de costumbre, encerrar a los malos en pompas, reventarlas, recoger los frutos y avanzar al siguiente nivel. Con una particularidad, y es que ahora cada dragón tiene un disparo especial consistente en lanzar tres burbujas seguidas en diferentes pautas tras dejar pulsado el botón de disparo unos segundos, una mecánica que regresará en el futuro.

La sorpresa viene cuando por primera vez, tras limpiar la mismísima primera pantalla, el juego propone elegir una de tres posibles rutas representadas con puertas que implican seguir diferentes caminos. Y lo mismo sucederá tras derrotar a los jefes que custodian cada etapa, que de nuevo la ruta se ramificará, y según el camino que sigamos podemos dar uno de los múltiples finales, buenos y malos, que tiene el juego. Así puede pasar que o bien los niños queden atrapados para siempre en el mundo mágico en su forma draconiana o yendo al otro extremo que vuelvan a ser humanos y regresen a sus casas colmados de tesoros.



Bubble Bobble II no sería Bubble Bobble si no escondiera sus secretillos, y el primero que se hará patente es la presencia de notas musicales de colores escondidas en recovecos de cada nivel. Es muy importante dar con estas notas porque en cada mundo hay una llave escondida que sólo se revelará si se juntan tres notas del mismo color. Cuatro de estas llaves desbloquean un mundo secreto al que sólo se puede acceder de esta manera. Pero hay más, si los muchachos consiguen aguantar hasta determinados niveles sin perder una sola vida, se abrirán puertas secretas que esconden una cantidad nada desdeñable de puntos, una pista escrita en el idioma del mundo mágico para poder acceder a los finales buenos, y un objeto de propiedades beneficiosas para ayudarles en los siguientes niveles.

Y aún más. Pese a que si se entretienen demasiado en un nivel corren el riesgo de que de nuevo el Skel Monsta aparezca y les persiga implacablemente, en estas etapas tras el aviso de “Hurry Up!” pueden aparecer en determinados niveles unas burbujas con las letras de la palabra “ROD”. Si se obtienen las tres, el personaje obtendrá un objeto poderoso, el bastón, y éste le revertirá a su forma humana para el resto del juego, pudiendo seguir lanzando pompas pero con a través de canuto. El quid de la cuestión es que solamente tras encontrar todas las llaves, llegar en forma humana y dar con el verdadero jefe final se obtiene el mejor desenlace posible.

Y además, siguen estando los consabidos ítems que potencian a los personajes, como los diversos caramelos para aumentar distancia, velocidad y cadencia de disparo, los zapatos para correr más rápido o las burbujas con las letras que al formar la palabra “EXTEND” conceden una vida extra. Pero hay más objetos especiales, y entre ellos unos pergaminos de diferentes colores en los que Taito escribe una carta de amor a sí misma y que permiten invocar la ayuda de otros personajes de la compañía como Bob de Don Doko Don, Tiki el kiwi de New Zealand Story, el citado vehículo defensor de Space Invaders o la nave de Darius 2 por citar algunos ejemplos. Los guiños ya estaban presentes en ciertos niveles tematizados como el de Kiki Kai Kai (Pocky & Rocky en su versión para Super Nintendo), pero con esto la desarrolladora se reafirma en que Bubble Bobble II es una fiesta a la que gran parte de su plantilla está invitada.

Y como toda fiesta, la diversión es lo principal. No el romper moldes ni el pretender revolucionar un género plataformero que ya empezaba a dar signos de obsolescencia. Bubble Bobble II solo tiene dos trabajos, ser un digno sucesor y acaparar monedas. Ambos los realiza siguiendo el mismo camino que su ancestro pero de diferente manera, una más acorde a los tiempos y quizá carente de algo de su encanto de ocho años atrás, pero igualmente válida. La consola Saturn recibió un port de esta recreativa, que también contó con un prototipo para PlayStation con unas cargas horribles y dejando patente que las 2D no eran lo suyo. En cuanto a los arcades, aún volverían a saber de los dragones lanzaburbujas a no mucho tardar, pero esa es otra historia.

Juan Elías Fernández

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Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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