Guerra adaptada – Análisis Wii

La Guerra Fría llega también a Wii, demostrando así Activision que no hay consola que se le resista en eso de pegar tiros. El fenómeno Call of Duty sigue imparable.

Cuando una saga o franquicia tiene un éxito como el de Call of Duty, está claro que nadie se quiere perder su parte de la fiesta. A pesar de las críticas, Activision ha adaptado su famoso juego de acción de nuevo a Wii. Y lo ha hecho con una entrega que, pese a los lógicos recortes, mantiene la esencia de los originales para “consolas mayores”. Esta vez los usuarios de Nintendo no tienen ninguna excusa para no alistarse en el frente.

Marcha bélica

Estamos en la década de los sesenta, en plena Guerra Fría. La situación es complicada, y una serie de operaciones clandestinas se llevan a cabo sin que nadie lo sepa. Acciones que tienen la ancestral lucha entre el capitalismo y el comunismo como telón de fondo. ¿Nuestro papel? Tomar el control de un comando especialmente entrenado para resolverlas de la mejor manera posible.

Así empieza, también en Wii, Call of Duty Black Ops, un juego de acción en primera persona en el que tenemos que participar en “hazañas” como eliminar a Fidel Castro o sabotear un cohete espacial soviético. Durante las seis horas que dura el juego (dependiendo, eso sí, de qué dificultad elijamos de las cuatro disponibles), las situaciones resultan de lo más variadas, formando parte de un festival de tiros y explosiones de estilo muy cinematográfico.

Una vez más, el control del juego de acción se ha adaptado a Wii con entera libertad. Es decir, que a pesar de que el manejo por defecto funciona bastante bien en líneas generales, encontramos un amplia variedad de opciones para ajustar los botones a como más nos apetezca o más cómodo nos resulte. Y éstas no son las únicas opciones entre las que nos deja elegir el título, puesto que también podemos variar la sensibilidad del mando, el sistema de apuntado o la cámara, entre otras muchas cosas.

Además, Black Ops incluye las ya típicas opciones multijugador que son, a fin de cuentas, uno de los mayores reclamos de la serie. Entre ellas encontramos modos tan conocidos como Mercenario, Deathmatch, Capturar la Bandera, etc. Por su parte, antes de cada partida podemos elegir entre otro gran número de opciones, como tipo de soldado, armas, etc.

Técnicamente, el título mantiene un realismo considerable, a pesar de presentar algún que otro defectillo técnico. Aún así, casi todo recuerda a las versiones para PlayStation 3 y Xbox 360, con el lógico recorte de polígonos y demás. Con respecto al sonido, llega doblado al castellano.

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