A la caza de Makarov

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Desde que hace unos años la saga Call Of Duty escapó del pasado y saltó al futuro con nueva serie, Modern Warfare, los juegos de disparos en primera persona coronaron un rey, un modo de entender y vivir los juegos bélicos.

No solo desde ese momento el shooter se convirtió en el género estrella, podemos decir que Modern Warfare ha marcado para siempre esta generación y no nos referimos solo a las consolas actuales, hablamos de una generación de personas que no seriamos las mismas sin esta franquicia. Modern Warfare y sus personajes son un icono pop (le pegaría más rock) del siglo XXI.

Partiendo de esta base enfrentarnos al análisis del juego que marca la trilogía de la serie hace que quemen los pulgares… Pero bueno, una vez visto el modo campaña y echadas una horas probando el multijugador vamos a por ello. Antes os avisamos de dos cosas: la primera que si te gustan los shooters no lanzarse a por este juego debería conllevar multa y de las gordas. La segunda que nos ha dejado sensaciones agridulces, claroscuros que os vamos a ir detallando.

Comenzando la misión: dos hombres y una mentira

Venga, para dentro. Nada más arrancar se nos pregunta al igual que en el juego anterior, si durante la campaña queremos ver una escena que herirá gravemente nuestra sensibilidad. Esto solo hace que le demos al SÍ con más ganas y tiramos para dentro del garito.

"Toda guerra se basa en la mentira, y cuanto más grande es más posibilidades hay de que se crea. Cuando una nación clama venganza es como un reguero de pólvora, nuestros enemigos creen que manejan el curso de la historia pero solo se necesita la voluntad de un hombre para cambiarla". Estas frases que se repiten cada vez que iniciamos la partida definen la saga: el atentado del aeropuerto de MW2 y su famosa frase inicial, "Nada de ruso", han sido la mentira que ha marcado los acontecimientos de esta III Guerra Mundial en la que nos vemos inmersos. Ahora desvelaremos si es la voluntad del Capitán Price o la del villano Makarov la que marca el curso de la historia.

Y es que esta aventura va únicamente de esto, de cazar a Makarov. Desaparecen por completo los giros argumentales retorcidos que han marcado la serie y que tanto nos gustan. Por supuesto que sigue siendo una historia muy peliculera, pero es mucho más lineal y menos enrevesada, acción sin respiro de principio a fin, algo muy divertido pero que en cierto modo hace que la tensión dramática caiga en algunos momentos. Si buscamos algo parecido en el cine sería El Mito de Bourne, una persecución sin cuartel a lo largo de todo el planeta, pero en vez de a Matt Damon al que queremos dar matarile es a Makarov.

Los personajes: soldados que han hecho historia

Durante el juego tendremos dos grupos que se mueven en distintas misiones por el Mundo. Iremos saltando de los Delta Force de Frost y Sandman, a los renegados, la Fuerza Operativa 141 de Yuri, Soap MacTavish y por supuesto el Capitán Price. Un personaje que por derecho propio está en el Olimpo de los videojuegos, es para los shooters lo mismo que Mario para las plataformas. Los momentos que hemos pasado siguiendo sus pasos con el rifle de francotirador no se nos borrarán jamás: desde que hicimos con él ese viaje tan divertido a Ucrania que acabó con explosión atómica, pasando por su rescate en una cárcel inexpugnable, hasta lo que en esta tercera entrega viviréis a su espalda, son todas escenas inolvidables.

A estos protagonistas se unen en algunos momentos otros personajes secundarios. Nos meteremos en la piel de personas concretas para conocer algunos aspectos de la historia. No desvelaremos más pero sí haremos un paréntesis para hablar de la escena excesivamente sensible de la que se nos advierte al principio. Solo diremos que la viviremos con una cámara de video en la mano en primera persona y nos ha parecido absolutamente prescindible, gratuita y barata. La escena del aeropuerto de Modern Warfare 2 es un millón de veces más violenta, desgarradora y terrible, pero era necesaria como parte del guión de la aventura y para conocer al villano al que nos enfrentamos. Forma parte de la historia de los videojuegos por la valentía del estudio Infinity Ward al realizarla. Pero lo que nos encontramos en MW3 en la piel de la familia Davis no tiene ningún sentido, no tiene nada distinto que marque el rumbo de la aventura y que la hiciese imprescindible.

Las ciudades son las protagonistas: combatiendo por todo el Planeta

La principal novedad en esta tercera entrega es el protagonismo de las localizaciones, de las ciudades. Son como personajes vivos, se ha tratado de conmocionarnos esta vez no tanto con las vivencias de los soldados, sino con el sufrimiento de los edificios y calles, si has estado en alguna de las localizaciones del juego te dolerá ver la forma extrema en que han sido destruidas y arrasadas. Además la población y los civiles están muy presentes, por lo que en este caso habrá que tener más cuidado con donde ponemos la mirilla.

Las estructuras se rompen y deforman. Pelearemos pared a pared por la Bolsa de Nueva York, escupiremos balas en el parque con banda sonora de guitarras eléctricas, lucha entre rascacielos y en las aguas del río Hudson. Trataremos de huir de la India, nos escabulliremos de Sierra Leona, sobreviviremos a una tormenta de arena en Somalia, los túneles del metro de Londres serán una pesadilla, veremos arder París, tomaremos al asalto Hamburgo, derrumbaremos Berlín, nos arrastraremos por Praga… y mucho más. Si has visitado cualquiera de estas ciudades se te encogerá el corazón.

El shooter más arcade; jugabilidad y armas.

Si por algo ha triunfado la saga Call Of Duty es por su accesibilidad, cualquier persona podía meterse en primera persona y vivir las sensaciones de un soldado en la batalla. Nadie ha sabido copiar de forma fidedigna su sistema de juego, es hábil, sencillo, cómodo y muy arcade. Para los fans de los videojuegos es de las mejores cosas que nos han pasado en la vida, fue probarlo y parece que llevamos desde que nacimos haciendo lo mismo con un mando en las manos.

Tenemos una variedad de armas increíble a nuestra disposición en MW3: pistolas, lanzacohetes, escopetas, fusiles, de larga y corta distancia, con distintas mirillas, granadas cegadoras o explosivas, ataque cuerpo a cuerpo, ataque sigiloso… Y por supuesto variados juguetes, algunos que ya habíamos visto y otros nuevos.

En algunas ocasiones que nos veamos apurados podremos acudir a un maletín desde el que activar un Dron Predator, que cambia a la vista aérea y nos permite atacar desde el aire, para ganar tiempo o despejar el camino a las unidades terrestres, o derribar objetivos aéreos como helicópteros o unidades acorazadas. Otra variante a ese maletín será la posibilidad de lanzar una granada de humo para señalar un objetivo que queremos atacar desde el aire.

También habrá muchas misiones en las que tengamos que subirnos a un transporte. Utilizaremos helicópteros, lanchas, tanques, jeeps… Incluso tomaremos buceando un submarino o escaparemos en paracaídas de un lugar inaccesible.

Pero la mayor parte del tiempo la pasaremos en tierra, de edificio en edificio, vigilando puertas y ventanas, atentos a sombras y destellos de disparos, con cuidado de movernos ante los indicadores de granadas (una de las formas más comunes de morir) o coches a punto de explotar. Al final la variedad de armas es abrumadora y se agradece. Destaca en una misión el UGV, un vehículo terrestre teledirigido blindado, con cañón automático y lanzagranadas. Vais a disfrutar de lo lindo con él, pero como siempre cuidado con el fuego amigo.

Hay que estar al loro para encontrar ordenadores que nos den informes de inteligencia del enemigo, y ante las puertas cerradas de nuevo podremos irrumpir de la forma mas cinematográfica posible, poniendo una carga o con un empujón, para después pasar a una escena en cámara lenta y acabar con todos los enemigos del interior. Y por cierto, un consejo para la guerra urbana, cuidado con tirar una granada escaleras arriba porque tiene la mala costumbre de volver rodando.

Sí socios, ya llegamos al multijugador

Terminareis la campaña y después de vivir en vuestras carnes un final apoteósico, que os dejará sin aliento y del que habrá que hablar largo  y tendido (démonos unos meses a que todo el mundo lo juegue) os lanzareis como locos a por el modo multijugador. De nuevo será el deporte mundial, que dejen de vendernos la burra del fútbol, el planeta jugón se mueve al ritmo que marca el multijugador de Modern Warfare. En esta ocasión no hay excesivas novedades, parece una continuación del de MW2 pero nos ha gustado más que el de Black Ops (aunque sin ese punto gamberro y divertido del modo zombi que tanto nos gusta). Si algo funciona a la perfección muchas veces lo mejor es no cambiarlo.

Así que acabáis la campaña y se muestra el menú de Operaciones Especiales, el modo cooperativo de MW3. Después de elegir un nombre en clave y un emblema verás dos modos de juego:

Supervivencia, con oleadas de enemigos en localizaciones de todos los escenarios aparecidos durante el modo campaña.

– Y Misiones, con operaciones especiales en todo el mundo. Son un total de doce, pero en principio solo nos aparecerán cuatro, el resto habrá que desbloquearlas. Además estas operaciones especiales llevan un tiempo estimado por lo que tienen un componente grande de contrarreloj.

Pero donde más tiempo pasareis es en El Online con mayúsculas, el Multijugador Competitivo, donde podéis elegir un modo de juego y uniros a la partida en línea con gente de todo el mundo, u organizar una partida privada con colegas.

Las partidas públicas se dividen en Estándar o Avanzadas, por si queremos rivales más o menos exigentes. En modo avanzado ni siquiera nos dejara probar hasta que no alcancemos cierto nivel en el multo jugador.

Así que comenzaremos por Estándar, donde tendremos:

Duelo por equipos: el clásico enfrentamiento ayudado por compañeros.

Baja confirmada: que es un duelo por equipos donde recogiendo chapas de identificación de los enemigos abatidos conseguiremos más puntos.

Mercenario: que es lo mismo que las anteriores modalidades de duelo pero sin grupos, se nos asignara unos compañeros aleatoriamente.

Contra todos: el duelo clásico, un sálvese quien pueda hasta acabar con todo el mundo, dentro de mapas de tamaño pequeño.

Dominio: juego por equipos en el que trataremos de controlar tres banderas

Y una vez llegado a cierto nivel (soldado y cabo), podremos acceder a nuevos modos multijugador como Guerra terrestre, Defensor por equipos, Demolición, Sabotaje, Cuarteles Pro, Buscar y destruir, Tomar la bandera.

Además, el multijugador permite jugar de forma local en la misma consola hasta a cuatro jugadores en pantalla dividida. También se pueden hacer partidas privadas mediante interconexión, o descargar el modo Elite para ampliar la experiencia. Este modo permite estar en contacto con colegas de todo el mundo, competir por premios, mejorar la forma de jugar y además añade gratis un emblema exclusivo, un título y dos horas durante las que los puntos de experiencia que logramos se multiplican por dos. Es una aplicación que no cuesta pasta y que intenta ser un club para los miembros del multijugador de Modern Warfare.

Conclusión

Nos vamos a mojar socios: esta tercera entrega, aunque de nuevo es un juegazo, nos ha parecido la más floja a nivel argumental de las tres. Es una carrera, una persecución a toda pastilla desde el minuto uno por eliminar a Makarov, pero no tiene ninguna escena que podamos poner a la altura de la infiltración en Ucrania con Price y MacTavish del primer título de la saga, o la escalada y pelea en la nieve del segundo, por poner solo un par de ejemplos. Incluso Call Of Duty: Black Ops nos pareció que tenía mayor carga argumental y ofrecía mayor variedad en las misiones.

Además gráficamente no aporta ninguna novedad y si comparamos el Nueva York visto en MW3, con el que vivimos a comienzo de año en Crysis 2, podemos llegar al punto del sonrojo.

El gancho de esta tercera entrega lo encontraremos en que es la conclusión (al menos de momento así lo parece) de una historia inolvidable, pero casi en su totalidad esta aventura ya se había contado en las dos primeras entregas. Esta tercera es un desenlace, Makarov la lía parda de nuevo y nos aguarda detrás de cada puerta cuando menos lo esperamos.

Las famosas escenas de sigilo como francotirador siguiendo a Soap y Price son de nuevo lo más divertido e intenso del juego. Es el corazón de estos protagonistas lo que nos impulsa, lo que nos enamora, y a eso se ha añadido ahora el latir de las ciudades. Las localizaciones son el mayor y mejor acierto de MW3.

En definitiva no es el mejor Modern Warfare pero sí es imprescindible que lo viváis, sobre todo por el trepidante final que le espera a nuestros personajes favoritos. Es una carrera contrarreloj desde el minuto uno y no todos llegaran al final porque la traición acecha.

El mundo es una caja de cerillas y solo una persona puede hacer saltar la chispa.

 

Tomás McNulty

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