Carreteras secundarias

El fenómeno Call of Duty llega a PSP adaptado pero sin perder su gracia bélica original. Una entrega original que calmará las ansias guerreras de los usuarios de la portátil de Sony.

Muchas son las sagas de renombre que, poco a poco, van desembarcando en PSP. Desde clásicos como Castlevania o Ghosts ´n Goblins hasta éxitos más modernos de la talla de Killzone o Resistance. Y entre ellos también se encuentra Call of Duty. El popular videojuego de Activision tampoco se ha querido perder la oportunidad de llegar con una adaptación a la máquina de bolsillo, entre tiros y granadas.

Objetivo menor

Call of Duty Roads to Victory es un fiel calco de las primeras entregas de la serie. De hecho, sólo hace falta echar un vistazo a su portada para darse cuenta que el título nos devuelve una vez más a la Segunda Guerra Mundial. Un periodo histórico que lleva inspirando juegos bélicos desde hace años, y que en esta ocasión sirve de argumento al título. Concretamente tenemos que visitar tres países: Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos. Mientras lo hacemos, el juego nos va narrando los acontecimientos en forma de escenas cinemáticas en blanco y negro.

El modo principal del UMD es el de Campaña. En él nos encontramos una vez más con un juego de acción en primera persona. Pero, como PSP carece de un segundo stick en su diseño, los programadores han optado por decantarse por un control en el que hay que compaginar el stick de la máquina y sus botones para apuntar y avanzar con nuestro soldado. Al principio el manejo es un tanto incómodo, especialmente si estamos acostumbrados a jugar con un mando de PlayStation 3 o Xbox 360, pero la cosa mejora a medida que vamos ganando experiencia. Además, el juego incluye un sistema de auto-apuntado, que permite que simplemente con hacer zoom en los enemigos podamos enfocarlos. En líneas generales, se han resuelto bien las limitaciones de PSP, lográndose una jugabilidad cercana a la de las entregas de sobremesa. Y algo parecido sucede con el modo multijugador, que permite disputar modos tan conocidos como Deathmatch, Capture the Flag, King of the Hill… etc.

Con respecto a los gráficos, y a pesar de los lógicos recortes, el resultado recuerda, más o menos, a lo visto en su día en PlayStation 2. Es decir, una ambientación muy realista y un trabajo de texturas y efectos aceptable. En definitiva, Call of Duty Roads to Victory no es como jugar a una de las versiones de la saga en una máquina de sobremesa, pero permite horas de entretenimiento en cualquier parte. Especialmente si jugamos en compañía de algunos amigos.

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