El negocio de la guerra

La conocidísima serie Call of Duty regresa a la época que lo vio nacer: la Segunda Guerra Mundial. Solo que esta vez también cruza el globo para ambientarse en el conflicto del Pacífico.

Los chicos de Treyarch vuelven a la carga con la que es la quinta entrega de una de las series de mayor éxito y más prestigiosas de la actual generación de consolas: Call of Duty. Una saga que ya ha pasado a convertirse en un auténtico referente dentro de los juegos bélicos en primera persona,  y que sin duda Activision se preocupa por cuidar al máximo año tras año.

Cualquier tiempo pasado fue mejor

World at War es, como su propio nombre sugiera, una vuelta de tuerca más en el universo Call of Duty; o, si se prefiere, un regreso a sus raíces originales. En esta ocasión los desarrolladores han dejado de lado la actualidad para volver a la Segunda Guerra Mundial, una época que aparentemente había quedado ya atrás. ¿Quiere decir esto que el tema está totalmente exprimido? Treyach a demostrado que no, más bien todo lo contrario.

El título nos pone en la piel de Miller, un soldado encargado de enfrentarse a las tropas japonesas que intentan imponer su ley a lo largo y ancho del Pacífico. Nada más comenzar, nos damos cuenta de que estamos ante una de las entregas más duras y contundentes de la saga. Su ritmo narrativo es tan cinematográfico como siempre, pero el enfoque de las escenas sangrientas ha ganado mucha contundencia, empezando por la tortura a la que nos vemos sometidos nada más comenzar la aventura.

Pero Miller no es el único personaje que manejamos, puesto que World at War también nos mete en el traje de un soldado ruso, para pelear contra los alemanes en el propio continente europeo. Dos misiones, jungla y asfalto, pero un mismo objetivo: acabar con todos los enemigos que nos salgan al paso.

De hecho el juego es una sucesión de distintos objetivos llenos de acción y de momentos realmente espectaculares. Es cierto que poco o nada vemos que no hayamos apreciado antes dentro de la serie, pero aún así el ritmo con el que se desarrollan los acontecimiento y la intensidad de las seis o siete horas que dura la campaña aseguran que el juego no vaya a decepcionar a ningún aficionado a las emociones fuertes.

Por lo demás, el modo Historia sigue manteniendo las opciones acostumbradas: cinco niveles de dificultad, un amplio arsenal que va desde las armas más comunes hasta rifles o lanzallamas, y unos enemigos que, sin ser tan inteligentes como los de otras sagas, cumplen dignamente. Además, es justo afirmar que estamos ante uno de los capítulos de la saga más variados y emocionantes.

Entrando ya en el multijugador, este sigue también lo ya visto en entregas anteriores. De nuevo nos encontramos con un acertado estilo progresivo (vamos aumentando de nivel y ganando experiencia y armas a medida que eliminamos enemigos y cumplimos objetivos) y seis modos de juego: Capturar la Bandera, DeathMatch, Todos contra Todos, etc. Además, debuta dentro de la serie un cooperativo para cuatro usuarios que incluso podemos experimentar a pantalla partida. Por lo tanto, no cabe duda de que le abanico de opciones de World at War es realmente alto, generando así un título de lo más longevo.

Gráficamente, Treyach ha logrado realizar un trabajo más que notable, gracias a haber dado un cuidado especial en los personajes y los efectos. El doblaje y la bombástica banda sonora ayudan a rematar el potente estilo hollywoodiense propio de la serie.

En resumen, está claro que World at War es una de las entregas más espectaculares e intensas de la saga Call of Duty, lo cual no es decir poco. Tal vez no sea su capítulo más inspirado a nivel argumental, pero tiene calidad más que suficiente como para convertirse en uno de los éxitos del año de manera más que merecida.

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