De los cines a la portátil (Análisis PSP)

Ha tardado más en llegar que sus hermanos mayores, pero finalmente la versión para PSP de Cars 2 ya es una realidad. Velocidad y aventuras desarrolladas por un estudio de aquí.

Generalmente, cuando una película de éxito, especialmente si está pensada para chavales, se estrena en los cines, sus videojuegos no tardan en ver la luz. Y Cars 2 no fue una excepción cuando el film de Pixar apareció hace ya unos meses. No obstante, Sony decidió que la versión para PSP de dicho estreno esperara un poco más, todo porque esta fuera diferente a las demás y aprovechará correctamente las posibilidades de la portátil.

Velocidad de bolsillo
Lo primero que llama a atención de Cars 2 son sus responsables. En esta ocasión Sony ha cedido la responsabilidad de adaptar la película a los chicos españoles de Virtual Toys. Y, visto el resultado, parece que la decisión ha sido la correcta. No es que Cars 2 vaya a convertirse en una referencia portátil en los géneros que toca, pero sí refleja con acierto el estilo desenfadado y divertido de la obra de Pixar.

Cars 2 es, en esencia, muy distinto a las versiones anteriores aparecidas para otras consolas. Empezando por su argumento, que se ha minimizado hasta prácticamente no ser más que un excusa para ponernos a correr. Aquí no hay historia que valga, sino carreras en estado puro.

No obstante, los programadores de Virtual Boys no han optado por seguir el estilo a lo Mario Kart visto hasta ahora, sino uno mucho más arcade y directo (que ya es decir). En esta ocasión la cámara tiene una posición entre lateral e isométrica (nada de ver a los coches desde atrás) que influye poderosamente en la jugabilidad. Sí, porque en el Cars 2 de PSP no tenemos que preocuparnos de tomar curvas, sino simplemente de evitar los obstáculos que nos llegan desde delante (y que requieren que mantengamos los reflejos alerta en todo momento), moviéndonos entre los cuatro carriles disponibles. Aunque esto no quiere decir que no existen ítems y potenciadores como en todos los juegos de este tipo, la mayoría escudos, rayos y cosas por el estilo.

Sin mirar atrás
Esto, que en la teoría podría pasar por una mecánica un tanto simple e infantil, termina por resultar adictiva y muy entretenida. Principalmente por lo divertido que es envestir a los rivales y ver como estos se golpean contra algo. Pero también por la variedad de misiones: durante las mismas se van eliminando al último de cada vuelta, hay que destruir un número determinado de rivales y retos por el estilo.

¿Los puntos más flojos del título? El más influyente es, sin duda, es el excesivo simplismo de las carreras, aunque esto es algo que suele pasarles a todos los arcades de este tipo. Si por ejemplo tenemos que disputar cinco vueltas en una competición, en realidad es la última la que lo decide todo, siendo las demás casi indiferentes. Por suerte, la inteligencia artificial de los rivales, sin ser nada del otro mundo, es bastante impredecible, por lo que las carreras resultan por lo menos variadas entre sí.

A esto hay que sumarle también el contenido del título. Si tenemos en cuenta que estamos ante un UMD portátil, lo cierto es que los veintidós vehículos y quince pistas no son lo que se dice pocos. Pero además, siempre nos quedan las partidas multijugador para hasta cuatro usuarios, en las que los “piques” están más que asegurados.

Gráficamente, es justo destacar la manera en la que Virtual Boys han aprovechado las posibilidades de PSP. Las animaciones de los vehículos son fantásticas, los escenarios cumplen (en cuanto a diseño y texturas) y la sensación de velocidad está correctamente lograda, resultando en todo momento un juego muy fluido. Es cierto que el enfoque que ya hemos comentado es algo distinto a lo que habíamos esperado en un principio, pero aún así resulta muy atractivo y sólido.

Por último, el sonido del juego cumple también, gracias a una correcta localización a nuestro idioma, así como a la variedad de efectos de sonido: derrapes, ruido de motor, choques, etc.

Conclusión. Cars 2 llega a PSP convertido en un trepidante y adictivo juego de carreras. La incuestionable sencillez de su manejo se ve compensada con emocionantes carreras y un cuidado apartado audiovisual. Seguro que los amantes de las películas se lo pasan en grande con él, especialmente los más pequeños.

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