Amanecer vampírico

Después de tres notables entregas para la recordada Game Boy Advance, la serie Castlevania se sigue rindiendo ante las portátiles de Nintendo. Aventura, rol y acción se mezclan en un estilo que recuerda al del clásico Metroid.

Resulta indiscutible el hecho de que Symphony of the Night marcara un antes y un después dentro de la gótica serie Castlevania. Fue entonces cuando el estilo arcade de las entregas clásicas dejara paso a una jugabilidad tipo Metroid, que incluyera pinceladas roleras y escenarios laberínticos. Así sucedió en las tres entregas de Game Boy Advance de la saga: Circle of the Moon, Harmony on Dissonance y Aria of Sorrow, y así sucede también en esta nueva aventura para Nintendo DS.

Secuela total

Como su propio nombre indica, Dawn of Sorrow es una secuela directa de la última entrega aparecida para la portátil de treinta y dos bits de Nintendo. O lo que es lo mismo, se trata de un juego que sigue el estilo, la jugabilidad y la estética de ésta.

Para empezar, volvemos a gozar con un juego de desarrollo en dos dimensiones que nos permite recorrer un enorme castillo con cierta “libertad”. Y lo ponemos entre comillas porque en realidad el juego nos va marcando el camino a seguir, pero no lo parece. Es decir, que para llegar a ciertos puntos primero necesitamos conseguir activar algo o hacernos con algún poder nuevo para ganar su acceso. Poderes que, en este caso, conseguimos al derrotar a los enemigos. Y es que Soma, que vuelve a ser el héroe de la aventura, tiene la particularidad de hacerse con el alma de cada monstruo que encontramos por el camino. Una habilidad que diferencia a Dawn of Sorrow de otros Castlevania portátiles.

En cualquier caso, el juego sigue destacando por lo adictivo que resulta, su ajustada dificultad y el diseño de sus niveles. Por supuesto cada zona sigue estando protegida por un jefe final de turno que reconocemos por su gigantesco aspecto (algunos son realmente impresionantes) y por lo duro que resulta de derrotar. Al fin y al cabo esta saga nunca ha sido un camino de rosas, pese a lo mucho que se han rebajado sus exigencias desde la época de los ocho bits.

Igualmente, otro de los aspectos más destacables del título es su banda sonora, que presenta tanto elementos clásicos como electrónicos para ofrecer ese estilo religioso-rockero marca de la casa. En realidad toda la esencia gótica y vampírica de siempre está más presente que nunca en esta aventura.

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