Amor platónico

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Esperábamos mucho de Catherine, y lo nuevo de Atlus y Koch Media no nos ha defraudado. Una aventura que tiene todas las papeletas para convertirse en la revolución del año. ¿Quieres descubrirla con nosotros?

Sucede pocas veces, tal vez una o dos por generación, pero en ocasiones pasa. Juegos llamados a crear un antes y un después dentro del sector y, sobre todo, a romper barreras, tabúes y convencionalismos en el mundo de los videojuegos. Catherine es, con mayúsculas, uno de esos juegos. Más allá de sus inteligentes puzles o de su original desarrollo, lo nuevo de Atlus y Koch Media es un título adulto y para adultos. Algo nuevo y rompedor.

Que a nadie le despiste su estética animada. Catherine no es un simple anime erótico o subido de tono. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que el título tiene momentos calientes, y que eso lo hace recomendable para jugadores mayorcitos, pero no es eso -o no solo al menos- lo que lo hace especial.

Desde sus primeros pasos, desde el mismo menú del juego, ya es fácil darse cuenta de que estamos ante algo distinto. ¿Ante qué? Eso lo vamos descubriendo poco a poco, pero Atlus ha creado un juego sin fijarse en nada más. No existe comparación posible. No puedes decir “Catherine tiene el control de Gears of War” ni tampoco “Catherine es un simulador social estilo los Sims” ni siquiera “Catherine parece una aventura gráfica como Heavy Rain”. Catherine es Catherine, y punto. Pero ¿qué es Catherine?

Su historia nos pone en la piel de un chico de treinta años, Vincent, que lleva la vida de cualquier  hombre de su edad. Es decir, que se encuentra en la frontera en la que ha de decidir si quiere seguir viviendo como un joven sin apenas responsabilidades, bebiendo con sus amigos y saliendo de fiesta, o quiere sentar la cabeza. Sentar la cabeza es el sinónimo de su novia, Katherine, quien lleva tiempo instándole a formar una familia y ese tipo de cosas. Algo que a Vincent parece aterrarle.

Así están las cosas cuando, casualmente, el protagonista conoce a una misteriosa y sensual muchacha llamada, cosas del destino, Catherine (con “C”). Una chica desenfadada, divertida y encantadora. Es entonces cuando Vincent se encuentra con el mismo dilema por el que pasan muchos hombres de su edad. ¿Qué hacer?

Con este argumento, adulto, realista y con una profundidad sin precedentes dentro del sector, comienza un título complejo. Por un lado, el juego puede resultar similar a una aventura gráfica. Con Vincent nos movemos por el pub que frecuenta con sus amigos, podemos hablar con la gente de alrededor e incluso mandar mensajes (o responderos, mejor dicho) con nuestro teléfono móvil. Y generalmente se nos dan unas cuantas posibilidades de respuesta, tanto a la hora de escribir un SMS como al contestar a la gente. Algo que, a medida que avanza el juego, va marcando nuestro nivel de moralidad (o inmoralidad, claro).

Esto por un lado. Por el otro, en cambio, nos encontramos con las pesadillas del propio Vincent. Momentos oníricos en los que somos arrastrados a un mundo de carneros parlantes y angustiosos puzles. Puzles en primera persona en los que, manejando a Vincent, tenemos que escalar torres de cubos interactuando con estos para poder llegar a la cima. Son puzles relativamente complejos, sobre todo a medida que vamos superando niveles y encontramos bloques que resbalan o explotan, pero bien ejecutados, inteligentes y, sobre todo, divertidos. Catherine es, por encima de todo, entretenido.

Estos misteriosos sueños, además, parecen tener algún tipo de relación con Catherine o, al menos, con los singulares asesinatos que también parecen estar afectando a otros solteros de la ciudad, que de buenas a primeras despiertan siendo cadáveres. De hecho en las propias pesadillas conocemos otros individuos que, al parecer, están en situaciones similares a la nuestra. Al despertar no recordamos nada, y vuelta a empezar.

No desvelaremos más del juego, puesto que el mayor atractivo de esta aventura es ir descubriéndola poco a poco, paso a paso, y saber qué enigmas existen en torno a las dos mujeres o cuál es su relación con las fantasías de Vincent.

Técnicamente, el título parece una serie adulta de animación japonesa, y sus diseños tipo manga encajan perfectamente con el tono a veces sombrío pero fantástico al fin y al cabo del juego. El doblaje tiene una calidad excepcional y, afortunadamente, llega subtitulado a nuestro idioma.

Valoración final

Jugabilidad: Tiene dos partes muy diferenciadas, tal vez demasiado, pero atrapa. Lo hace por su historia llena de interrogantes, por su innovador planteamiento, por el carisma de los personajes, su sutil erotismo…

Gráficos: Al principio pueden chocar un poco, pero el estilo anime de los vídeos y de los personajes encaja a la perfección con la estética que quiere transmitir el juego. Mención especial merecen los diseños de las chicas…

Sonido: La banda sonora es atmosférica y envolvente, y el doblaje, muy importante en un juego como este, resulta realmente profesional.

Duración: Es más largo de lo que parece, pero su duración varía muchísimo dependiendo de nuestra destreza con los puzles. Lo bueno es que pica tanto que no pararéis hasta ver el final.

Conclusión

Innovador, adulto, excitante, diferente, misterioso… muchos son los sinónimos con los que se podría definir a Catherine, pero lo mejor es asegurar, simplemente, que se trata de uno de esos juegos que hay que probar por uno mismo. Una aventura llamada a liderar, tal vez, una nueva generación de videojuegos y a marcar un antes y un después dentro de la industria. Puede que no, puede que se quede en anécdota, pero en cualquier caso estamos ante lo más rompedor del año. Un juego que hay que tener sí o sí, siempre y cuando tengamos ya una edad, claro…

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