Rol atemporal

El que para muchos es uno de los juegos de rol más grandes de todos los tiempos llega a Nintendo DS sin perder ni un ápice de su esencia clásica. Una nueva oportunidad de descubrir un clásico de los 16 bits.

Corría el año 1995 cuando tres ilustres creadores japoneses decidieron unir sus fuerzas para crear un ambicioso proyecto. Estos eran Akira Toriyama (Dragon Ball), Yuuji Horii (Dragon Quest) y Hironobu Sakaguchi (Final Fantasy). ¿El resultado? Chrono Trigger, un viaje en el tiempo que nunca llegó a ver la luz en nuestro país… hasta ahora.

Más vale tarde…

Este “nuevo” Chrono Trigger es completamente fiel al original, salvo por algún que otro detalle que narramos a continuación, y que le acerca mucho a la versión de PSOne que apareció en su día. Básicamente seguimos estando ante un juego de rol clásico, en dos dimensiones, lleno de simpáticos personajes y una historia en la que tenemos que recorrer diferentes épocas del tiempo.

¿Las novedades incluidas en esta versión? Son tres principalmente: vídeos estilo anime para ilustrar algunas escenas, un control adaptado a DS (opcional) y un nuevo final, que se suma a los más de diez que ya tenía el cartucho de Super Nintendo cuando se puso a la venta (en Japón y USA). Por lo demás, insistimos, estamos ante el mismo juego que causó sensación hace ya la friolera de quince años.

Por lo tanto, Chrono Trigger sigue siendo una aventura con ingredientes heredados de series como Final Fantasy, solo que evolucionados y con su propia personalidad. Es decir, que durante las treinta horas que dura el juego tenemos que explorar distintos lugares, dialogar con muchos personajes, resolver puzles, encontrar objetos y, sobre todo combatir. Y es este uno de los aspectos que hacen especial al juego, ya que supuso una revolución en su momento. Aunque dichos combates se llevan a cabo “por turnos”, en ningún momento cambiamos de escenario y, además, resultan totalmente dinámicos, permitiendo llevar a cabo todo tipo de acciones e incluso juntar las habilidades de los personajes para desatar diferentes combinaciones de golpes.

Visualmente, el título no esconde en ningún momento lo que es: un regreso a la época de los 16 bits. Se trata de una apuesta nostálgica en la que se ha respetado el aspecto original. Personajes y escenarios tienen un colorido acabado en dos dimensiones, muy al estilo de Dragon Quest (también diseñado por el artista Toriyama). La banda sonora presenta temas muy distintos entre sí, que en su momento logró ser considerada como una de las mejores de la historia. ¿El problema? El juego sigue sin estar traducido al castellano. Una maldición de la que parece que el título no es capaz de escapar. Y teniendo en cuenta sus múltiples diálogos y la compleja historia…

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