El rally de referencia

Después de unas cuantas entregas que no terminaron de cuajar entre los usuarios, la veterana serie Colin McRae vuelve a la carga pisando a tope el acelerador. Como siempre, sin renunciar a su particular estilo cercano al arcade.

Desde los tiempos de las consolas de treinta y dos bits, Colin McRae ha sido una de las series de rallies mejor valoradas de la historia. Ahora la franquicia de Codemasters sigue en la actual generación de consolas ofreciendo un título que evoluciona en todos los aspectos lo visto en su anterior entrega.

Metal y barro

Es importante dejar claro que Dirt 2 no es un simulador, ni tampoco lo pretende. Estamos ante un juego que, si bien no resulta tan arcade como sagas tipo MotorStorm o Pure, sí que mantiene en todo momento un estilo accesible y fácil de jugar. En líneas generales es la misma jugabilidad que le ha dado la fama que ahora mismo posee. Así pues, los aficionados a la serie pueden hacerse una idea de lo que van a encontrarse en Dirt 2: un título con una curva de dificultad muy poco elevada pero que no renuncia a un mínimo de realismo.

Entrando de lleno en su contenido, hay que destacar la gran oferta tanto de modos de juego como de vehículos con la que cuenta el juego. No solo hablamos de coches típicos de rally, sino también de otros modelos, como por ejemplo los desenfadados buggies. Como es lógico, esto aporta variedad al conjunto de las carreras.

El modo principal de juego, el llamado Campaña, puede considerarse bastante largo (en total puede que ronde las doce horas) y nos lleva por todo el mundo, compitiendo en lugares como Tokio o Los Ángeles. Pero las mayores novedades en este sentido las encontramos en el multijugador. Una de las pegas más criticadas que tenía el primer Dirt, la imposibilidad de competir cara a cara con otros usuarios, se ha resuelto satisfactoriamente. En esta ocasión podemos enfrentarnos directamente contra siete jugadores más.

También encontramos mejoras a nivel visual. Aunque su sucesor ya contaba con un cuidado acabado gráfico, en esta ocasión los escenarios son más detallados y realistas. Y esto último se ha logrado en gran medida gracias al acierto con el que se han tratado ciertos efectos como el barro o la lluvia, que están representados con mucho acierto.

Por lo tanto, se puede concluir que Dirt 2 es un juego de carreras que difícilmente podría llegar a decepcionar a ningún amante de los rallies. Siempre y cuando, y es importante que esto quede claro, uno esté buscando un juego de velocidad donde la jugabilidad directa prime sobre todo lo demás. No estamos ante un simulador exigente, sino ante un título que incorpora un control fácil de asimilar desde la primera carrera.

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