Bárbaros y dioses

El ilustre bárbaro Conan, creado por el escritor fantástico Robert E. Howard, protagoniza una aventura fuertemente inspirada en God of War. Acción, sangre y un mundo épico que descubrir.

A estas alturas suponemos que un personaje como Conan no necesita presentación, ¿verdad? Desde de que sus primeras aventuras literarias vieran la luz allá por los años treinta, el bárbaro ha protagonizado películas, dibujos animados, cómics y todo tipo de aventuras que le han dado una fama incomparable alrededor del mundo. Curiosamente, esta nueva entrega, aunque mantiene la esencia del personaje, apuesta por una historia nueva y no profundiza en absoluto en su pasado.

Golpe a golpe

Conan es, más que nada, un juego de acción basado en títulos como God of War y no especialmente ambicioso. En lugar de intentar innovar dentro del género, sigue a pies juntillas lo visto en la conocida serie de Sony. Es decir, que presenta una jugabilidad basada en combates contra un alto número de enemigos.

El control del juego es rápido e intuitivo, y en un principio presenta la base típica: golpes fuertes, rápidos, cuerpo a cuerpo, cubrirnos, saltar y poco más. Es a partir de las primeras horas de experiencia cuando podemos empezar a obtener mejoras de habilidades para nuestro personaje y, como es normal, se gana en profundidad. Justo entonces se dan bastantes alternativas para terminar con los enemigos, al margen de los muchos combos que podemos ir perfeccionando poco a poco.

Unos enemigos que, como decíamos, destacan más por su gran cantidad que por ser lo que se dice muy inteligentes. Eso sí, en ningún momento cesarán de intentar borrarnos del mapa. Mención especial merecen los jefes finales, que localizaremos enseguida por sus gigantescos tamaños.

Pero a pesar de que los combates son la auténtica salsa de la aventura de THQ, lo cierto es que esta también guarda algún que otro momento de plataformas (no muchos, la verdad) y puzles. Claro que, como Conan nunca ha destacado por ser lo que se dice un cerebrito, la mayoría de ellos se resuelven de la mejor manera que conoce: a espadazos.

Al igual que God of War, Conan es un juego bastante violento y gore. Durante su desarrollo, que dura alrededor de unas diez horas y no cuenta con opciones multijugador, es más que frecuente llevar a cabo decapitaciones, desmembramientos y demás lindezas propias de un bárbaro y su espada.

Y ahí no acaba el planteamiento adulto del juego, puesto que de las muchas caras y estilos que ha tenido Conan, ha sido su lado más erótico, salvaje y casi prehistórico el que ha servido de inspiración artística al juego. Para darse cuenta solo hace falta echar un ojo a algunas de las señoritas que pululan por él. Lamentablemente, el título no está bien terminado del todo y no destaca ni por su entorno gráfico, ni por lo desafiantes que resultan las misiones ni por su desarrollo en general.

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