¡Qué bueno que volviste, Crash!

Crash Bandicoot N. Sane Trilogy es el retorno de una leyenda de las consolas PlayStation que consiguió lanzar al estrellato a una de las compañías más prestigiosas de la actualidad: Naughty Dog. Ahora, de la mano de Vicarious Visiones, el marsupial más conocido de la industria regresa con sus giros, saltos, bazookas y demás armas plataformeras para hacer frente al doctor Cortex y, por supuesto, al paso del tiempo. 

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Dos décadas han pasado desde que Crash Bandicoot, un nombre que de primeras pudieras sonar a chino, llegara al mundo de los videojuegos. Un pequeño marsupial, algo escurridizo y macarra se presentaba como la gran puesta a punto de Naughty Dog en la primera PlayStation con una propuesta de plataformas que bebía directamente de grandes clásicos de la época pero que, además, disponía de una magnífica identidad propia. Poco tardó ese bandicoot en convertirse en uno de los nombres más sonados de la industria, hasta el punto de convertirse en una auténtica leyenda.

Y, como bien es sabido, las leyendas nunca mueren. Es algo que todos hemos sabido con el paso del tiempo y algo que Activision y Vicarious Visions tenían muy en mente desde hacía algún tiempo. El bueno de Crash merecía regresar al mundo de los videojuegos y qué mejor manera que hacerlo con la oportunidad de revivir sus tres primeras aventuras que consiguieron cautivar a toda una generación. Crash Bandicoot N. Sane Trilogy es el retorno a la infancia, a volver a descubrirse como jugador y a descifrar cómo avanza la memoria con el paso del tiempo. Aunque estos tres remakes traen alguna que otra sorpresa que también han conseguido sorprender a los seguidores más acérrimos del marsupial.

El traslado de Crash a PlayStation 4 es soberbio por muchos motivos, pero, especialmente, por transmitir esa sensación de que apenas ha pasado el tiempo y que todo jugador que se precie puede volver a experimentar las mismas sensaciones de aquel entonces.

Crash Bandicoot comienza con la misión de escapar de las garras del doctor Neo Cortex y su inseparable Nefarius Brio, cuyo plan pasa por dominar el mundo con mutaciones de animales y convertirlos en un ejército invencible: un claro ejemplo se puede observar en uno de los jefes más característicos del primer título, Koala Kong. Sin embargo, Crash consigue escabullirse del laboratorio antes de introducirse en el vórtex de mutación y cae en una de las playas de las Islas Wumpa. Allí comienza su aventura para frustrar los planes de Cortex y rescatar a su novia de las garras del científico.

Una situación que se prolonga en sus dos secuelas, aunque ya sin la presencia de la misteriosa novia, y con la inclusión de Coco, su hermana, y sus inseparables Polar y Pura para salvar el mundo de la amenaza del señor N. y sus secuaces. Tres títulos cargados de emoción, dificultad, entretenimiento, rejugabilidad y con un sabor añejo de los vinos que mejor envejecen.

Crash Bandicoot N. Sane Trilogy es la clara evolución de lo que debe ser trasladar un juego clásico a la actualidad. Hay que destacar que tienen mucho más de remake que de remasterización, más aun teniendo en cuenta las declaraciones de Vicarious Visions acerca de no poseer el código original del suelo para poder desarrollar esta trilogía en PlayStation 4. No obstante, es algo que se ve en cuanto se inicia cualquiera de las tres aventuras. Los mapas son exactamente los mismos que se pudieron ver hace 20 años, pero tienen ciertas diferencias notables, más allá de las texturas indudablemente mejoradas y que demuestran el gran potencial que en su día no pudo explorar Naughty Dog por las limitaciones técnicas de la época. 

Aun así, Vicarious Visions ha querido dejar su firma en cada una de las obras maestras de la compañía de la huella y ha incluido algunas licencias que no pertenecían a los juegos clásicos y que invitan al jugador a redescubrirse y volver a explorar por esos escenarios que conoce de memoria. Nuevas rutas, nuevas fases de bonificación que no pertenecían a títulos anteriores, posicionamientos diferentes de algunas cajas para dificultar la obtención de las gemas a los jugadores veteranos, la inclusión de los Crash falsos (vistos en Crash Team Racing) ahora en Crash 3… En definitiva, nuevos elementos que transmiten frescura y dinamismo respecto a lo que todos los jugadores llevan viendo durante dos décadas.

Esto también se traduce en el sentido “negativo” del traslado. La mecánica jugable no ha variado ni un ápice. De hecho, más de uno se encontrará extrañado al manejar a Crash con las flechas de dirección cuando el joystick también está disponible (manías del paso del tiempo). No obstante, el posicionamiento de la cámara y de las perspectivas siguen provocando situaciones insufribles como antaño. Aunque esto también forma parte del cierto encanto que tenían los juegos de los noventa y, probablemente, sea algo que Vicarious Visions ha querido transmitir a la hora de trasladar la esencia jugable de cada uno de los tres títulos.

Donde no se les puede negar el auténtico trabajazo del que han hecho un gran despliegue es en el apartado visual. Crash Bandicoot ha rejuvenecido con un aspecto espectacular, consiguiendo mejorar notablemente sus texturas, tanto en el lucimiento como en los gestos de cada uno de los personajes, también lo enemigos, por supuesto. Donde antes se podía observar píxeles rotos, ahora se pueden apreciar con total nitidez animales, máquinas y demás criaturas que hacen frente a Crash en su travesía. Hay que hacer especial mención al pelaje, tanto de Crash como de Coco, así como de otros personajes con pelo. Y, por supuesto, a elementos como la lluvia, la nieve, el barro o el reflejo del agua, así como las sombras. Todo ha sido mejorado de manera colosal, tal y como si fuera un título nuevo de plataformas con estética cartoon que nada tiene que envidiar a las nuevas IP que se están presentando en este género.

Otro aspecto que también se agradece sobremanera es el giro que ha dado Vicarious a las escenas introductorias, totalmente rehechas de cero y que son una delicia a nivel visual y que consiguen arrancar una inevitable sonrisa por todo lo que suponen. Desde luego, el paso del tiempo le ha sentado muy bien a este marsupial, aunque su destartalada imagen clásica va a permanecer en la memoria por siempre. Por supuesto, las mejoras más notables se presentan en la primera entrega, a la cual es más fácil sacarle las costuras. Aunque también hay que destacar que es la más exigente, ya que tanto Crash 2 como Crash 3: Warped pueden asemejarse mucho más a las mecánicas de juego actuales de los títulos plataformeros.

Por último, cabe destacar la presencia de Coco tanto en el primer título como en su secuela directa. Si bien la fiel hermana de Crash aparecía a modo de cameo en el segundo título para hacerle buscar batería para su portátil y hacerle ver que Cortex no era alguien de fiar, no fue hasta el cierre de la trilogía cuando entró en acción. Ahora, N. Sane Trilogy, permite jugar con ella en cualquiera de las tres aventuras creando un excelente guiño a los fans de la marsupial hembra. Amén de otros geniales easter egg de Uncharted, otra de las obras maestras de Naughty Dog.

Y, por si alguien no lo ha notado, también hay que destacar el excelente trabajo realizado en el doblaje al castellano de los tres títulos, algo que aporta una cercanía notable y que permite disfrutar más si cabe de los diálogos y las situaciones que se suceden. En este aspecto también se agradece el hecho de no haber traducido los nombres de los niveles para seguir jurando en arameo al ver nombres como “Road to Nowhere”, entre muchos otros. En definitiva, con Crash Bandicoot N. Sane Trilogy se ofrece de manera mucho más que notable la oportunidad de regresar al pasado y revivir algunos de los mejores momentos que alguien haya pasado junto a una consola. Y eso es mucho más de lo que cualquiera podría decir a día de hoy: Crash tiene esa capacidad de hacer disfrutar a cualquiera sea el año que sea, tenga el aspecto que tenga. Y eso es algo mágico. Crash, ¡qué bueno que volviste!

Juan Montes

Jugabilidad: Una auténtica maravilla que no hace sino evocar un claro recuerdo impertérrito de todos aquellos que disfrutaron a los tres títulos durante la década de los noventa. Los saltos, los giros, los obstáculos, los coleccionables, la evolución de Crash con poderes a medida que se avanza en la aventura… En definitiva un cóctel perfecto de lo que debe ser un plataformas adaptado a los nuevos tiempos. 

Duración: En conjunto, los tres videojuegos incluidos en N. Sane Trilogy pueden suponer un mínimo de 50 horas de diversión a cualquiera que quiera lanzarse a su aventura y superar todos los retos a los que someten la diferentes pruebas, todo dependiendo de la habilidad de cada uno, por supuesto. Esto es conseguir no solo todos los cristales de los niveles, sino las gemas, las rutas ocultas o las insufribles reliquias que obligan a cualquier usuario a hacer correr a Crash como alma que lleva el diablo. Hay diversión para rato, desde luego.

Gráficos: Es la piedra angular de Crash Bandicoot N. Sane Trilogy. Su lavado de cara es una premisa fundamental para disfrutar de estos clásicos del mejor modo posible y no defrauda en absoluto en este aspecto. Todo lo que se aprecia en los tres títulos de la saga adquiere una nueva dimensión y luce un aspecto magnífico que se adapta a la perfección a los nuevos tiempos. Sin duda, un trabajo excelente por parte de Vicarious Visions y que sirve de referencia para lo que puede llegar en el futuro.

Sonido: La banda sonora de Crash Bandicoot lleva retumbando en muchos oídos durante dos décadas y ahora volverá a hacerlo con más intensidad. A pesar de que el desarrollo ha tenido que partir de cero y se han vuelto a componer las canciones sin utilizar las clásicas, lo cierto es que todas ellas son perfectamente reconocibles y se adaptan perfectamente a lo que los juegos requieren en todo momento. También hay que hacer especial mención al doblaje al castellano, trasladado de una manera más que notable.

Conclusión:

Crash Bandicoot N. Sane Trilogy es todo lo que un fan del marsupial podría esperar y más. El remake de Vicarious Visions no se centra únicamente en mantener la esencia de los grandes clásicos de Naughty Dog, sino que además aporta su granito de arena con pequeños añadidos que consiguen arrancar una sonrisa a los jugadores. A nivel jugable y a nivel gráfico es, con permiso de sus inicios, lo mejor que se ha podido probar protagonizado por el bandicoot de color naranja. Y eso es algo que hay que celebrar, más aun teniendo en cuenta que de su éxito dependerá la continuidad de Crash en el mundo de los videojuegos. A buen seguro estará haciendo funcionar de nuevo su kart azul para volver a la carrera hacia el es

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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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