Análisis de Cuphead – Adorable sabor añejo

Han pasado 3 años desde que se presentó Cuphead y su desarrollo ha cambiado radicalmente sobre lo que Studio MDHR tenía en sus planes. Te contamos todo lo que ofrece el esperado título tras su llegada al mercado.

 

 

Cuphead es ese juego con el que Microsoft enamoró a todos los que siguieron su conferencia del E3 2014 a pesar de haberse podido ver brevemente un año antes. Desde entonces el desarrollo de Studio MDHR ha sufrido algunos altibajos, aunque su medida más importante ocurrió cuando decidieron darle una vuelta de tuerca a la propuesta y hacer algo mucho más grande. Por ello Cuphead ha tardado algo más de lo esperado en llegar, pero te avanzamos que la espera ha merecido la pena.

El juego ya está disponible en Xbox One, así como Windows 10, pero además se puede adquirir en Steam y GOG. De esta forma hay cantidad de opciones y plataformas para disfrutar del título, aunque la única consola en la que se encuentra disponible este juego que parece sacado de las series de animación de los años 30 es la plataforma de Microsoft.

La historia del juego nos presenta a Cuphead y Mugman, dos hermanos con forma de taza que han apostado sus almas ante el mismo diablo y han perdido. Desde este punto se embaucan en una aventura llena de plataformas y mil peligros, todo para poder recuperar lo que les ha sido arrebatado y es que el Diablo les ha ofertado que recauden las deudas de algunos morosos para recuperar la normalidad. Cabe destacar que Cuphead no cuenta con muchos textos más allá de algunas escenas o cuando hablamos con ciertos personajes que nos encontramos por el mapa, pero todos estos textos están en inglés.

Quien recuerde los primeros compases del desarrollo de Cuphead no habrá olvidado que el título estaba siendo desarrollado exclusivamente bajo la temática de enfrentamientos contra jefes. Esto cambió y Studio MDHR empezó a desarrollar niveles de plataformas. Aún así la mayor parte de los niveles los componen estos enfrentamientos contra bosses en las que tenemos la opción de seleccionar entre dos niveles de dificultad. En cualquiera de ellos al completar el nivel podemos continuar descubriendo nuevos rincones del mapa que nos presentan más fases, pero solo con la dificultad mayor conseguiremos cobrar esas deudas que el diablo nos ha pedido zanjar.

Las fases de plataformas o Run and gun como se llaman dentro del juego nos sitúan ante diferentes escenarios y peligros en los que tenemos que avanzar a la par que disparamos sobre todo lo que se mueve. Además hay una tercera temática de niveles que son los combates aéreos en los que también tenemos que luchar contra grandes enemigos mientras vamos por el aire.

Cuphead es un juego complicado, sí, pero ni mucho menos imposible. Su acción es realmente frenética y algunas fases son una locura total. Las mecánicas que ofrece son bastante sencillas y tenemos un tutorial que puede durarnos unos pocos segundos en el que se nos explican cada una de las posibilidades. A acciones básicas como saltar o disparar podemos sumar la posibilidad de realizar ataques definitivos cuando hemos cargado su correspondiente medidor, así como la opción de cambiar da arma cuando habilitamos tal característica. Además especial mención requieren los dash o deslizamientos, ya que con ellos podemos pegar un pequeño acelerón para evitar proyectiles o enemigos. También podemos realizar una especie de doble salto mediante un parry, por lo que si volvemos a presionar el botón de salto en el momento justo que impactamos contra enemigos o elementos determinados podemos ver cómo se realiza dicha acción.

Hemos podido disfrutar de Cuphead también en Xbox One como Windows 10 gracias al sistema Xbox Play Anywhere y en ambos casos la experiencia ha sido realmente satisfactoria, eso sí, siempre con mando dado lo exigente que es el título. Eso sí, la disposición de botones principal nos ha parecido algo incómoda y hemos optado por personalizar los controles y utilizar uno de los gatillos para realizar el dash, de forma que la mayoría de las acciones no se junten en los botones primarios.

En el mapa encontramos además algunas tiendas, en las que podemos adquirir diferentes mejoras que equipar, así como nuevos disparos. Eso sí, cabe destacar que solo se pueden llevar equipados dos disparos, una habilidad definitiva y un objeto de mejora. De esta forma hay que ser bastante selectivos antes de afrontar cualquier nivel, ya que dicho equipo solo se puede cambiar antes de cada fase.

El apartado artístico de Cuphead es simplemente espectacular. Desde que estamos en los menús podemos apreciar los filtros que nos transportan a los años 30. El dibujado de personajes, enemigos y escenarios es realmente singular y se notan las referencias a los dibujos de Disney de la primera mitad de siglo XX. Además esta gran variedad se transmite a la jugabilidad, ya que cada enemigo y nivel es diferente, por lo que es una completa locura descubrir cada fase. Lo mismo ocurre con la banda sonora, todo un placer para nuestros odios.

Vivir la experiencia bajo el multijugador es divertido a más no poder y recomendamos encarecidamente probar tal opción, aunque solo está disponible de forma local. Y por último queremos volver a incidir en el tema de la dificultad, el reto ofrecido por el título es bastante notable, aunque al final todo se basa en repetir una y otra vez cada fase y aprender qué aparece en cada momento. Ni mucho menos la dificultad está mal implementada o es injustificada, todo lo contrario.

Alberto Hernanz

Jugabilidad: El sistema de control de Cuphead es realmente notable y se encuentra muy bien adaptado a los mandos. Además nos da la posibilidad de reconfigurar los botones por si encontramos una combinación mejor.

Historia: La narrativa queda algo corta, pero es algo lógico cuando tenemos un título en el que los protagonistas claros son otros apartados con mucho más peso. Aún así los personajes que nos encontramos son realmente dispares y simpáticos.

Duración: Tenemos ante nosotros tres mundos más una fase final, pero ni mucho menos la experiencia se hace corta en la primera partida. La primera vuelta puede durar entre 6-8 horas, pero buscar las puntuaciones perfectas supone un reto de constancia aún mayor.

Gráficos: El juego enamora en este sentido. Su diseño está realmente cuidado y representa con gran fidelidad el dibujado de los años 30.

Sonido: Las piezas de jazz casan a la perfección con el apartado artístico en su conjunto y además acompañan a la perfección la jugabilidad.

Conclusiones: Los pequeños estudios pueden hacer grandes obras y aquí tenemos un ejemplo de ello. Cuphead cumple con las expectativas tras una larga espera. Por ponerle la puntilla se puede decir que echamos de menos algunos niveles más o que los textos estuviesen en castellano.

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