Perdidos en el frío

Llega a Wii una aventura de terror que recuerda vagamente al clásico Project Zero de PlayStation 2. Aunque esta vez con una ambientación extrema, que nos lleva a uno de los lugares más recónditos y misteriosos de la Tierra.

Desde siempre, el Himalaya ha sido un lugar de culto que ha escondido todo tipo de milenarias leyendas. Desde el Yeti, hasta la existencia de antiguos y peligrosos cultos. Y es precisamente en la cordillera asiática donde se lleva a cabo este escalofriante título, en el que debemos introducirnos en mitad de ninguna parte para encontrar a nuestro hermano alpinista desaparecido. Un viaje lleno de peligros, misterio y un toque sobrenatural. ¿Estás preparado?

Ecos en la nieve

A los pocos minutos de empezar la aventura nos damos cuenta de que, en efecto, algo extraño está pasando en Nepal. Algo que posiblemente esté relacionado con la desaparición de nuestro hermano, y que tal vez tenga algo que ver con la cara más oscura y tenebrosa del budismo.

Este es el argumento del que parte un título de miedo en el que se mezclan elementos evidentes de la serie Resident Evil con otros de la ya citada saga Project Zero. Básicamente, nuestra labor consiste en explorar diferentes escenarios, como aldeas o montañas, en los que tenemos que encontrar pistas sobre qué es lo que ha sucedido en esos lares realmente. Para ello, y como también ocurre en los juegos de Capcom, vamos dando con diarios, anotaciones y demás objetos que nos ofrecen destellos de luz ante el caso.

Cursed Mountain cuenta con un desarrollo bastante convencional en el que, como es lógico, no faltan los fantasmas de turno. En este caso espíritus de budistas muertos empeñados en proteger su tierra de los extraños; o sea, de nosotros. Para vencerles contamos con un piolet mágico con el que podemos dispararles (sí, en plan espiritual). Pero, además, si queremos terminar del todo con ellos es necesario encadenar una serie de movimientos con el mando de Wii.

No obstante, el título cuenta con una característica singular, el llamado “tercer ojo”. Este consiste en un mito budista que nos permite ver a lo largo del título todo tipo de objetos imposibles de apreciar a simple vista. Como veis, la cultura asiática más profunda es una constante en Cursed Mountain. Y es que, de hecho, su ambientación es quizás el elemento más importante de la aventura. En muchos momentos caminaremos por lugares de lo más tétrico y presenciaremos todo tipo de imágenes y lamentos de ultratumba capaces de poner los pelos de punta al más pintado. Una atmósfera muy en la línea del recordado Cold Fear de PlayStation 2, solo que en la nieve y no sobre un barco misterioso.

Como apunte final, y a pesar de que el título apareció primero en la consola Wii, más tarde fue editado también en formato PC.

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