Análisis de Dark Souls: Remastered – El resurgir de la llama

 

 

La travesía de la saga Souls comenzó en 2010 con Demon’s Souls, aunque la leyenda de Dark Souls se haría esperar un año más. La franquicia estrella de From Software no solo ha generado una enorme legión de fans incondicionales, sino que también se ha convertido en toda una referencia para otras compañías del mundo de los videojuegos que quieren hacer un buen título de rol de acción con elementos de exploración y aventura.

Desde el éxito de Dark Souls han surgido hasta de debajo de las piedras videojuegos que se enmarcan en un nuevo género coloquialmente como estilo Souls. Hasta ahí llega el impacto de la obra de From Software. Ahora la entrega con la que comenzó todo regresa mejor que nunca con una remasterización para PlayStation 4, Xbox One y PC (más adelante también llegará a Nintendo Switch) sobre la que te contamos todo lo que necesitas saber sobre ella.

Como buena remasterización cabe señalar que su mayor virtud es lograr que todo el videojuego corra a 60 frames por segundo de forma estable. Quienes jugaron a Dark Souls originalmente en consola sabrán que la inestabilidad y la baja cantidad de fotogramas por segundo podían resultar cruciales (negativamente) en algún que otro momento, causando muertes inesperadas e injustas. Todo ello ha quedado definitivamente atrás.

Puede que la versión retrocompatible del juego en Xbox One mejorara esta característica o que los mods en PC hubieran acabado con el problema, pero indudablemente esta adición hace de Dark Souls: Remastered la versión perfecta del videojuego, al menos para los que quieren jugarlo en consola. Incluso las zonas más conflictivas han visto sus problemas de inestabilidad completamente arreglados.

Estamos hablando, por ejemplo, de Ciudad Infestada, un nivel que no solo era complejo por todos los enemigos y molestias que podíamos encontrar en él, sino que simplemente no funcionaba de forma correcta. Ahora podemos recorrer esa zona a unos sólidos 60 frames por segundo. Esa y cualquier otra zona de Dark Souls, por lo que la experiencia ha mejorado considerablemente a nivel jugable tan solo por esta característica renovada.

La mayoría del resto de mejoras que se han producido en Dark Souls: Remastered están relacionadas con hacer más sencilla la vida de los jugadores de la obra de From Software. Hablamos de poder cambiar el mapeo de botones para hacer que todo sea más accesible para nosotros, pues en la versión original había aspectos que podían ser desesperantes, como abrir y movernos por el inventario en busca de ítems concretos.

Los pactos, otra de las mecánicas fundamentales de cualquier Dark Souls, también han sufrido una pequeña modificación. Y es que ahora podremos cambiar de un pacto a otro en las hogueras para facilitar las cosas y que nada resulte tan engorroso como podía serlo en el pasado. En ese mismo sentido cabe destacar el renovado apartado multijugador, que ahora funciona mediante un sencillo sistema de contraseñas para poder localizar a nuestros amigos de una forma mucho más rápida y fácil.

Nada de todo ello cambia la experiencia de juego de forma radical, pero ayuda a convertir un magnífico videojuego en una obra absolutamente perfecta. Por si todo ello fuera poco, este Dark Souls: Remastered también incluye el DLC Artorias del Abismo, que no solo añade horas a la aventura principal (ya extensa de por sí), sino que es un contenido imprescindible que cuenta con algunos de los mejores escenarios y batallas contra jefes de toda la franquicia.

Es posible que seas nuevo en el mundo de Dark Souls. Si ese es tu caso te daremos un par de pinceladas para que no comiences demasiado perdido en el mundo de Lordran. Puede que en algunas ocasiones creas que algo es demasiado difícil o que el juego te está superando, pero el mundo de Dark Souls está interconectado y siempre hay otra alternativa. Si algo te supera es recomendable buscar una ruta diferente, conseguir más almas para subir de nivel y regresar a esa zona que antes nos plantaba cara cuando estemos preparados.

La fórmula Souls es simple: cuando llegamos a una nueva zona podemos activar una hoguera que nos servirá como punto de partida. Si morimos volveremos a aparecer ahí, aunque también podemos volver cuando queramos para invertir las almas que hemos cosechado y canjearlas por niveles. Abrir atajos será fundamental para tener rutas más directas entre nuestras hogueras, pero recuerda que cada vez que te sientes en una hoguera para rellenar tu frasco de estus (que sirve para recuperar salud) los enemigos volverán a reaparecer en la zona. Los niveles en Dark Souls suelen tener a un gran jefe al final del mismo como paso hacia el siguiente.

Joel Castillo

Jugabilidad: El apartado jugable siempre ha sido una de las grandes fortalezas de Dark Souls y ahora lo es más que nunca. A un complejo y maravilloso mundo interconectado y a un combate desafiante y formidable hay que añadir un framerate estable y alto que permite disfrutar como nunca de todas estas características. Un bajón en la tasa de frames por segundo ya no nos dará una desagradable sorpresa.

Gráficos: Aunque algunas texturas han sido mejoradas para que el acabado general del videojuego sea mejor que en el original, lo cierto es que el gran avance en este apartado vuelve a ser la tasa de fotogramas por segundo, que hace que el juego luzca mejor que nunca, especialmente en las versiones de consola.

Sonido: Una banda sonora exquisita (especial atención merecen los temas que suenan durante las batallas contra jefes) y un más que correcto doblaje al inglés (con textos en castellano) son las características del juego, que no han sido modificadas en esta remasterización.

Duración: Superar la aventura tratando de hacer todo lo que seamos capaces de descubrir (pues hay zonas secretas de muy difícil acceso) puede llevarnos unas 30 horas, a lo que hay que añadir una más que probable segunda partida para conocer todos los secretos y el DLC Artorias del Abismo, que nos ofrecerá más tiempo de diversión.

Conclusión: Puede que Dark Souls: Remastered no haya reinventado nada, pero al fin y al cabo estamos ante una remasterización. Una, sin embargo, que cumple a las mil maravillas. El framerate mejorado en todas las zonas del juego, las pequeñas mejoras por aquí y por allá para hacernos la vida más fácil y la inclusión del DLC hacen de esta versión remasterizada la mejor opción para jugar a la obra maestra de From Software a día de hoy, al menos si eres un usuario habitual de consola y no de ordenador.

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