Millones de zombis

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Lo que realmente produce verdadero pavor del Apocalipsis Zombi y de ahí que nos atraiga tanto (bendita sea la sobreexplotación del género), no es que los muertos vivientes sean especialmente poderosos, sino que son un montón.

Porque ya sabéis que hasta hace bien poco, en los filmes clásicos, los zombis no hacían running aún y cuando te querían pillar tú ya te habías tomado un café, recogido todas las cosas de tu casa y cambiado de ciudad. Pero el problema es que en la otra ciudad también había mogollón de zombis y, al final, por cansinos y recurrentes acababas devorado.

En Dead Nation la principal baza del Apocalipsis Zombi es el que os estamos relatando: hay tropecientos zombis en pantalla que tienen un único objetivo: utilizarnos de compango para la fabada. Pero no lo van a tener tan fácil.

En 2010, Housemarque sacó para PlayStation 3, Dead Nation, juego que llega ahora en una nueva reedición llamado Dead Nation Apocalypse Edition y que debuta en PlayStation 4. Como nos sucede en AlfaBetaJuega muchas veces con estos análisis, recordad que por el bien de la crítica vamos a obviar la existencia del original salvo en los puntos comparativos en los que haga falta hacer un referencia. Prácticamente son el mismo juego este y el de 2010, solo tenéis que contar con el lavado de cara gráfico, las nuevas texturas y la resolución a 1080p. Además de algún que otro modo secundario que luego os detallaremos y las misiones y DLCs que salieron en el original y que aquí vienen de serie.

Dead Nation es un clasiquísimo shooter isométrico, un género que cada vez se lleva menos pero que podría dar mucho de sí. Suele funcionar mejor en el rol, como veis en la saga Diablo, por poner un ejemplo icónico, pero ha sido una modalidad de título de los de toda la vida, como los Contra originales cuando llegábamos a las fases de vista cenital.

El objetivo del título es tan simple como el siguiente: tenemos que ir de un punto A a un punto B sin morir en el intento. Por el camino nos van a asaltar hordas y hordas y hordas de zombis y, si queréis disfrutar del juego, lo suyo es que las aniquiléis a mansalva. 

Os hacemos este inciso del disfrutar porque hay muchas misiones en las que con algo de habilidad, podéis prescindir de bastantes enfrentamientos, más si estáis cerca de la puerta de salida, pues una vez la atravesemos estaremos a salvo. Pero ni siempre se va a poder hacer y, por supuesto, dependiendo del nivel de dificultad escogido, puede hacerse imposible.

Como os decimos el juego se basa en un sistema de control bastante bien medido: un stick del mando nos sirve para movernos y el segundo para girar nuestra mira en una posición determinada (no tenemos arriba y abajo, el apuntado es simplemente en la dirección que estemos mirando).

Parece simple pero funciona a las mil maravillas: los tiempos están muy bien medios y la gracia del juego está en saber elegir nuestras estrategias dentro de la limitada jugabilidad. Nos explicamos: tenemos que contar con la velocidad y daño que producen cada una de nuestras armas; la munición que disponemos en cada una de ellas (en una tenemos munición infinita); y las granadas y derivados que podemos lanzar en los momentos críticos.

Y es que en el timing está el truco y si no lo medimos bien acabaremos hechos torreznos

Además de nuestro propio y amplio arsenal que se va desbloqueando según avancemos en la campaña, también debemos contar con algunos objetos del entorno, fundamentalmente los coches abandonados que están por toda la ciudad.

En muchas situaciones, estos coches nos sirven como arma pues si disparamos varias veces sobre ellos empezarán a arder y terminarán explotando y si conseguimos que la horda se encuentre en la zona, les haremos mucho daño sin apenas gastar munición. Otros coches llevan alarmas lo que nos facilita la tarea pues el sonido atraerá directamente a la hora antes de explotar.

Además del disparo y el entorno, también contamos con un ataque cuerpo a cuerpo que nos viene muy bien en las recargas del arma para evitar que los no-muertos nos peguen una colleja; y un impulso para salir por patas que solo se puede hacer en determinados intervalos de tiempo pues hay que llenar una barra (este recurso es muy útil por lo que hay que tener cuidado de cuándo se usa). Como os decimos, el sistema es simple pero está bastante bien implementado

El juego que resulta muy divertido precisamente por lo bien medida que está su curva de dificultad aunque ya os avisamos de que es elevada hasta en sus niveles de juego bajos.

Lo mejor de Dead Nation proviene de su sistema de mejora de armas que es lo que nos va a enganchar a la propuesta. Cada misión está dividida en diferentes tramos y al final de casi todos los tramos habrá una tienda donde gastarnos todo el dineral que hemos ido acumulando en la destrucción de zombis y la recolecta de baúles secretos.

Esto lo vamos a gastar en mejorar un montón de características de cada arma que irán subiendo de nivel. Y esto tiene una incidencia enorme en el juego, pues cuando un arma está al máximo de potencia, velocidad, velocidad de recarga o capacidad de inventario, es un verdadero placer ver como algunos zombis que antes se nos resistían ahora crujen como ramas secas sin oposición.

Lo que ya no se nota tanto, por lo menos hasta que no llevamos los de más alto nivel, son las diferentes partes de armaduras que nos podemos colocar y que variarán parámetros como nuestra fuerza, resistencia o agilidad.

Y es una suerte que hayan pensado en estos extensos árboles de mejoras porque el juego es bastante repetitivo. La fórmula es siempre la misma avanzar y disparar y esta simplemente engancha por su dificultad y por la relativa variedad de zombis y monstruos especiales que nos vamos encontrando.

Pero si no os engancha el juego desde el principio lo lleváis clarinete pues siempre es lo mismo, aunque tenga algunas variaciones en sus momentos de máxima tensión que se producen por activación de interruptores y la imposibilidad de avanzar hasta acabar con todos los enemigos.

El juego cuando más divertido se vuelve es cuando lo jugamos en cooperativo a dos jugadores, ya sea en local o en línea. Así que no dudéis en que si tenéis la oportunidad, combatir el holocausto zombi es mejor en compañía.

Además, la repetición del título se produce también por culpa de su diseño artístico: si bien es una delicia ver el esfuerzo que han puesto en meter a un montón de clases de zombis con diferentes harapos (policías, bomberos, ejecutivos) y el intento de ver diferentes localizaciones, lo cierto es que todas las zonas se rigen por casi el mismo rasero y el que sea siempre de noche, que la vista esté alejada y los momentos de niebla, no ayudan nada a la inmersión del juego.

Tampoco el guión, que está bien contado a través de ilustraciones que no de cinemáticas, pero que no engancha como para que completemos el juego por su historia. Aunque aquí no está la gracia, pues estamos ante un título muy arcade y la diversión radica en jugarlo sin darle demasiadas vueltas al coco.

Néstor García
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Valoración Final

Jugabilidad: Un sistema de juego bien medido dentro de su simplicidad aunque con algunos elementos muy a mejorar en lo referente a la disposición del inventario que aún con comandos rápidos es algo incómido. Es adictivo si entras en la fórmula pero si no es un título repetitivo.

Gráficos: La vista alejada hace que el juego no desluzca en detalles y es un verdadero gusto ver la variedad y cantidad de criaturas que nos asaltan al tiempo en el juego. La monotonía en el diseño artístico de las fases es otro cantar.

Sonido: La banda sonora es simplona y en ocasiones repetitiva pero los efectos de todas las armas y los ambientes están muy pero que muy logrados.

Duración: Darle un vuelta al juego nos llevará unas 10 horas (dependiendo de la dificultad) pero su carácter de título muy arcade y la variedad en los modos, dificultades y cooperativo lo hace muy rejugable si os engancha su fórmula.

Conclusión

Dead Nation es una pequeña evolución de un género muy clásico y algo desfasado como es el shooter isométrico. El título es repetitivo, sin embargo, si entráis en la sencillez de su dinámica, su frenetismo, grado de reto, las mejoras del árbol de habilidades del armamento y la posibilidad de cooperativo, lo vuelven tremendamente adictivo.

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Si te ha gustado te gustará

No te quedes solo en el juego

  • Una película: Bienvenidos a Zombieland de Ruben Fleischer
  • Un libro: Guerra Mundial Z de Maz Brooks
  • Una serie: The Walking Dead

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