Avalancha zombi

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El original y exitoso título de Capcom regresa manteniendo intacta su fresca jugabilidad, pero añadiendo importantes mejoras en todos los aspectos. Otro claro homenaje a las películas de serie B y a la obra de George Romero.

Qué duda cabe que llevamos una época en la que los zombis están de moda. Películas, videojuegos, marchas zombis, anuncios, merchandising de todo tipo, dibujos animados… Es imparable. Resulta incontable la cantidad de productos de entretenimiento que surgen en el mercado con muertos vivientes como protagonistas. Centrándonos en el mundo de los videojuegos, sin ir más lejos, hay muchas propuestas como Left 4 Dead, Resident Evil o Monster Madness. Pero si hay una serie que ha sabido reflejar hasta el extremo la estética y la esencia de las viejas películas de zombis, esa ha sido sin duda Dead Rising. Una saga que con esta segunda parte no ha hecho más que consolidarse como una de las grandes franquicias de la siempre fiable Capcom.

Horror en el centro comercial
En esta ocasión el protagonista de la historia es Chuck Greene, un motorista profesional que toma el relevo del fotógrafo Frank West. Por lo demás, Dead Rising 2 mantiene intacta la fórmula jugable del original. Es decir, que en el transcurso de setenta y dos horas (tiempo ficticio) tenemos que sobrevivir en un centro comercial infestado de zombis. Y ya que estamos, aprovechar el tiempo para cumplir una serie de objetivos secundarios que en todo momento podemos llevar a cabo con total libertad, ya sea eliminar a decenas de muertos vivientes que campan a sus anchas por los escenarios, ayudar a otros humanos atrapados junto a nosotros o, simplemente, visitar las distintas tiendas de ropa para vestir a Chuck de la forma más hortera que seamos capaces. Nosotros elegimos.

Además, en esta ocasión Capcom ha sabido pulir en gran medida algunos de los problemas con los que contaba el anterior Dead Rising, que básicamente eran dos: una dificultad en ocasiones desorbitada y, sobre todo, una inteligencia artificial empeñada en hacernos la vida imposible. Todo eso se ha mejorado. Pero no es lo único nuevo en Dead Rising 2. Por ejemplo, el hilo argumental del juego es esta vez más profundo, empezando por la relación de Chuck con su hija y sus constantes intentos por conseguir la medicina que la salve de convertirse en un zombi. Este objetivo, claro está, marca en todo momento el transcurso del título.

Tu imaginación es el límite
Con todo, uno de los aspectos más representativos del juego es la posibilidad de crear nuestras propias armas, combinando algunos de los cientos de objetos que se encuentran en los decorados. O lo que es lo mismo, si en el primer Dead Rising podíamos valernos de casi cualquier cosa para eliminar a los zombis, ahora Capcom ha ido un poco más allá y permite crear mezclas tan disparatadas como un lanzallamas casero, una silla de ruedas con una ametralladora incorporada o locuras por el estilo. El número de posibilidades en este sentido es muy alto y, claro, aumenta en gran medida la diversión que nos ofrece el título.

En definitiva, Dead Rising 2 vuelve a ser lo más parecido que uno puede estar de sentirse realmente dentro de una película clásica de zombis. Y sin renunciar por ellos a una propuesta innovadora. Además, el juego cuenta con un par de episodios extra descargables, Case West y Case Zero.

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