Homenaje a Romero

Un centro comercial lleno de zombis, solo unas horas para escapar con vida del holocausto y un puñado de supervivientes. ¿Estamos ante otra aventura de terror de Capcom? Sí, pero en Dead Rising no todo es lo que parece…

En Dead Rising somos Frank West, un fotógrafo atrapado en un centro comercial lleno de zombis. Sí, como en las viejas películas de George Romero. Después de acordar un rescate en helicóptero que tendrá lugar tres días después, Frank comienza una lucha contrarreloj por descubrir qué es lo que sucede allí y, ya de paso, conseguir el reportaje de su vida.

La muerte camina

Si al ver el sello de Capcom alguien ha pensado que Dead Rising sería un título en la línea de Resident Evil, se equivoca. Es cierto que estamos ante un juego de acción con zombis, sí, pero la fórmula del juego no tiene nada que ver con la conocida serie Resident Evil. De hecho, Dead Rising es un título realmente original que en un principio puede llegar a desconcertar incluso a los habituales dentro del género. ¿Por qué? Para empezar, esta nueva aventura es realmente abierta. Durante las setenta y dos horas -no reales- que dura el título, podemos hacer un montón de cosas diferentes, sin más límites que las propias paredes del centro comercial en el que nos encontramos. Así por ejemplo es posible matar zombis (por supuesto) con todas las improvisadas armas que vamos encontrando por el centro; auxiliar a los rehenes atrapados entre los muertos vivientes o, simplemente, explorar la gran cantidad de tiendas y lugares que forman los escenarios.

Pero la gran particularidad de Dead Rising es, en realidad, su estilo progresivo. ¿Qué significa esto? Pues que aunque cada partida dura un tiempo limitado, podemos empezar el juego una y otra vez. Y cada vez que lo hacemos, conservamos las mejoras que hemos conseguido previamente. Nos explicamos: al principio Dead Rising es un juego terriblemente difícil, no apto para jugadores impacientes. Frank es lento, torpe, débil… algo tan común como pasar por entre un puñado de zombis se vuelve una tarea realmente complicada. Pero a medida que superamos misiones o matamos enemigos, ganamos en velocidad, fuerza, destreza, etc. Vamos, que subimos paulatinamente el nivel de nuestro personaje, como también sucede en los juegos de rol.

Entonces, ¿quiere decir esto que para poder ser un poco competente hay que jugar al juego muchas veces? Exacto. Pero por suerte Dead Rising esconde tantos objetivos y secretos que esto no es necesariamente malo. Como hemos dicho antes, se trata simplemente de un juego distinto. Y no apto para usuarios que quieran acción directa. Aquí la paciencia es la mayor virtud ante una constante sensación de “Deja Vu”. Porque, insistimos, ser un tipo duro en el juego no es algo que consigamos precisamente en una tarde…

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