Miedo en el espacio

La primera aventura de terror firmada por Electronic Arts en muchos años nos lleva al espacio más profundo. A ese donde, como bien decían en ciertas películas, nadie puede escuchar tus gritos. La lucha contra los necromorfos comienza aquí.

No es la primera vez que escuchamos este argumento: el espacio profundo, una llamada de socorro de una nave aparentemente abandonada, una cruel raza alienígena que ha sembrado el terror sin control… Ya sea en el mundo del cine (Alien, Horizonte Final) o en los propios videojuegos (Doom) seguro que os suena ¿verdad? Pero no por eso Dead Space resulta menos terrorífico…

¿Hay alguien ahí?

En este lanzamiento tomamos el papel de Isaac Clarke, un ingeniero espacial que, junto con su tripulación, recibe una misteriosa petición de ayuda. Pero lo que en principio parece una sencilla misión convencional pronto se vuelve una auténtica pesadilla. ¿Qué es lo que realmente esconde entre sus paredes la colosal nave USG Ishimura?

Pues para empezar, unas doce horas de intensa acción en primera persona. Y es que Dead Space es, básicamente, un juego de acción subjetivo de los de toda la vida. Eso sí, con una ambientación tan angustiosa como para helar la sangre incluso a los jugadores más aficionados a las aventuras de terror, especialmente durante sus primeras horas.

El peligro toma forma

Pero los grandes protagonistas de Dead Space son los necromorfos. Estos, como su propio nombre sugiere, son unas criaturas deformes y aterradoras que han convertido a los tripulantes de la nave en aberraciones sedientas de sangre. Además, para terminar con ellos no solamente hay que eliminarlos, sino también cercenar sus extremidades hasta asegurarnos de que están realmente muertos. Como os podéis imaginar, se trata de un juego violento y muy sangriento.

Al margen de todo esto, Dead Space cuenta con un desarrollo muy inspirado en clásicos de Capcom como Dino Crisis o, sobre todo, Resident Evil 4. Esto se nota desde el diseño de los menús hasta el tipo de misiones que tenemos que resolver constantemente, y que nos llevan sin descanso de un punto a otro de la enorme nave, dividida en niveles. La mayoría de ellas están relacionadas con reparaciones mecánicas, como activar un interruptor o desbloquear tal obstrucción.

Hasta aquí, nada que no hayamos visto muchas veces. No obstante, Dead Space guarda algunas sorpresas, como la posibilidad de poder mover ciertos objetos a nuestro antojo como si de telequinesia se tratara (la mayoría de las veces para resolver puzles), unas armas realmente contundentes y letales o unas zonas llamadas de gravedad cero. En estos lugares, que suponen una inyección de variedad en el desarrollo, podemos movernos por el espacio desafiando cualquier perspectiva mientras exterminamos enemigos y llevamos a cabo alguna tarea determinada.

Como decíamos antes, el apartado gráfico de Dead Space destaca por su tétrica ambientación, muy cercana a películas como Alien, y que hace que cada escenario resulte realmente escalofriante. Además, los necromorfos ayudan constantemente a mantener al jugador en tensión debido a muchas de sus siniestras apariciones cuando y donde menos se pueden esperar.

Por lo tanto, resulta evidente que EA y Visceral Games han desarrollado un título muy enfocado a los amantes de terror o a quienes busquen emociones fuertes. Un juego cuyo único punto débil radica precisamente en su diseño, que empieza a volverse demasiado repetitivo muy pronto. Y la ausencia de opciones multijugador tampoco ayuda.

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