Análisis de Destiny 2 – La Luz ilumina más que nunca

En el repleto género de los shooters en primera persona es difícil hacerse un hueco, pero en Bungie son unos auténticos especialistas tal y como llevan demostrando desde su época de Halo en Xbox. Hace ahora tres años la compañía estadounidense dio a luz, nunca mejor dicho, a Destiny, un nuevo videojuego de acción eminentemente multijugador que se desarrollaba en un mundo abierto que compartíamos con otros usuarios.

Durante los dos años siguientes Bungie siguió expandiendo el contenido de Destiny con hasta cuatro contenidos adicionales que mejoraron, especialmente El rey de los poseídos, algunos de los errores que se le achacó al título base. Ahora, tres años después, ha llegado el momento de dar un nuevo paso y es por ello que el estudio norteamericano ha lanzado Destiny 2, que pretende ser más grande y mejor que nunca.

El argumento comienza al grano: los cabal han regresado y han lanzado un ataque a gran escala contra la Torre, el último reducto seguro para la humanidad y los Guardianes en la Tierra. Tras sorprender y hacerse con el control del lugar nuestro deber como Guardianes será unirnos a la resistencia, ayudar a los refugiados y comenzar a planear un plan de contraataque. Te contamos qué nos ha parecido el videojuego tras probarlo extensamente en su versión de PlayStation 4.

Lo primero con lo que nos toparemos al iniciar Destiny 2, si somos jugadores del primer Destiny, es un bello y emotivo recordatorio de los acontecimientos importantes en los que tomamos partido en la primera entrega y las personas con las que lo hicimos. Una vez superada esta introducción podremos seleccionar el mismo personaje de nuestra primera partida o crear uno nuevo con un editor de personajes algo decepcionante, pues básicamente se trata del mismo al que tuvimos acceso hace tres años.

Nuevamente podemos elegir entre humanos, insomnes y exos y hacer a cada uno de ellos varón o hembra, además de personalizarlos a nuestro gusto. A continuación deberemos elegir la clase de personaje que queremos ser, que volverán a ser las mismas que en la primera entrega, a saber titán, cazador y hechicero. Elijamos cual elijamos te aseguramos que te acabarás convirtiendo en un ser extremadamente poderoso.

Una vez saltemos a la acción nos daremos cuenta de dos cosas: Destiny 2 mantiene las bases de la primera entrega y sigue siendo tan divertido como esta. El gameplay es tan fresco y adictivo como siempre y, como de costumbre, deberemos alternar los disparos con los saltos, la resolución de pequeños puzles, fases de cierto plataformeo e incluso resistir a interminables oleadas de enemigos en compañía de aliados que nos ayudarán en esa ardua tarea, ya sea contra enemigos rasos o temibles jefes.

Cuando terminemos las excelentes misiones introductorias y que funcionan a modo de prólogo ya nos habremos dado cuenta de que Bungie ha hecho un notable esfuerzo no solo por mejorar la narrativa de su obra con unas cinemáticas excelentes, sino que todo lo que se nos cuenta y la manera en que se hace es netamente superior a la de la primera entrega. Ahora sí nos importa lo que ocurre y estamos deseosos de avanzar en la historia principal para seguir descubriendo la trama de Gaul y los Guardianes.

Al llegar a la nueva social, situada en un lugar llamado La Villa de la Zona muerta europea, nos daremos cuenta de que todo sigue igual pese a que el entorno haya cambiado. Una zona en la que acceder a las recompensas del Crisol (la vertiente competitiva o PvP de Destiny 2), una zona para ver nuestros mensajes, para almacenar objetos que no queramos llevar encima y una nueva criptarca a la que odiar cuando nos dé objetos de poca utilidad de nuestros engramas legendarios o exóticos.

A todo ello hay que añadir un curioso y divertido minijuego de fútbol al que podemos jugar espontáneamente con los jugadores que haya por el lugar u organizar algún partidillo con nuestros amigos cuando quedemos con ellos. Todo con el objetivo de hacer que la zona social no sea un mero lugar de paso. Por si fuera poco ahora ya no necesitaremos pasar por órbita cada vez que queramos acceder a una nueva misión, sino que podemos hacerlo directamente desde La Villa o desde el planeta en el que estemos.

Lo mejor de Destiny 2 es saltar a las zonas de máxima libertad y darnos cuenta de que los pequeños mundos abiertos que ha construido Bungie son mejores que nunca. No solo son zonas de paso en las que cumplir misiones de la historia principal, sino que también encontramos decenas de cofres que investigar para conseguir recompensas, eventos públicos mejor integrados que nunca y en los que deberemos colaborar con los usuarios que haya por la zona para completar los desafíos, realizar misiones secundarias que ampliarán el número de horas que le dediquemos al juego y, lo más importante, los llamados Sectores perdidos.

Se trata de zonas ocultas en el mundo abierto. Debemos investigar y explorar para descubrir su localización y, una vez lo hayamos hecho, deberemos acceder a ellas, eliminar a los enemigos que se oculten y hacernos con la jugosa recompensa que nos aguarde al final. Esta no solo es una nueva modalidad increíblemente divertida, sino que además es una forma adicional de conseguir recompensas de lo más interesantes para complementar y mejorar nuestro equipo y nivel de luz.

Precisamente en ese sentido, como ya ocurría en la primera entrega, el máximo de nivel está en el 20, una cifra que imaginamos que se incrementará conforme se vayan lanzando nuevas expansiones que amplíen el contenido original del título. Sin embargo, una vez alcanzado el nivel máximo tendremos el aliciente de seguir completando asaltos y futuras raids (además de jugar al Crisol) para conseguir equipo mejorado que nos ayude a sumar nivel de Luz y así ser los más poderosos de todo Destiny 2.

El Crisol es la otra gran faceta de Destiny 2 a la que podemos dedicar nuestro tiempo para aumentar el número de horas, aunque ya te anticipamos que esta segunda entrega de la saga viene con el suficiente contenido inicial como para no echar de menos más. Bungie ha decidido dar un golpe de timón en la vertiente PvP y ahora las escuadras de cuatro jugadores son la norma. La compañía americana ha buscado que las partidas sean más directas y frenéticas, pero también han querido fomentar el juego en equipo.

Desde nuestro punto de vista han logrado cumplir el objetivo y ahora las partidas son más divertidas de lo que lo han sido nunca. Eso sí, nos encontramos ante el mismo problema que ya ocurría en la primera entrega. Y es que si no tienes un nivel de Luz aceptable y un equipo potente los jugadores que más horas le hayan dedicado te pondrán las cosas muy difíciles en el Crisol, de modo que no te quedará más remedio que regresar o en compañía de amigos experimentados o cuando hayas mejorado.

Joel Castillo

Jugabilidad: Destiny 2 mantiene todos los pilares que hicieron grande a la primera entrega. La diversión que ofrece lo nuevo de Bungie es exactamente igual de adictiva que en el pasado gracias a tres clases de personajes bien diferenciadas pero, sobre todo, gracias a uno de los mejores gunplays de la generación. La combinación con fases de plataformeo, de resolución de pequeños acertijos y, sobre todo, de exploración (algo nuevo en la saga) lo hacen divertido hasta decir basta.

Gráficos: Puede que Destiny 2 no esté a la altura gráfica de los grandes referentes del género, pero para ofrecer mundos abiertos tan grandes y ser un videojuego de corte multijugador luce espectacularmente bien, gracias sobre todo a un apartado artístico soberbio y marca de la casa que hace que visitar cada nuevo escenario nos deje con la boca completamente abierta de par en par.

Sonido: Salvo algunos errores de doblaje en castellano (cambios incomprensibles en la voz de algunos personajes en momentos concretos), sonoramente Destiny 2 está rozando la perfección. Hablamos del doblaje, de los efectos de sonido y, sobre todo, de una banda sonora que se consagra como una de las mejores del año, sino una de las mejores de toda la generación.

Duración: Muchos temían que el contenido inicial de Destiny 2 se quedase corto, pero no hay nada que temer. La campaña principal nos puede llevar más de una decena de horas, a lo que hay que añadir misiones secundarias, exploración muy profunda y trabajada, minijuegos sociales, asaltos, futuras raids o incursiones e incluso el nuevo y remodelado Crisol, que ofrecerá muchas horas de diversión a los más entregados.

Historia: Puede que todavía no estemos ante un referente en lo que a argumento se refiere, pero se agradece el esfuerzo que ha hecho Bungie por brindarnos una historia que, ahora sí, nos interesa y nos invita a seguir avanzando para saber qué ocurre a continuación. La compañía americana ha aprovechado el rico lore que creó para su primera entrega y en esta ocasión sentimos interés por el universo del juego. Las futuras expansiones seguirán ahondando en esta línea y nosotros que nos alegramos.

Conclusión: Muchos se habían anticipado en decir que Destiny 2 era demasiado parecido a la primera entrega, y lo cierto es que no andaban desencaminados. Bungie ha logrado con esta nueva entrega de la saga mantener todo lo que hizo grande a la primera y añadir los elementos que los fans tanto pedían. Hablamos de un contenido inicial rico y variado, una mayor profundización en la vertiente narrativa del juego, un Crisol reformado y una exploración mucho más marcada cuando saltamos al mundo abierto. Por si fuera poco, artística y musicalmente estamos ante uno de los grandes títulos del año, por lo que el conjunto es sensacional. No hay mucho más que decir salvo que si no te gustó la primera entrega probablemente esta no sea para ti, pero si disfrutaste con el primer Destiny este te va a encandilar desde el primer minuto de juego. Imprescindible.

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