Una venganza a tu medida

La compañía francesa Arkane Studios regresa cuatro años después con la obra que le llevó al estrellato. Corvo Attano y Emily Kaldwin estrenan nueva aventura de sigilo con Dishonored 2, que nos embarca en un nuevo viaje de venganza y descrédito en la isla de Karnaka. El nuevo videojuego de Arkane nos propone la libertad de movimiento típica de la primera entrega y una variedad de acción fruto de la posibilidad de elegir entre los personajes.

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Arkane Studios y Dishonored llegaron en 2012 sin hacer mucho ruido y su videojuego se consolidó como una de las mayores sorpresas de la temporada. Nadie esperaba mucho de él y fue la gran revelación: el perfecto exponente de lo que un título de sigilo tiene que ofrecer. Entonces encarnábamos a Corvo Attano, el guardaespaldas de la emperatriz Jessamine injustamente acusado de su asesinato.

Comenzaba así un viaje de venganza contra todos aquellas figuras que habían urdido su maléfico plan y que lo había utilizado a él como cabeza de turco. Otro de los objetivos, aparte de recuperar el crédito perdido, era rescatar a la hija de la emperatriz secuestrada, la también hija de Corvo: Emily. Ahora, cuatro años después, Arkane vuelve a la carga con una aventura igual de colosal pero ya mucho más consagrada. Así es Dishonored 2.

En Dishonored 2 han transcurrido 15 años desde los acontecimientos del primer título de la saga y de sus DLCs (lamentablemente fundamentales para comprender lo que ocurre). En los primeros compases del juego comprobamos que la peste que asolaba Dunwall ha pasado a la historia, pero que hay otros problemas. Un asesino en serie conocido como el asesino de la corona está matando a los enemigos de la emperatriz sin que ella haya dado su consentimiento.

Es entonces cuando se produce un acontecimiento que lo cambiará todo y que, desde luego, no vamos a destripar. Solo diremos que en ese momento se nos dará a elegir con qué personaje queremos afrontar toda la aventura. No habrá marcha atrás: Corvo o Emily. La historia con cambiará, pero sí lo hará la forma en que podremos jugarla. Acompáñanos en nuestro análisis para descubrir a qué nos referimos.

Esta dualidad en el protagonismo es precisamente la que otorga un carácter distintivo a la segunda entrega de la saga Dishonored. Por cómo se nos presenta el título en sus compases iniciales vemos que Emily Kaldwin es realmente la nueva protagonista, pero se nos da la opción de volver a controlar a Corvo. Optar por el protector imperial es hacerlo por la continuidad con respecto a la primera entrega, pues sus habilidades serán prácticamente idénticas a lo visto hace cuatro años.

Podremos desplazarnos velozmente y también detener el tiempo, aunque también tendremos las herramientas clásicas de Dishonored: ballesta con virotes normales, incendiarios y dardos anestésicos, pistola, espada, bombas trampa y mucho más. Seleccionar a Emily no solo parece la opción “correcta” para encajar con la nueva historia, sino la más jugosa a nivel de novedades.

Con la joven emperatriz tendremos acceso a un set de habilidades mágicas mucho más sorprendente, pues casi todo lo que usaremos es nuevo. También tiene un desplazamiento rápido (aunque no tan efectivo como el de Corvo), pero Emily es capaz de enlazar el destino de varios enemigos: es decir, si marca a dos enemigos y a uno de ellos lo anestesia con un dardo de su ballesta, ambos caerán inconscientes. A ello cabe sumar otras habilidades como un modo más sigiloso o la hipnosis.

Lo cierto es que el abanico de habilidades es suficientemente jugoso como para volver a permitirnos actuar como prefiramos y a investigar las opciones que nos otorgan, como ya hiciéramos hace cuatro años en la primera entrega. Lo que no ha cambiado absolutamente nada es la maravillosa libertad de acción. Dishonored 2, como su antecesor, es un videojuego de sigilo, pero lo puedes afrontar de forma muy diferente.

¿Tu deseo es rebanar cabezas, trinchas estómagos y destrozar robots sin piedad? Puedes hacerlo perfectamente. No solo eso, sino que el título deja a tu disposición una cantidad de herramientas mortales incluso más amplias que en la parte de sigilo y juego sin muertes, pues solo disponemos del ahogamiento y los dardos anestésicos para evitar la muerte de nuestros enemigos.

Sin embargo, si optamos por la vía de la venganza de sangre obtendremos un final mucho más oscuro y haremos que la nueva plaga aumente a pasos agigantados. Y es que en la isla de Karnaka, donde se desarrolla el juego, las ratas (aún presentes aunque en menor medida) han dejado paso a las moscas de la sangre, unos gigantescos insectos que devoran hasta la muerte a las personas desprevenidas.

Antes de saltar a las misiones con un objetivo claro pasaremos con frecuencia por las llamadas “zonas neutrales”, áreas habitadas por civiles y en las que, a no ser que hagamos alguna cosa mal vista, no estaremos en peligro. Esas zonas serán perfectas para ser investigadas a todos los niveles y alturas para conseguir talismanes de hueso (que nos proporcionan habilidades extra) y runas (que nos permiten desbloquear nuevas habilidades). Podremos encontrarlas más fácilmente con el corazón que nos facilita el Forastero; ambos vuelven a estar presentes en la aventura.

En estas zonas neutrales también encontraremos objetivos opciones, como ya ocurriera en la primera entrega. Uno de ellos será encontrar un escondite del mercado negro, donde podremos abastecernos con el dinero que hayamos robado en nuestras misiones e incluso obtener la localización de tesoros escondidos, todo a cambio de un módico precio. Investigando casas y calles y hablando con civiles hallaremos formas alternativas de completar los encargos, algo siempre satisfactorio.

Nos referimos a encontrar una solución no letal a nuestros objetivos prioritarios, que también pueden ser brutalmente asesinados si así lo deseas. Pero también nos estamos refiriendo a encontrar un modo alternativo a desconectar ese arco voltaico que nos está haciendo la vida imposible o a sortear a esos robots que nos cortan el acceso al edificio donde se encuentra nuestro enemigo.

Dishonored 2 no solo nos deja elegir entre dos protagonistas con habilidades muy diferentes, sino que también tiene un modo de dificultad extra para los más atrevidos. Y es que en cierto momento se nos dará la opción de aceptar o no la marca del Forastero con todo lo que ello implica. ¿Quieres un desafío sin igual? Pues recházala y afrontarás toda la aventura sin poderes mágicos, lo que te lo complicará todo todavía más.

Aunque encontramos algunos capítulos tremendamente satisfactorios, como la maravillosa mansión mecánica, lo cierto es que hemos detectado menos inspiración en el diseño de los escenarios que en la primera entrega. En algunos momentos tenemos la sensación de que el camino que hemos escogido está más delimitado que en el primer Dishonored o que nos tenemos a nuestra disposición tantas alternativas como nos hubiera gustado.

Algo similar hemos notado a nivel narrativo, donde el título pierde bastante fuelle con respecto a la primera entrega pese a que en ella Corvo Attano no tenía voz. Ahora tanto Corvo como Emily la tienen, pero aparte de algún que otro diálogo se limitan a describir lo que ven en sus misiones. Unas misiones, nuevamente, repletas de lore en sus decenas de documentos y libros, que harán las delicias de los más ávidos de conocer en profundidad el imperio, aunque para el resto pueden hacerse algo tediosos.

En el terreno argumental, comentábamos al inicio que los DLCs de historia del primer Dishonored, El puñal de Dunwall y Las brujas de Brigmore, habían dejado de ser meros contenidos adicionales para convertirse en una especie de episodios previos que los amantes de la franquicia deberían haber jugado antes de embarcarse en la segunda parte. Una jugarreta que no gustará a muchos, pero es lo que hay.

Dishonored no destacaba por su apartado gráfico y tampoco lo hace su secuela. No le es necesario, pues no apuesta por una estética realista. Pese a no ser puntero estamos ante un título que lo compensa con creces con su inmejorable apartado artístico, a lo que cabe sumar un nivel sonoro tanto o más cuidado. Las voces a nuestro idioma (tenemos la posibilidad de jugarlo en inglés si lo deseamos) están perfectamente dobladas y la música acompaña con maestría a la acción (o sigilo).

Dishonored 2 ya está disponible en PlayStation 4, Xbox One y PC.

Joel Castillo

Jugabilidad: La gran fortaleza del primer Dishonored, y también de esta segunda entrega por consiguiente, es su maravillosa libertad de acción. Podemos tomar diferentes caminos y decisiones, pero también optar por un enfoque sigiloso o de acción desenfrenada. A ello cabe añadir la dualidad de protagonistas y la opción de jugar sin poderes, todo ello para que personalices la experiencia a tu gusto.

Gráficos: Sin ser punteros ni una referencia en la generación, Dishonored 2 luce lo suficientemente bien para que nos sintamos inmersos en sus increíblemente bien elaborados escenarios, con una pulcritud artística digna de elogio. Sin embargo, en la versión de PlayStation 4 que hemos probado hemos detectado un frame-rate inestable.

Sonido: La banda sonora del programa apuesta por sonidos tenues, suaves y sombríos, dando continuidad a la musicalización de la primera entrega. Todo está acorde, al igual que un doblaje tan cuidado como siempre por parte de Bethesda. Salvo contadas excepciones, todos los personajes tienen voces acordes.

Duración: La duración de Dishonored 2 depende mucho de qué enfoque decidamos darle. Si optamos por explorar a fondo todos los escenarios y buscar todas las rutas alternativas la aumentaremos considerablemente a si nos limitamos a cumplir nuestro objetivo principal. Es por ello que la horquilla oscilaría entre las 12 y las 20 horas.

Historia: Aunque nuestra sensación es que narrativamente Dishonored 2 se encuentra ligeramente por debajo de su antecesor, cumple a la perfección. Las secuencias de argumento son escasas en comparación a la vertiente puramente jugable, pero podemos conocer mucho más del lore de Dunwall y Karnaka a través de multitud de documentos y libros que merece la pena detenerse a ojear.

Conclusión: El resumen de Dishonored 2 es muy sencillo de plasmar: si te gustó la primera entrega esta te encantará. Encontrarás los mismo ingredientes, pero ahora aderezados con la posibilidad de jugar la historia como dos personajes distintos, lo que da una tremenda rejugabilidad. Si el sigilo o la propuesta del primer Dishonored no te entusiasmó es más que probable que esta tampoco lo haga.

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Dishonored

Dishonored: El puñal de Dunwall

Dishonroed: Las brujas de Brigmore


Dishonored 2 nos permite jugar tanto con Corvo como con Emily.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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