¡Esto es un infierno!

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El polémico reboot de la franquicia Devil May Cry se viste de gala para su estreno en la nueva generación de consolas, donde los chicos de Ninja Theory han realizado un gran trabajo a la hora de trasladar el título a su máximo esplendor, ofreciéndonos nuevamente uno de los mejores hack and slash de los últimos tiempos. Dante está de regreso para volver a mostrarnos sus inicios más occidentales.

Reiniciar una saga de reconocido prestigio siempre es un riesgo por el que no muchos están dispuestos a pasar. No obstante, en los últimos tiempos hemos recibido algunos de estos reboots con la intención de aportar vientos frescos a franquicias que comenzaban a perder el rumbo. Uno de los ejemplos más claros de ello ha sido Tomb Raider, pero el más significativo posiblemente haya sido Devil May Cry. Bajo el acrónimo DmC la pasada generación de consolas recibía una reinvención de la franquicia con un toque occidental que causó una gran polémica entre los fans más puristas de la saga. Algo que encuentra su contraposición en la crítica, que con su estilo renovado y un guión sensacional, lo considera una obra genial.

De este modo, desde Capcom y Ninja Theory han querido ofrecer nuevamente a los jugadores la posibilidad de conocer los inicios de Dante en esta nueva aventura, gracias a las bondades de la nueva generación, que permite otorgarle al título un aspecto espectacular con el que el hack and slash pretende atraer al público de PlayStation 4 y Xbox One hacia el infierno, o Limbo, mejor dicho, en un ocasión más. En nuestro caso hemos tenido la oportunidad de probar la versión de PlayStation 4 y aquí os ofrecemos las novedades que ofrece DmC: Definitive Edition.

Evidentemente, al tratarse de una remasterización, las principales novedades las encontramos en el terreno técnico. DmC: Defintive Edition corre a 1080p/60fps, lo que consigue que la resolución del título sea excepcional y ampliamente más nítida y pulida que la vista en su propuesta original. No obstante, los citados 60fps no se mantienen bloqueados en todo momento, tal y como anunciaba el propio Ray Jimenez, productor del juego. No obstante, las caídas son apenas imperceptibles, por lo que la tasa de refresco se mantiene estable en la gran mayoría del desarrollo.

Sin embargo, no son las únicas novedades en materia gráfica, ya que el modelado de los personajes se ha pulido hasta el más mínimo detalle para que alcancen su mayor calidad vista hasta la fecha. Del mismo modo las texturas, tanto del mundo real, como del Limbo (que siempre visitamos con Dante), se han mejorado de manera notable, que se luce sobremanera en el resultado que nos ofrece visualmente, en especial cuando los escenarios se transforman para dar paso al universo demoníaco. Además, las cinemáticas también se han rediseñado, con lo que se consigue aprovechar al máximo el potencial de las nuevas consolas. Sin embargo, se echa de menos que en la continuación de las batallas se varíen las pequeñas cinemáticas que se suceden, siendo eternamente repetitivas, hasta el punto de resultar innecesarias.

Por lo tanto, ¿es la mejora gráfica lo único que nos invita a adquirir DmC: Definitive Edition? Nada más lejos de la realidad. Con esta remasterización, Ninja Theory ha querido ofrecer grandes posibilidades a los jugadores que deseen adentrarse nuevamente en la historia formada por Shinji Mikami y Hideki Kamiya. Aunque el título mantiene la misma mecánica jugable, que a decir verdad es todo un acierto, se han incluido algunas novedades y contenidos que se han de tener en cuenta a la hora de lanzarnos al Limbo nuevamente. Entre ellas encontramos más material jugable, que amplía la experiencia de sobra conocida por los que disfrutaran en su día de DmC. De este modo, disponemos de un nuevo Palacio Sangriento, el modo de oleadas constantes de enemigos, de 60 pisos adicionales junto a Vergil, hermano gemelo de Dante, como protagonista. La propuesta original sigue constando de los 101 pisos con el propio Dante.

A esto debemos sumar nuevos modos de juego, como son Turbo, en el que la acción se acelera un 20%, dificultando los enfrentamientos en muchas ocasiones; Hardcore, donde el Devil Trigger no lanza a los enemigos al aire, además de que alcanzar y mantener los niveles de estilo cuesta mucho más; Must Style, a través del cual deberemos alcanzar la categoría "S" con nuestros golpes para hacer daño a los enemigos y, por último, Gods Must Die, donde al usar el Devil Trigger todos los enemigos de la pantalla vuelven a aparecer y no se pueden usar objetos que nos curen. Un auténtico reto para todos aquellos que quieran disfrutar de la potencia y el frenetismo de un hack and slash más allá de su excelente argumento. 

Pero si os parece poco, aún hay más. DmC: Definitive Edition también incluye el DLC La caída de Virgil, donde podemos disfrutar de seis misiones adicionales a las veintiuna que incluye la campaña principal. Aquí controlaremos al hermano de Dante, tras los acontecimientos de la aventura principal, donde tendremos que alcanzar objetivos con una mecánica jugable similar a la ofrecida. El cambio radical se produce en las cinemáticas, tratadas con un estilo de viñetas en blanco y negro que le aporta frescura y dinamismo a este contenido adicional. A todo esto debemos sumar dos nuevos skins, que convierten a Dante y a Vergil en sus versiones más clásicas y una nueva secuencia cinemática. 

Por último, cabe destacar que se han producido algunos cambios en los diálogos y se han eliminado otros tantos por su contenido sexual que apenas aportaba nada a la aventura y que resultaban ciertamente desconcertantes. Y, para que no vayamos con los deberes hechos, las llaves y coleccionables también han cambiado su ubicación para que tengamos que volver a encontrarlos.

En definitiva, podemos afirmar que DmC: Definitive Edition es la excusa perfecta para volver a reunirnos con Dante, Virgil y Kat en su misión para derrotar al temible demonio Mundus con un aspecto renovado y una versión muy completa.

Juan Montes


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Valoración final

Jugabilidad: Frenetismo puro y duro. Como buen hack and slash, DmC: Definitive Edition cumple todos los requisitos para ofrecernos las grandes bondades del género, tal y como hizo su título original. Con el añadido de los contenidos adicionales y los diferentes modos de juego, aporta gran variedad y diversión.

Duración: El modo campaña, en su totalidad, e incluyendo el DLC La caída de Virgil nos puede suponer unas 12 horas de juego, dependiendo del nivel de dificultad y de la habilidad de cada uno. No obstante, el juego se puede disfrutar innumerables horas a través de Palacio Sangriento, por lo que tenemos reto para largo.

Gráficos: El lavado de cara le ha sentado de maravilla. Tanto el acabado en los diseños, como las texturas se han visto mejoradas en lo referente al diseño de los personajes y los escenarios. Una obra muy bien adaptada a la nueva generación a través de los 1080p/60fps.

Sonido: El sonido es igual de frenético que la jugabilidad, algo que resulta contraproducente en muchos casos. Aunque el doblaje es un gran acierto, en ocasiones los diálogos se vuelven inaudibles a causa del alto volumen de la música o de la acción de los combates. Pequeño tirón de orejas en este aspecto. 

Conclusión:

Si quieres frenetismo, diversión y una historia atractiva con tintes de nueva generación, DmC es el título perfecto, tanto en caso de que disfrutaras de su propuesta original, como si no tuviste la ocasión. El trabajo realizado por Ninja Theory en esta remasterización es excelente, lo que ayuda en gran medida a disfrutar de la propuesta y de todos sus contenidos del mejor modo posible. Bienvenido al Limbo.
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