Dante, ¡estás hecho un chaval!

6312

El nuevo DmC salta a la palestra. ¿Qué tal le ha sentado a Dante el cambio de manos? Sigue leyendo para saberlo.

Uno de los juegos más polémicos y a la vez esperados de la generación ya está finalmente aquí. DmC, la nueva entrega de la conocida serie de Capcom, ya es una realidad. Ninja Theory ha tomado las riendas de la saga con solvencia y profesionalidad. Al fin y al cabo, el estudio británico parecía la opción más lógica para hacerlo.

Viendo en su currículum títulos como Enslaved o Heavenly Sword no es de extrañar que el resultado haya sido finalmente satisfactorio. DmC es un buen juego de acción, que respeta fielmente los pilares básicos de la saga y la adapta a los tiempos que corren dentro del género.

Es comprensible que, de primeras, el aspecto del nuevo Dante, joven y gamberro, pueda echar para atrás a los jugadores más clásicos. Pero en cuanto uno empieza coger ritmo, DmC es perfectamente disfrutable y uno de los mejores hack and slash de lo que llevamos de generación. Y el ritmo empieza enseguida.

Lo primero destacable es el guión. Ninja Theory siempre han sido muy buenos contando historia. En esta ocasión el estudio se deshace de la narrativa fragmentada que Capcom había presentado hasta ahora y narra los orígenes de Dante. Lo hace de manera contundente, concreta, profundizando no solo en el personaje, sino también en todo el mundo de su alrededor.

Como decíamos, Ninja Theory ha sido valiente. Ha decidido tomar el toro por los cuernos y no dejarse nada en el tintero. El juego está, al igual que Enslaved, lleno de escenas cinemáticas. Pero eso no quita que sean lo suficientemente interesantes como para enganchar al jugador. Ya es algo.

Pero en un juego de acción lo realmente importante no deja de ser eso, dar mamporros a diestro y siniestro. En este sentido los británicos se han mostrado más conciliadores. DmC es un juego muy dinámico y adictivo. Incluso más harmonioso que sus predecesores.

En él encontramos todas las características habituales en el género y que uno esperaría encontrar en un Devil May Cry: muchos enemigos, jefes finales, una potente colección de armas (cada una con sus propias características), algo de exploración y saltos, etc.

En este sentido no se puede decir que estemos ante un lanzamiento revolucionario (como lo fue, por ejemplo, el primer Devil May Cry en los inicios de PlayStation 2), pero sí ante una experiencia fácilmente disfrutable y capaz de atrapar sin concesiones a los aficionados a la acción.

Seguimos pudiendo mejorar a nuestro personaje; no faltan las típicas esferas de colores que luego se trasladarían a God of War y tantas otras series similares o incluso encontramos estatuas desde las que gestionar a Dante. Las armas, que ya hemos dicho que son muchas y variadas, tienen los mismos nombres de siempre y, en definitiva, cualquier aficionado se encontrará como en casa.

 

 

Solo si Dante hubiese tenido el pelo blanco y unos cuantos años más, la polémica habría desaparecido del todo. Pero también entendemos que los estudios japoneses están empeñados en dar nuevos aires a sus series más clásicas. En lugar de desarrollar nuevas sagas, están optando por la fórmula de rejuvenecer estas.

También se continúa puntuando la forma en la que eliminamos enemigos, haciendo así que incluso los jugadores más perezosos de preocupen por variar y probar los muchos combos que forman el juego. DmC no es un título especialmente complicado, pero sí esconde muchas opciones para eliminar a los enemigos. Si se quieren aprovechar, se aprecia rápidamente el esfuerzo que han hecho sus responsables a la hora de diseñar los combates.

Gráficamente, el juego presenta un acabado resultón. Como todos los trabajos de Ninja Theory, el componente artístico es brillante. Tanto los personajes (Dante el primero, claro) como los escenarios gozan de muchísimo detalle y una calidad evidente. En muchos momentos el juego se vuelve muy, muy espectacular.

La banda sonora, por su parte, sigue las bases más metaleras, un truco muy eficiente a la hora de potenciar el estilo intenso de un juego que, a decir verdad, no decae en ningún momento durante las nueve o diez horas que dura.

————————————————————————————————————————————-

Valoración final

Jugabilidad: Sólida y divertida. Los combates están muy logrados. 

Gráficos: El componente artístico es de primera, y el aspecto de los personajes. 

Sonido: Una banda sonora cañera para que repartamos a ritmo de heavy metal.

Duración: Unas diez horas. Aunque se puede rejugar sin que aburra.

Conclusión

Dante ha regresado de forma más que honrosa. DmC es una aventura de acción sin fisuras, sumamente entretenida, con buen ritmo, bien hecha y profunda. No es revolucionaria a estas alturas, más allá del pelo de su protagonista, pero tampoco lo pretende. Uno de los exponentes de su género de lo que llevamos de generación.

————————————————————————————————————————————-

 – Juegos relacionados

Devil May Cry 4

Enslaved

Heavenly Sword

-Si te ha gustado te gustará:

Ninja Gaiden

– No te quedes solo en el juego

Película: Evil Dead de Sam Raimi

Novela: Demonio de libro de Clive Barker 

Canción: Demon Days de Gorillaz

Publicaciones relacionadas

Cerrar