El Rey Kong

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La vida da muchas vueltas: tan pronto eres el malo malísimo de la función que secuestra chicas para subirlas a estructuras de metal mientras te enfrentas con un fontanero malhumorado como te conviertes en uno de los personajes más queridos y de mayor éxito de Nintendo.

Donkey Kong es el protagonista de esta biografía. Un gorila con corbata que perdió la afición por el secuestro y arrancó una adicción por las bananas para quitarse el mono (nunca mejor dicho) de princesas.

Donkey Kong Country: Tropical Freeze es su maravillosa nueva aventura pero antes de pasar a analizar porque el juego es tan bueno conviene comentar un hecho histórico.

Es que lo curioso que tiene Donkey Kong es que ha conseguido que sus juegos estén siempre en manos de las desarrolladoras de Nintendo en su mejor estado de forma. Recordaréis a buen seguro ese clásico de Rare que arrancó la leyenda que el era el primer Donkey Kong Country.

Tan potente era el juego en todos los niveles, incluido el gráfico, que el juego se vendía junto a la consola, lo que disparó enormemente las ventas de Super Nintendo y consiguió convertirse en el juego más vendido de la plataforma (con todo el mérito del mundo, todo sea dicho de paso). Sin contar con el también grande Donkey Kong 64, el último de Rare que posteriormente entraría en coma con su compra por Microsoft. Pasaron 14 años hasta que la saga Country volvió en Wii con el significativo nombre de Donkey Kong Country Returns.

Esta vez, la batuta la llevaban los chicos de Retro Studios, de nuevo uno de los estudios más potentes al amparo de Nintendo al que, si sigue en el estado que está, le quedan muchos años de darnos alegrías.

Debéis saber que Retro Studios rechazó hacer un nuevo título de Metroid (son los responsables de los espectaculares Metroid Prime) en favor del gorila de Nintendo. El resultado fue genial y ahora se culmina en Tropical Freeze.

Tras esta batallita de la abuela con la historia de Nintendo vamos ya con Donkey Kong: Tropical Freeze.

El juego tiene un premisa argumental sencilla pero muy efectiva: la isla donde vive Donkey con sus amigos es atacada por un ser maligno a bordo de un barco vikingo que les congela su hogar y los echa con una ventisca de su isla. El objetivo a partir de aquí será volver a casa atravesando islas y liberando la ocupación de las mismas de los lugartenientes de ese gran vikingo.

Como siempre, los juegos de plataformas nunca serán rememorados por sus complejos e interesantes guiones pero lo que sí se debe pedir es que el juego tenga una serie de cinemáticas muy cuidadas para que podamos creernos aún más los ambientes por los que no dejamos de saltar. Y Tropical Freeze cumple a la perfección con unas escenas de cine muy bien rodadas que fomentan un ya de por sí cuidadísimo diseño artístico y potente apartado gráfico.

Para darse cuenta de esto basta con que miréis lo variadísimo de todo los mundos, lo espectacular del diseño de los enemigos, todos con una continuidad dentro de que son pingüinos y otros personajes del polo pero que, aún así, son muy diferentes entre sí. Y para ver el cuidado trabajo gráfico, baste de nuevo solo con mirar el pelaje del propio Donkey Kong.

Y aún así insistimos que esto no debería ser lo fundamental en un título como Donkey Kong Country: Tropical Freeze pero hay que elogiar que se trabajen bien todos los aspectos de un juego y es por eso que terminaremos llamando al trabajo de Retro Studios como una joya.

Aunque aquí lo que importa es la jugabilidad. Donkey Kong Country Tropical Freeze responde a un sistema de juego de lo más clásico (para bien) y está plagado de guiños jugables a la franquicia.

El juego es sencillo en concepto: nuestro objetivo es avanzar y saltar básicamente. No tenemos botón para correr aunque sí podemos hacer saltos con impulso si hacemos el ataque hacia adelante y después saltamos (técnica algo más compleja pero de dominio fundamental si queremos cubrir algunos saltos sin nuestros amigos).

El botón de ataque hacia adelante se comparte con el palmoteo contra el suelo de Donkey por lo que hay que tener mucho cuidado cuando queramos paralizar enemigos o descubrir secretos en el suelo que no estemos apretando la dirección cerca de un vacío porque podremos pagar las consecuencias. 

Además, dentro de lo básico, se suma un botón más para agarrar y lanzar objetos y, por supuesto, para colgarse de lianas. En definitiva, es un sistema que parece básico pero que tiene muchos alicientes para ser más complejo. Y estos alicientes tendremos que dominarlos pues el juego está plagado de objetos y zonas secretas que para alcanzarlos muchas veces nos deberemos jugar nuestra integridad y ser bastante hábiles con estos controles "avanzados" que os hemos dicho.

Y esto es un gusto puesto que fomenta la dificultad de un juego que no es precisamente un paseito tranquilo por el campo aunque tampoco llegue a niveles de desesperación en su dificultad. Vamos a morir sí, pero en varios intentos conseguiremos superar una zona. En este sentido está perfectamente medida tanto la dificultad como los puntos de control.

A parte del sistema básico de control para que el juego gane variedad a nivel jugable, en determinadas zonas podremos desbloquear a uno de los tres amigos de Donkey Kong: Diddy, Dixie y el anciano Cranky.

Cuando llevamos a uno de estos tres nuestro salto se modifica y potencia de alguna manera: con Diddy hacemos saltos más largos gracias a su jet pack; con Dixie y su melena podremos corregir la altura y elevarnos un poco; y con el bastón de Cranky rebotaremos contra el suelo sorteando pinchos y saltando algo más alto.

Con esto se mejora la variedad de situaciones y nos cambia bastante la forma de jugar (a parte de ganar más puntos de salud cuando vamos acompañados). Además, al ir acompañados podremos gastar una barra de energía llamada Kong-POW y que, dependiendo del aliado que llevemos, nos dará más corazones de salud, más globos (es decir, vidas) o más monedas para gastar en la tienda en busca de más coleccionables o de una serie de ventajas que faciliten las cosas a los más novatos.

Pero no se queda aquí la cosa y es que a estos compañeros debéis sumar las fases a lomos del rinoceronte que son una delicia o las fases de avance continúo ya sean a lomos de una vagoneta o de un cohete espacial. Todo un homenaje a la era de Super Nintendo.

No es el único homenaje: también encontramos secciones plagadas de momentos en barriles en los que deberemos calcular muy bien cuando nos disparamos de barril en barril para coger el mayor número de ítems, coleccionables y en algunos casos, para no acabar con nuestro gorila en el vacío.

Lo que tiene Donkey Kong Country: Tropical Freeze es una enorme variedad tanto de mundos, como de jugabilidad como de diseño en las fases. Y esto lo que consigue es que cada dos por tres estemos abriendo la boca de par en par por encontrarnos ante nuevas soluciones imaginativas y nuevos retos que nos va a ir ofreciendo el juego.

Todo ello además con un punto que es muy raro encontrar en los juegos de plataformas, incluso en las grandes obras maestras de las plataformas de los últimos tiempos (sí, si estáis pensando en Rayman acertaréis). Y este hecho es el de que apenas se nota la estructuralidad del juego. Es decir, en todas las islas vamos a encontrar pantallas con el rinoceronte o de avance continúo pero nunca intuimos cuándo van a llegar y siempre son bastante diferentes, aunque sea en diseño artístico, de las islas anteriores. Por lo cual el juego nunca llega a ser monótono.

Por último, al final de cada isla vamos a encontrar a un Final Boss, que es toda una oda a los juegos clásicos. Son fases bastante largas con enfrentamientos bastante duros en los que nos va a tocar en muchas ocasiones morir un puñado de veces hasta encontrarles el truco. ¿Pero ahí está la gracia en un juego de plataformas, ¿no?

Néstor García


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Valoración Final

Jugabilidad: una mezcla entre lo clásico y lo moderno, tremendamente variada y adaptada en dificultad dependiendo de si queremos desbloquearlo todo o no. Cada uno encontrará su reto en un título relativamente desafiante. Perfecta.

Gráficos: Todo un portento en Wii U. No solo su potencial gráfico es elevado (aunque no fuera necesario que lo sea), si no que su diseño artístico está muy cuidado y es muy variado.

Sonido: La banda sonora y los efectos son sencillamente apabullantes. Muy pegadiza y con motivos diferentes dependiendo de la localización en la que nos encontremos.

Duración: 10 horas nos llevará darle una vuelta rápida al juego. Lo que no significa que lo hayamos completado. Alcanzar todos los coleccionables y fases secretas escondidas nos va a llevar tener que repetir muchas de las pantallas del juego. Y es un gusto. Además de tener modo cooperativo.

Conclusión

Donkey Kong Country : Tropical Freeze no solo mira de tú a tú a obras maestras de las plataformas de los últimos tiempos como puedan ser Rayman Legends o Super Mario 3D World si no que les puede disputar el podido sin ponerse nervioso. Un juego muy variado que gustará tanto a clásicos como a modernos y que no os debéis perder bajo ningún concepto. Otra joya dentro del catálogo de Wii U.

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Si te ha gustado te gustará

No te quedes solo en el juego:

  • Una película: King Kong de Merian C.Cooper
  • Una canción: Kill the King, de Megadeth 

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