Acción de la vieja escuela

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La saga más demoníaca está de vuelta con una entrega que quiere funcionar a modo de reinicio, recuperando elementos clásicos de la franquicia e incorporando aspectos más típicos de los shooters en primera persona actuales. Hablamos de Doom, que llega por primera vez a la nueva generación de consolas nuevamente de la mano de id Software y Bethesda.

Cuando hablamos de shooters influyentes en la historia de los videojuegos, indudablemente Doom aparece en algún momento de la conversación. Y es que el comienzo de la década de 1990 sentó las bases de lo que hoy es el género. Id Software tiene gran parte de culpa y ahora llega el momento de revivir sus tiempos gloriosos con una nueva entrega de Doom. Sangre, frenetismo y heavy metal. ¿Qué más se puede pedir?

Somos un marine en una misión en Marte. Como no podía ser de otro modo, la cosa se complica y nos vemos envueltos en un verdadero infierno. Los demonios se agolpan y nosotros, con ayuda de nuestra escopeta, nuestra motosierra o nuestros solos puños deberemos hacer frente a la demoníaca invasión.

A lo largo de la campaña iremos encontrando documentos y piezas de equipo cargadas de información para complementar un argumento que sirve como excusa para lo realmente importante: matar demonios.

El nuevo Doom está nítidamente separado en tres apartados distintos. Por un lado tenemos la campaña y por otro el multijugador y el modo que nos permite crear mapas para utilizar en el segundo, llamado SnapMap. Cuando iniciemos el juego por primera vez seguramente querremos comenzar por el modo historia, así que vamos con él.

Id Software conoce al público aficionado a Doom y, por ello, el modo historia va directo al grano. Nada de introducciones argumentales ni preámbulos. Comenzamos con una pistola en mano y dos demonios rodeándonos. No tardaremos en encontrar nuestra querida escopeta y a darle un buen uso para escapara de unas instalaciones en las que todo parece haberse descontrolado. Es la mejor definición del título: no importa la historia y estamos ante una sucesión de escenas de acción desenfrenada que se desenvuelve a un adictivo ritmo.

Los jugadores más exigentes con el apartado narrativo no encontrarán en Doom lo que están buscando, si bien en los grandes mapas en los que nos moveremos sí podremos encontrar diferentes coleccionables que contextualizarán el incidente y nos ofrecerán información acerca de nuestro entorno. Sin embargo, en Doom sabemos a buen seguro que después de un tiroteo vendrá otro, y después, más de lo mismo.

¿Repetitivo? No cabe duda. ¿Divertido? También. Principalmente gracias al enorme abanico armamentístico que tenemos a nuestra disposición. Pistolas, escopetas, metralletas, motosierras, lanzacohetes y artilugios más futuristas. Pero también granadas para atacar a distancia y a grupos de demonios desprevenidos y, por supuesto el letal cuerpo a cuerpo.

Cuando debilitemos a un enemigo a base de disparos este podrá aparecer resaltado de dos colores distintos: azul si el oponente está aturdido, lo que podemos aprovechar para meterle un buen escopetazo entre ceja y ceja; o naranja, lo que indica que si presionamos el botón de cuerpo a cuerpo se iniciará una brutal animación que ralentizará brevemente el tiempo a nuestro alrededor y hará trizas al demonio en cuestión. Pese a que la animación se resuelve de forma efectiva y veloz, la inmortalidad que nos ofrece durante ese periodo de tiempo hace que el ritmo de la acción disminuya notablemente.

Un ritmo que es la característica definitoria del título. Nada más demos nuestros primeros pasos comprenderemos que Doom no funciona a la misma velocidad que el resto de juegos del género. Y es que para movernos por los gigantescos escenarios repletos de oportunidades y zafarnos de las demoníacas emboscadas tendremos que correr más que ellos. A lo largo del mapa también encontraremos mejoras que podremos acoplar a nuestras armas, como un disparo secundario explosivo para causar el caos allá donde vayamos.

Aparte del imponente apartado estético que nos presenta id Software y el heavy metal presente en todas las escenas de acción, poco más tiene que ofrecernos el modo campaña de Doom, que, como decimos, es una mera sucesión de fases repletas de sangre y vísceras que contentarán al público más centrado en la acción que en el resto de apartados.

El multijugador, sin embargo, tampoco presenta al jugador nada excesivamente novedoso. Estamos ante los modos clásicos de siempre (y es que este Doom tiene mucho de los clásicos). Duelo por equipos, capturar una zona en movimiento y demás modalidades de juego que no ofrecen gran novedad pero que, pese a ello, son tan divertidos como siempre y cumplen su función.

Al igual que en la campaña, el ritmo marca la diferencia. Y al igual que en la campaña, a lo largo de todas las partidas que juguemos encontraremos vida, blindaje y munición para las armas que portemos tiradas por todo el escenario y que nos servirán para resistir durante un encuentro más. El apartado online cuenta con la particularidad de que algunos de los niveles disponen de portales que nos teletransportan a otra parte del mismo, por lo que podremos sorprender a nuestros enemigos o bien escapar in extremis de una situación peliaguda.

Nuevamente el infinito armamento y la posibilidad de personalizar hasta el más mínimo detalle del equipo que portemos (color, desgaste, tipología) son algunas de las grandes bazas de un multijugador conservador pero efectivo. Es en el modo SnapMap donde encontramos la mayor innovación de este Doom. Con sencillas herramientas podremos crear y diseñar nuestros propios mapas para, más tarde, compartirlos con la comunidad y disputar frenéticos enfrentamientos en ellos. Por supuesto, también podremos descargar los que más nos gusten y que hayan diseñado otros usuarios y desenvolvernos en ellos.

Joel Castillo

Jugabilidad: El punto fuerte del reinicio de Doom. Frenética, rápida e ininterrumpida. Tanto en la campaña como en el online debemos estar en constante movimiento para poder sobrevivir y el gran ritmo de juego unido a un buen apartado shooter hacen de la jugabilidad del título una delicia.

Gráficos: El apartado general del juego, especialmente en el modo campaña, raya a un gran nivel, muy espectacular gracias a rojizos escenarios. No obstante, algunas texturas y elementos mirados más de cerca no están a la altura de los tiempos actuales. La fluidez del juego ayuda a mejorar el resultado final.

Duración: La campaña tiene una duración aproximada al resto de juegos del género, sin ser excesivamente extensa. Es en el multijugador donde los usuarios pueden sacar el máximo partido a Doom. Si te engancha, te durará lo que tú quieras. Y además tienes la opción de crear tus propios mapas con SnapMap.

Sonido: Heavy metal y sonido de vísceras. Está a buen nivel, sobre todo para los amantes del género musical más bestia de todos.

Conclusión: Doom es acción desenfrenada para los amantes de la vieja escuela, pues respeta a sus antecesores hasta un punto exagerado. Quizá ese apego a las raíces le aleje más del público actual. El título de id Software no es apto para aquellos que buscan una historia en la que sumergirse y solo quienes deseen desahogarse matando demonios sin mayores pretensiones serán capaces de sacarle el máximo partido a esta infernal aventura shooter.

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Doom (original)


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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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