Rol de alto nivel

Los autores de Baldur’s Gate presentan un nuevo juego de rol basado en un mundo lleno de magia y fantasía. Un título que viene llamado a ser toda una referencia para el género en la generación actual.

Hablar de BioWare es hacerlo de uno de esos estudios que han marcado un antes y un después dentro de la industria. Igual que el mundo de la acción en primera persona no sería lo mismo sin iD Software (creadores de juegos como Doom o Quake), el rol occidental moderno resultaría difícil de entender sin este equipo. Pero, lejos de dormirse en los laureles, BioWare continúa innovando y ofreciendo nuevas aventuras diferentes, como este Dragon Age Origins.

Camino a la magia

Dragon Age Origins es un juego con una idea muy clara: crear un mundo completamente “vivo” en el que todo está relacionado. Un concepto que ya se ha visto en otros juegos de rol, como Fable u Oblivion, pero enfocado desde una perspectiva más épica. Es decir, que durante toda la aventura cada decisión que tomamos en un momento puntual tiene sus consecuencias. Y mucho ojo, que hablamos de consecuencias importantes capaces de cambiar todos los acontecimientos futuros del juego. Por lo tanto, se trata de una aventura que se adapta a nosotros, y no al contrario.

Para que os hagáis una idea, hasta la actitud de nuestros compañeros cambia en función del rumbo que nosotros tomamos a lo largo del desarrollo. Este tipo de profundidad y grado de interacción rara vez se contempla en este tipo de juegos.

Crea tu héroe

Dragon Age Origins parte, como tantos otros juegos de rol, de un editor, gracias al cual podemos crear a nuestro personaje, eligiendo entre opciones de raza, aspecto y habilidades. Después se abre ante nosotros una historia épica capaz de mantenernos más de cincuenta horas pegados al mando de nuestra consola (o al teclado del PC).

En cuanto a la jugabilidad, se nota la mano de BioWare. El estilo de la compañía, que ya es marca de la casa, mantiene su habitual mezcla de exploración, profundos combates (llenos de todo tipo de posibilidades) y diálogos con otros personajes. Y todo siguiendo un estilo artístico épico muy en la línea de obras como El Señor de los Anillos. Tanto los miembros de nuestro equipo como las criaturas que vamos encontrando a lo largo de la aventura muestran un aspecto que ya hemos visto alguna vez en otras obras del género. Eso sí, ofreciendo siempre una ambientación muy cuidada y mucha personalidad.

El mimo con el que BioWare ha tratado al título se nota también en los gráficos. Todo se mueve con muchísima fluidez y algunos detalles, como los movimientos faciales de los personajes durante los diálogos son sobresalientes desde un punto de vista técnico. Pero una vez más son las localizaciones fantásticas donde se desarrolla el juego lo que más nos ha impresionado. Su variedad es enorme, así como el tamaño de algunas de estas áreas.

En definitiva, Dragon Age Origins es un juego de rol lleno de posibilidades, largo y profundo, en el que uno se siente como el protagonista absoluto de la aventura.

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