Análisis de Dragon Ball FighterZ – Jugando con el ki más potente

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Cuando se habla de Dragon Ball siempre se trata de algo de palabras mayores, que genera una enorme expectación y que tiene en el punto de mira millones de ojos en todo el mundo. Goku y sus amigos han sabido ganarse este tipo de recepciones a lo largo de los años y con FighterZ no iba a ser menos. De hecho, el trabajo de Arc System Works consiguió desde el primer instante impactar mucho más de lo que pudiera llegarse a esperar. Y, aunque han sido largos meses de espera hasta que llegara el momento de catarlo en su versión definitiva, al fin disponemos del producto total para ofrecer las impresiones que deja esta nueva obra protagonizada por los guerreros nacidos de la mente de Akira Toriyama.

Y a pesar de que ya hemos tenido la ocasión de probar las grandes características de Dragon Ball FighterZ en dos estupendas betas, lo cierto es que aún quedaba mucho pro explorar en esta propuesta y a buen seguro conseguirá sorprender a todos los fans que están deseosos de hacerse con el título el próximo 26 de enero. Porque a las espectaculares batallas en línea que regalaba el juego en estas dos pruebas, hay que sumarle el aclamado modo historia, así como el modo arcade y todo lo concerniente a la sala principal donde se pueden explorar las diferentes opciones a modo de menú interactivo con un avatar en forma de chibi de los personajes protagonistas del juego.

El argumento de Dragon Ball FighterZ se sitúa poco después de la saga protagonizada por Golden Freezer que ya se pudo ver en la película La Resurrección de F y en su homónima saga en el anime. Tras estos sucesos, los héroes caen en un profundo letargo y son poseídos por fuerzas externas, amén de decenas de clones de ellos mismos que empiezan a surgir por todo el mundo sumiendo el caos. A esto hay que añadirle la repentina aparición de villanos del pasado, como el propio Freezer, Cell o Kid Buu. Pero lo verdaderamente importante y misterioso recae sobre los Androides número 16 y número 21, que parecen estar detrás de todos los extraños sucesos a los que deben enfrentarse los guerreros Z en esta nueva aventura.

Lo primero que destaca de Dragon Ball FighterZ en cuanto se empieza a jugar es la frescura y espectacularidad con la que presenta sus combates. Del aspecto gráfico, que resulta sobresaliente y muy llamativo ya hablaremos más adelante. Pero la principal premisa con la que este título consigue un éxito arrollador es con la diversión que aporta y el dinamismo con el que se desarrolla. Se trata de un videojuego que sabe mezclar en una coctelera todos los ingredientes necesarios para crear un gran título de Dragon Ball y, además, agitarla al ritmo que requiere para que el resultado sea inmejorable.

De este modo, todo es muy accesible de manera fácil y rápida. Los ataques pueden sucederse de manera inmediata, formando cadenas de combos con goles que pueden superar las tres cifras si saben enlazarse de manera correcta. Los controles son muy intuitivos, tanto para realizar los ataques habituales como los especiales, aquellos que requiere de una o tres barras de ki de las siete totales para ser ejecutados y en los que hay que realizar un giro alrededor de medio joystick para obtener éxito. Estos golpes son algunos de los más característicos de los personajes como el Super Kamehameha de Goku en Super Saiyan 3 o el Final Flash de Vegeta a máxima potencia.

Por otro lado, también se premia la buena acción de los jugadores en el transcurso de la batalla. Si consiguen enlazarse grandes combos de más de 20 golpes, por lo general, se le otorgará una de las bolas de dragón. Si consigue reunirlas siete y volver a ejecutar uno de estos combos, tendrá el privilegio de invocar a Shenron y pedirle un deseo como mandan los cánones. Entre ellos puede elegirse la posibilidad de ser inmortal, resucitar a un compañero, curarse o restaurante el potenciador de energía. Una decisión que también dependerá del transcurso de la batalla y que puede ser vital para el desenlace de la misma.

Además, otro de los aspectos en los que destaca notablemente FighterZ es en poner a disposición del jugador a tres personajes sobre el campo de batalla, permitiéndole usarlos como le plaza. De este modo, cualquiera puede estar inmerso en la refriega con Goku y solicitar la ayuda momentánea de Vegeta o de quien considere para lanzar un ataque al contrincante; o si lo prefiere, intercambiar sus puestos y mandar a Goku al banquillo para que el príncipe Saiyan ocupe su puesto. Esto permite al jugador que la pelea se desarrolle como quiera o más le convenga para trazar su estrategia y es un enorme acierto por parte de Arc System Works, permitiendo una libertad de acción en este sentido que resulta magnífica.

A este respecto también hay que añadir que ciertos personajes tienen el privilegio de disponer de compañeros de apoyo propios, como pueden ser la Androide 18 que llama a su inseparable hermano Androide 17 para ejecutar ciertos golpes, así como Nappa quien puede disponer del apoyo de un Saibaiman o Ginyu, el cual puede reclutar a todos los miembros de sus Fuerzas Especiales. En estos pequeños detalles es donde Dragon Ball FighrerZ se convierte en un juego especial, a los que hay que añadirles las denominadas escenas dramáticas, que permiten al jugador observar con total fidelidad algunas de las cinemáticas más espectaculares del anime. Entre ellas se pueden encontrar el final de Kid Buu a manos de Goku con su potente Genkidama o Trunks haciendo pedazos a Freezer con su espada. Una maravilla para la vista que, no obstante, requiere de requisitos muy específicos tanto en los personajes como el escenario correctos.

Y tras hablar de las grandes prestaciones que ofrecen los combates en sí es hora de pasar a hablar de los modos de juego. El que más destaca, por supuesto, es el modo historia con el gran aliciente de contar con la Androide 21, el nuevo personaje que Toriyama ha diseñado en exclusiva para este videojuego. De lo relativo al argumento, este análisis no ahondará más de lo que ya se ha hecho en las líneas previas, pero sí que se va a profundizar en todo lo que aporta esta vertiente del juego.

Para empezar, hay que decir que el desarrollo del modo historia es bastante simple. Las cinemáticas se van sucediendo con mucha frecuenta para explicar qué está ocurriendo y cuando finalizan, el jugador se sitúa en un tablero con diferentes casillas y movimientos limitados para desplazarse por ellas. En estas casillas pueden situarse batallas de entrenamiento para ganar experiencia (porque sí, todos los personajes que se usan tiene un componente rolero en el que pueden subir de nivel y adquirir nuevas habilidades), combates de salvamento para añadir a los personajes que los protagonizan al plantel de personajes jugables en el modo historia o combates contra jefes, que son los que inciden de manera directa con el argumento del modo historia. El resto es una repetición constante de todo lo contado durante las 10-12 horas en las que se desarrolla el argumento. Tal vez sea uno de los puntos más flojos de este sobresaliente juego.

Pero no todo termina ahí para los amantes de jugar en solitario. Ya que además del incombustible modo práctica, muy útil para aprender todas las técnicas y movimientos que incluyen los combates, también es interesante la vertiente Arcade de Fighter Z. En este modo de juego se proponen diferentes recorridos en función de la valoración que se vayan obteniendo en los combates previos, pudiéndose desarrollar entre tres combates, cinco o siete. Una vez superados estos recorridos se desbloquea el modo difícil de cada uno de ellos, consiguiendo exprimir las habilidades y la paciencia de cualquier jugador que se precie. Posiblemente, este es el mayor reto al que hay que enfrentarse en la obra de Arc System Works.

Por supuesto, los jugadores más competitivos también estarán deseando conocer qué puede ofrecer la vertiente online para medirse a otros guerreros de todo el mundo. Hasta el momento de la redacción de este análisis no se ha podido acceder a los servidores del juego en línea, ya que aún no han sido activados. Pero para conocer todos los detalles al respecto, contamos con las impresiones que nos dejó la beta abierta de hace escasos días, en la que se basará todo lo que se podrá ver en el producto final, así que te si estás interesado te invitamos a visitar este enlace.

Respecto a los modos de juego, poco más se puede añadir. Sí que hay que destacar que estamos modalidades mencionadas permiten ganar los clásicos zeníes del universo Dragon Ball, para así poder comprar cosméticos y demás aspectos para el personaje que el jugador maneja en la sala central del menú. Esta tienda donde se canjean los ceníes funciona a modo de cajas de botín, donde estos elementos surgen de manera aleatoria por cada una de estas cápsulas que se abren por el módico precio de 1000 monedas.

Y para finalizar, como no podía ser de otra manera, toca abordar el terreno técnico y sonoro. Por todos es sabido que la estética de Dragon Ball FighterZ es maravillosa y el resultado final no hace sino afirmar esta sensación que ya dejaba el título desde sus inicios. Todos los personajes que hacen su aparición en el título son calcados a sus versiones del anime gracias al trabajo que ha realizado el estudio con el desarrollo de los mismos en este aspecto. Algo que también se transmite en las animaciones que se desarrollan tanto en el modo historia como en las cinemáticas que aparecen en los combates o incluso en los propios movimientos de batalla. Técnicamente todo está cuidado hasta el más mínimo detalle para que el aficionado más veterano de Dragon Ball sea capaz de identificar estas técnicas que van directamente hacia la patata.

A todo ello hay que sumar un excepcional trabajo en la iluminación y la paleta de colores, algo que le da una espectacularidad aún mayor a las batallas. Los escenarios se destruyen a medida que se suceden los golpes y las técnicas, las explosiones tienen un aspecto fantástico que parece traspasar la pantalla y que recuerdan directamente a lo que se ha podido ver durante años en la serie de animación protagonizada por Goku y sus amigos. Una sensación que también se amplía en gran medida con el uso de la cámara, que regala momentos sensacionales que dejan al jugador con la boca abierta.

Por último, el aspecto sonoro también es sensacional. Aunque las melodías originales de la saga están disponibles previo paso por caja, lo cierto es que la banda sonora de FighterZ es bastante notable. Mención aparte merece el doblaje, que vuelve a trasladar directamente hasta el anime en todo momento, contando con las voces originales en japonés que se escuchan en la serie. Asimismo, los efectos de sonido que se suceden en los combates son sensacionales y están tratados hasta el más mínimo detalles. Es una delicia poder escuchar un Kamehameha con la fidelidad exacta que se produce en la serie, por lo que es un deleite en todos los sentidos.

En definitiva, Dragon Ball FighterZ es, probablemente, el título más completo, fresco y espectacular que ha recibido la saga en el mundo de las consolas y eso es algo por lo que hay que congratularse. Los amantes de la ficción de Akira Toriyama estarán de enhorabuena por hacerse con este preciado título, así como los apasionados de los videojeugos de lucha, ya que esta obra cumple con creces tanto a nivel jugable como de hype, y ahí es donde reside su auténtico éxito.

Juan Montes

 

Jugabilidad: Dragon Ball FighterZ se trata de un videojuego con una frescura sin igual y que imprime un dinamismo que todos los aficionados a los videojuegos de lucha agradecerán. Los controles son muy intuitivos, pero trata de escapar del clásico machacabotones de las arcade para virar hacia un híbrido entre este estilo y el estratégico que ofrecen algunas de sus vertientes en batalla. De este modo, se convierte en un título con muchas posibilidades y un frenetismo que invita a seguir jugando durante horas a través de sus variados modos.


Duración: En lo referente a la campaña, FighterZ puede extenderse hasta las 10-12 horas, dependiendo del tiempo que se dedique a subir de nivel a los personajes que se tienen a disposición. No obstante, es un videojuego que va más allá de la vertiente argumental y ofrece otras muchas posibilidades para ser disfrutado, por lo que la duración del mismo es indeterminada, ya que siempre hay una batalla que librar en el universo Dragon Ball.


Gráficos: Desde el principio el aspecto visual de Dragon Ball FighterZ causó una enorme impresión por su colorido y su gran parecido con el anime. El resultado final en este aspecto es inmejorable, ya que consigue trasladar al jugador hasta esos épicos momentos de la ficción de Akira Toriyama con un acabado magnífico y que a medida que se juega descubre nuevos elementos sorprendentes y que visualmente son un espectáculo. Desde luego, se trata de uno de los títulos más bonitos de ver en lo referente al universo de Dragon Ball en los videojuegos.


Sonido: Algo similar ocurre con la materia sonora, aunque no dispone por defecto de las sintonías oficiales de la serie, sí que gana enteros con respecto a los efectos de sonido y, especialmente, el doblaje en japonés. Poder escuchar a los actores y actrices de doblaje del anime con toda su entrega, pasión y esfuerzo merece cada minuto de juego y es algo que se transmite a través de todo lo que se escucha en el transcurso de la aventura de FighterZ.


Conclusión:


Por todo lo esgrimido anteriormente en este análisis, se puede decir que Dragon Ball FighterZ es el mejor videojuego de la historia en lo referente a la franquicia. Todos sus elementos están situados de manera minuciosa para que respire la auténtica esencia de Dragon Ball, así como el comportamiento y la acción de todos los personajes que conforman el roster inicial de 24 luchadores. Todo ello sumado a un aspecto gráfico que consigue quitar el hipo dan como resultado un excelente videojuego de lucha y un magnífico producto que merece la firma desde la D a la Z. Un imprescindible para todos los amantes del género y los que quieran iniciarse en él.
 

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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