Regreso a la infancia

Seguro que muchos recordáis la niñez de Goku como una de las etapas más divertidas y simpáticas de la conocidísima serie Dragon Ball. Pues ahora es posible revivir sus aventuras en un título adaptado en exclusiva para Nintendo DS.

Después de recibir un elevado número de títulos de lucha basados en Dragon Ball Z, llega ahora a Nintendo DS una aventura muy al estilo de Zelda: Phantom Hourglass… pero protagonizada por el Goku original, el que no era más que un niño con una fuerza sobrehumana. Un juego que recupera tanto el sentido del humor como el argumento de los primeros capítulos de la obra de Akira Toriyama.

En busca de las bolas mágicas

Dragon Ball: Origins es, primero de todo, una aventura convencional, en la que se mezclan combates, exploración, plataformas (no muchas) y algún que otro puzle. Estos últimos suelen ser bastante sencillos y consisten más que nada en ir de un lugar a otro encendiendo interruptores o desbloqueando puertas.

Durante la aventura tenemos que avanzar por mazmorras y lugares muy parecidos entre sí, enfrentándonos a muchos enemigos salvajes, la mayoría de ellos diseñados para la ocasión: vamos, que no tienen demasiada relación con la serie (cerdos, tigres, murciélagos), salvo en los combates finales, donde sí que nos tenemos que medir con personajes como el Jefe de los Conejos, Yamcha o Jackie Chun. Es precisamente durante estas peleas finales cuando más difícil se vuelve la aventura, sobre todo al final de la misma.

Por lo demás, Goku es capaz de realizar dos tipos de golpes: atacar con sus puños y con la ayuda de su bastón mágico, que se puede estirar a golpe de lápiz táctil. Además, a medida que avanzamos también aprendemos técnicas especiales, como su conocida Onda Vital (o Kame-hame-ha) o la de girar su bastón para generar un viento muy poderoso. Ataques que, más allá de servirnos para vencer a los enemigos, también nos ayudan a resolver sencillos puzles.

Aunque Dragon Ball: Origins puede manejarse más o menos de forma tradicional, es decir, con la cruceta y los botones, el juego está especialmente pensado para hacerlo de forma táctil. O sea, que simplemente usando el lápiz podemos llevar a cabo todos los movimientos de Goku: saltar, pelear, correr, etc. Como único punto negativo, eso sí, hay que reconocer que este control no es del todo eficaz y resulta difícil llevar a cabo una acción y no otra que no deseamos hacer.

Por último, el juego ronda las doce horas, pero podemos rejugar cada nivel las veces que queramos, lo cual resulta imprescindible para conseguir todos los extras y tesoros escondidos que se ocultan en cada uno de ellos. ¡Y son muchos! Y en cuanto a su apartado gráfico, este se muestra bastante fiel a la serie en la que se basa, pero en 3D.

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