AlfaBetaRETRO: Dragon Ball Z: L’Appel du Destin – Luz, fuego, Mega Drive

 

 

Si hay un anime que no necesita presentación ni para millennials ni para veteranos, ese es Dragon Ball Z. Hay otros, claro, pero es nombrar a Goku, Vegeta y el resto de los Guerreros Z y sus adversarios y enseguida se encienden las luces. Y por supuesto, es una obra que en la generación de los 16 bits es ampliamente reclamada. Más después de que Street Fighter II marcara el camino de los juegos de lucha. Sin embargo, el manga de Akira Toriyama se tomó su tiempo en tener el juego que le hiciera justicia. Llegó a Super Nintendo de la mano de Bandai, que a través de Banpresto disponía de muchas de las licencias del cómic nipón, y de TOSE Software Company, y contó con una secuela incluso mejor.

Pero el resto de soportes de 16 bits parecían destinados a quedarse huérfanos de combates con saiyans, androides, alienígenas y demás gente de más acción que palabras. Desde luego, Dragon Ball Z no era candidata a tener juego en PC o Amiga, y de entre las consolas, solo la de Nintendo parecía estar haciéndose de querer. Es más, aparte de los juegos de lucha de la trilogía Super Butouden contó con varios RPG y con un cuarto cartucho de acción que ya cubría los combates finales de la serie pero se separaba de los juegos anteriores. Total, que entre pitos y flautas, los usuarios de Mega Drive ya se veían teniendo que pasar la abstinencia y lo que es peor, aguantando el reproche de los usuarios del Cerebro de la Bestia, que podían presumir de jugar con Goku y algunos de los personajes más destacados de la serie.

Y entonces, Bandai sorprendió a propios y extraños lanzando un juego para Mega Drive, y lo que es más, lanzándolo en Europa a través de Francia. Así llego Dragon Ball Z: Bu Yuu Retsuden al viejo continente para pasar a llamarse Dragon Ball Z: L'Appel du Destin, la llamada del destino. Y parecía cosa del destino que se hiciera justicia con los usuarios de la máquina de Sega, que para más alegría, iban hasta a poder encontrar el juego en ciertos comercios. Ya solo faltaba que estuviera a la altura de las expectativas.

Todos conocemos las líneas argumentales de las diferentes sagas de Dragon Ball Z, pero curiosamente, L'Appel du Destin no sigue ninguna en concreto. De hecho, su modo Historia está disponible para cualquiera de sus 11 personajes (Goku, Vegeta, Gohan, Piccolo, Krilin, Trunks, Freezer, Recoom, Ginyu, Número 18 y Cell) y simplemente reordena la sucesión de combates mostrando al comienzo y al final una pantalla con textos para explicar historias alternativas. Es decir, intenta contar la serie tal y como sería de tomar en determinado momento el protagonismo central el personaje que escojamos.  Algo que da lugar a divergencias bastante curiosas.

Lanzar un juego de Dragon Ball Z a una consola en donde ni estaba ni esperaba está muy bien, pero está mejor si le hace un mínimo de favor a la serie original, y ya puestos, se puede sacar a colación en los debates de la guerra de consolas, ya en boga por entonces, para repartir o desviar puyitas. Bandai tuvo el tino de volver a contar con TOSE para la programación de esta entrega, que finalmente sería la única que llegaría a la negra de Sega, asegurándose así que, si bien no fuera un calco exacto de Super Butouden, sí que guardara bastante parentesco con él.

De este modo, no solo algunos sprites y animaciones para algunos de los personajes que repiten desde Super Nintendo, especialmente de Super Butouden 2, están presentes en el cartucho de Mega Drive sino que además la jugabilidad es prácticamente calcada. Los tres botones del pad de la consola bastaron para poder recrear las funciones que presentaba la saga en la competencia. Con ellos se podía luchar a base de puñetazos, patadas, lanzar ataques de ki, volar, acumular energía y desplazarse rápidamente por el decorado. Y claro está, lanzar los ataques característicos de cada personaje, siempre que la barra de energía esté convenientemente llena, porque si no la técnica dejará a su usuario agotado y vulnerable para que le sacudan como a una estera.

Y como los otros de Dragon Ball Z desarrollados por TOSE, tomárselo como un Street Fighter II más al uso no es la idea precisamente. El juego permite la lucha cercana y dispone de movimientos comunes a todos los personajes, algo en lo que sí se diferencia, para defenderse y atacar en la corta distancia. Todos los personajes tienen a su disposición, por ejemplo, algún movimiento con el que pueden mandar al rival despedido fuera de la pantalla, o un ataque en deslizamiento por el suelo. Pero como se imagina todo el mundo, no se puede relegar la importancia de los ataques energéticos, sean en forma de ráfagas de ki, disparos triples, perseguidoras y campos de energía a modo de muro, o vengan como las poderosas técnicas características de cada personaje.

De nuevo disponemos de dos de ellas, a cual más demandante en lo que a consumo de energía se refiere, que se ejecutan casi con el mismo input. Esto en el fondo se agradece, porque evita complicarse la vida y tener que memorizar hasta 22 combinaciones distintas, cuando con un par de patrones, con algún ligero cambio, podemos lanzar un Kamehameha, un Final Flash, un Makankosappo o un Masenko según se tercie. Pero más importante incluso que saber lanzar estas técnicas es saber contrarrestarlas con el modus operandi habitual, oséase, cuando la pantalla partida pasa a mostrar al atacante ejecutando la técnica y acto seguido cambia al defensor, en cuanto éste varía la postura y si tenemos bastante energía, podemos introducir combinaciones para desviar, devolver la ráfaga o ejecutar un interesante contraataque teleportándonos a otra parte de la pantalla para presentar réplica.

El último de los recursos de los luchadores de Dragon Ball Z: L’Appel du Destin son los ataques denominados Super Meteor Attack, que constan de combinaciones de golpes y hasta técnicas especiales que darán un buen mordisco a la barra de vida del contrincante. Son diferentes para cada personaje, algunos hasta tienen 2, y pueden ser tan espectaculares como la de Vegeta (que requiere estar en las últimas de salud pero ir a tope de ki) y que hace que el príncipe saiyan conecte varios golpes estrellando al adversario contra el suelo y rematándolo con varios disparos energéticos. Mención especial merece el Super Meteor Attack de Ginyu, que es en realidad la ejecución de su técnica de cambio de cuerpo. Como su activación es similar para todos los personajes, no está de más dominarla para salir de un apuro.

Con la novedosa inclusión de Krilin, el cual aún gozaba de fama por la saga de Freezer, y de dos de los miembros de las Fuerzas Ginyu, Recoom y el capitán que les da nombre, Dragon Ball Z: L’Appel du Destin esquiva el quedarse como un port de Super Butouden para ser algo nuevo con empaque propio. Con un estilo gráfico algo más estilizado pero menos detallado y una banda sonora que viene a seguir los cauces dicha serie, el debut de Dragon Ball Z en Mega Drive se saldaba con buena nota y alcanzando de inmediato una devoción bastante notable por parte de los usuarios de la máquina. No obstante, igual que algunas autonómicas no llegaron a concluir la saga de Majin Buu en su emisión, Mega Drive también se quedó sin otras entregas que cubrieran este arco. Igual ya era mucho pedir sin tener que reunir para ello las 7 Bolas de Dragón.

Juan Elías Fernández

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