Análisis de Dragon Quest Builders – El constructor legendario

 

 

Minecraft se ha convertido en todo un referente en cuanto a juegos de construcción se refiere y no es de extrañar que muchas compañías se hayan fijado en el trabajo de Mojang para crear sus propios universos llenos de crafteo. En esta ocasión Dragon Quest Builders nos ofrece una temática que toma lo mejor de los títulos de construcción y lo mezcla con las mecánicas clásicas de los JRPG. De esta forma da lugar un cóctel con el que todos los públicos pueden disfrutar durante largo y tendido.

Muchos ya conoceréis este juego, ya que salió a la venta tiempo atrás en las plataformas de Sony, pero en esta ocasión también ha hecho lo propio en Nintendo Switch. De esta forma tenemos ante nosotros una oportunidad perfecta para volver a disfrutar de esta peculiar entrega de Dragon Quest, o bien disfrutar de ella por primera vez en el caso de no haberlo hecho antes.

Además cabe recordar que Dragon Quest Builders 2 está actualmente en desarrollo y llegará próximamente a Nintendo Switch y PlayStation 4.

Ante nosotros tenemos el mundo de Alefgrado, el mismo que pudimos conocer en el primer Dragon Quest. De esta forma se nos ofrece lo que se podría catalogar como un final alternativo del primer título de la serie si el héroe de aquel entonces se hubiese unido al archienemigo. En este caso nuestra misión consiste en salvar este mundo y a sus habitantes a base de reconstruir sus ciudades, ya que nos convertimos en el héroe constructor que Alefgrado necesita para que todo empiece a recuperar la normalidad.

Para completar nuestra misión tenemos a la Diosa que nos guía en nuestro camino durante los cuatro capítulos que nos ofrece este título. De esta forma el inicio de cada capítulo pone un nuevo punto de partida para nosotros, de la misma forma que se nos encomienda reconstruir las ciudades más famosas de este mundo. En cada una de estas divisiones que nos ofrece la aventura encontramos una serie de personajes a los que tenemos que ayudar y a medida que empezamos a cumplir sus encargos más personajes de la IA comienzan a aparecer. De esta forma tenemos que hacer que todos ellos se queden viviendo en las ciudades que estamos reconstruyendo.

Como ya hemos adelantado la construcción es un factor determinante dentro del juego, lo que a su vez nos lleva a la recolección de objetos y materiales, así como a su correspondiente gestión. A medida que vamos completando los encargos de los personajes que nos vamos encontrando descubrimos nuevos planos para construir todo tipo de estancias, así como otro tipo de objetos. Los lugares de crafteo son diversos y encontramos desde simples troncos sobre los que construir materiales de viaje básicos, a mesas de trabajo, cocinas, forjas, etc.

Como sucede en Minecraft tenemos un inventario limitado durante nuestros viajes por lo que podemos construir cofres para guardar todos los objetos o materiales. Cabe destacar además que hay un tipo de cofre que nos permite enviar directamente los útiles recogidos durante la aventura a pesar de tener el inventario hasta arriba, así como utilizar materiales para craftear aún sin disponer de ellos en el propio inventario. Al igual que en el juego de Mojang, los escenarios están compuestos por bloques y para obtener materiales debemos explotar el propio medio ambiente, así como derrotar enemigos o completar misiones. Como de costumbre en el género no suele ser una buena idea salir a explorar por las noches, por lo que fabricar camas para hacer pequeños refugios en nuestras salidas o para la propia ciudad es algo primordial si queremos que salga el sol sin sufrir peligros.

En cuanto al equipamiento de nuestro héroe se refiere encontramos la posibilidad de equipar diferentes tipos de armas con las que combatir o utensilios con los que obtener materiales. De igual forma también tenemos que aumentar nuestra defensa a base de escudos y armaduras. A estos componentes se refiere toda la evolución del personaje a lo largo de la aventura. De igual forma hay que tener en cuenta el nivel de salud y el hambre. Para recuperar el primero de ellos debemos craftear plantas medicinales u otros objetos sanadores, mientras que debemos alimentarnos con todo tipo de comidas para reducir nuestro nivel de hambre y evitar caer desfallecidos.

A la hora de reconstruir las ciudades hay que tener en cuenta que las habitaciones básicas requieren al menos dos bloques de alto, una puerta y una fuente de luz. A partir de ahí podemos dar lugar a cantidad y variedad de lugares, ya que cada tipo de mueble o utensilio que construimos y colocamos hace que dicho lugar tome un significado determinado. Como ya hemos dicho antes encontramos planos que los propios vecinos nos puede dar, pero también podemos tirar de imaginación y dar lugar a nuestras propias habitaciones. Por último hay que tener en cuenta la protección de la ciudad, por lo que podemos fabricar trampas y fortificaciones para contrarrestar a los enemigos que se acercan cada cierto tiempo.

El sistema de combate es sin lugar uno de los aspectos que más flojea. A diferencia de los Dragon Quest originales aquí no hay enfrentamientos por turnos y todos tienen lugar a tiempo real. Cuando nos movemos por los escenarios podemos observar diferentes tipos de enemigos, por lo que basta con acercarnos a ellos y desenfundar nuestra arma para comenzar a combatir contra ellos. En este sentido basta con medir los tiempos de los ataques enemigos para apartarte de su radio y evitar así ser golpeado, por lo que se echa de menos más profundidad. Esperamos que Dragon Quest Builders 2 evolucione considerablemente en este aspecto.

Por desgracia nos encontramos ante la ausencia de nuevo contenido a excepción de la incorporación del Dientes de Sable, por lo que podemos amaestrar a este animal para poder recorrer los escenarios  de una forma aún más rápida. De esta forma quien ya lo disfrutó antes no va a encontrar razones de peso para volver a hacerlo, más allá de querer rejugarlo ahora en la consola híbrida. El juego luce a 720p tanto con la consola en el dock como en modo portátil, siendo la única diferencia que se mueve a 60 fps si jugamos en la televisión o 30 fps con la consola fuera de la base. En cualquier caso el título luce realmente bien en Switch, por lo que se posiciona como la consola perfecta para disfrutar de esta aventura.

A nivel artístico nos encontramos ante un juego bastante bonito a la par que simple. Todos los diseños de personajes y enemigos están basados en los referentes de la serie principal, por lo que los fans de la franquicia reconocerán a todos y cada uno. La nota negativa en este aspecto lo pone la música, ya que la selección musical se hace repetitiva para nuestros oidos.

Jugabilidad: El apartado de la construcción está bien adaptado al mundo de Dragon Quest, pero se echa de menos más profundidad en los combates.

Duración: Es fácil llegar a las 50 horas de juego, aunque echamos en falta novedades para los que ya lo disfrutaron previamente. Aún así es un título muy rejugable, tanto como nuestra imaginación para construir.

Gráficos: El diseño desenfadado sigue la estela de los trabajos de la serie principal, aunque esn esta ocasión los bloques y los diseños sencillos de personajes y enemigos toman el protagonismo. El juego luce realmente bien tanto en formato portátil como en la teleivisón.

Sonido: Los Dragon Quest nos tienen acostumbrados a grandes bandas sonoras, pero en esta ocasión las melodías se hacen repetitivas a las pocas horas de juego.

Conclusión: Dragon Quest Builders es una mezcla perfecta entre dos géneros como son la construcción y los JRGP. La aventura que ofrece te engancha por completo y hace que las horas vuelven mientras juegas. Si no lo disfrutaste en su día, ahora es el momento.

Publicaciones relacionadas

Cerrar