Bendita maldición

Dragon Quest VIII está de vuelta gracias a su adaptación a Nintendo 3DS. Una magnífica oportunidad para todos los aficionados de revivir la gran aventura de este JRPG que marcó una época en PlayStation 2 y que fue uno de los enormes valedores de la saga en su acercamiento a Occidente. Un imprescindible en aquella época y en esta, a pesar de su cambio de plataforma.

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Dragon Quest vive en una eterna juventud. La saga JRPG se ha situado como uno de los grandes imprescindibles del género y que empieza a asomar la cabeza en Occidente con cada vez más fuerza. Uno de los grandes momentos de la franquicia se produjo con el lanzamiento en PlayStation 2 de Dragon Quest VIII: El Periplo del Rey Maldito en 2004, un claro candidato a competir con otros títulos de renombre como Final Fantasy, líder indiscutible en los sistemas de Sony por aquella época. 

Sin embargo, la maldición a la que se ven sometidos la princesa Medea y el rey Trode, del reino de Trodain, por el maléfico Dhoulmagus tomaron una importancia crucial en el camino que sigue la franquicia hasta el día de hoy en Occidente, con la misión de romper la maldición y liberar Ascantha del mal que asola sus regiones. Su sistema de batalla, argumento y dificultad consiguieron atraer a un público que permanecía ajeno al encanto de la franquicia. Ahora, con el relanzamiento del título en Nintendo 3DS se ofrece una nueva ocasión de disfrutar de sus grandes prestaciones y devolver a la saga a un lugar en todo lo alto, siguiendo la estela del reciente estreno de Dragon Quest VI.

Lo cierto es que el gran acierto de Square Enix en esta ocasión se ha basado en mantener la excelente esencia que destacó en su momento de Dragon Quest VIII hace casi trece años. No obstante, esta versión para Nintendo 3DS no se basa únicamente en un lavado de cara para ofrecer la oportunidad a nuevos jugadores de probar el título y descubrir su profunda historia, sino que también aporta nuevos contenidos para todos aquellos que ya lo jugaron en su día. Sin embargo, en lo que no ha cambiado el título es en su grado de exigencia, que sigue manteniendo los mismos cánones de aquel entonces.

Con Dragon Quest VIII se puede vivir una de las mayores experiencias con un JRPG si se cuenta con la suficiente paciencia. Es cierto que el título se antoja muy exigente en los primeros momentos, ya que requiere un proceso de adaptabilidad a sus sistema de combate y de destrezas. Una vez se dominan estos aspectos, la aventura se convierte en un periplo difícil de olvidar, ya que la historia envuelve al jugador en un argumento atractivo y que invita a conocer más detalles a medida que avanza la propuesta. De hecho, el verdadero villano se oculta entre las sombras hasta prácticamente el mismo final del título, por lo que la intriga es uno de los puntos fundamentales.
Con ello, se permite que tanto el héroe principal como sus grandes acompañantes durante la aventura entre los que destacan Yangus, Jessica y Angelo, puedan mejorar sus atributos y el de sus armas, permitiendo un amplio abanico de posibilidades entre equipamientos y subidas de nivel de los mismos.

La elección de las armas y complementos resulta crucial para enfrentarse a la gran cantidad de enemigos que se cruzan en el camino, debido a la gran amplitud y variedad de los mismos y a que suelen atacar en hordas aleatorias, mezclando diferentes tipos de monstruos, lo que complica más aún las batallas y obliga a trazar una estrategia especialmente férrea, mezclando todas las habilidades de los personajes que se encuentran a disposición. Como suele ocurrir en estos casos, en los momentos más difíciles y bien avanzada la aventura, se permite “invocar” a algunas de las bestias que se pueden capturar a lo largo del camino, consiguiendo un excelente momento de respiro y la posibilidad de acumular un gran rango de daño con este tipo de criaturas. De hecho, este traslado permite ver a todos los monstruos que se encuentran alrededor a lo largo del mapa, por lo que se puede elegir a cuál de ellos enfrentarse, en lugar de dejarlo al azar como ocurría previamente.

El sistema de batalla es muy similar al que se puede ver en otras grandes franquicias como Final Fantasy, con el clásico ataque por turnos. La gran inclusión a este respecto se encuentra en la posibilidad de acelerar los combates, como ya se ofrecía en otras reediciones. Esto consigue hacer más liviana la tarea de farmeo que se puede volver absolutamente tediosa. Más si cabe en un título con una dificultad tan alta como es el caso de Dragon Quest VIII, donde hay diferentes momentos en los que es obligatorio dedicar algunas horas a la subida de nivel y atributos de los personajes, para conseguir nuevas habilidades o, simplemente, aumentar su resistencia ante las acometidas de los enemigos.

Otro de los grandes aspectos en los que destaca esta reedición es la inclusión de dos nuevos personajes jugables que ya aparecían como NPC en la versión original: Rubí y Morrie. No obstante, no están disponibles desde el inicio de la aventura, sino que hay que avanzar lo suficiente hasta sus respectivas apariciones siguiendo los pasos del argumento para contar con sus nuevas posibilidades a nivel jugable. Esto es, Rubí ofrece habilidades propias de la clase ladrón, mientras que Morrie combina diferentes técnicas de juglar que aumentan las estadísticas. Todo ello ofrece un tinte de aire fresco a Dragon Quest VIII y la posibilidad de aumentar el plantel de personajes que se encuentran a disposición del jugador.

Siguiendo con los añadidos de la versión de Nintendo 3DS, que es lo verdaderamente importante, ya que la esencia del título se mantiene, ahora se permite guardar el progreso en cualquier punto, en lugar de tener que acudir a las iglesias distribuidas por las diferentes localidades de Ascantha, lo que facilita mucho la tarea de tomarse un descanso en la partida, en lugar de la odisea que suponía tratar de alcanzar uno de estos emplazamientos hace casi trece años.

No todo se queda ahí, ya que la propuesta mantiene su extensión, tanto en duración como en el tamaño del mapa. De hecho, en lo relativo al argumento incluso se han añadido nuevas escenas que permiten conocer mejor a los protagonistas e incluso se ha incluido un nuevo final de la propuesta para invitar a la rejugabilidad y descubrir cuáles son los diferentes desenlaces con los que cuenta el juego, aumentando hasta un total de tres. Po supuesto, los retos post game se siguen manteniendo, para aumentar la experiencia con Dragon Quest VIII una vez se ha vencido al malo malísimo en la batalla final. Además, también se han implementado retos fotográficos a través del modo foto con los que conseguir diferentes bonificaciones.

No obstante, no todos los cambios han sido positivos y hay una pequeña nota negativa en este traslado a la portátil de Nintendo. Dragon Quest VIII ha sufrido una leve censura al respecto de su lanzamiento en PlayStation 2, especialmente en algunos de los atuendos que viste Jessica, que han descendido en provocación, lo cual no resulta negativo, ya que aporta más personalidad al personaje y le resta la excesiva imagen sexualizada con la que contaba. Sin embargo, la nota negativa se la atribuyen dos escenas que se han modificado o eliminado por su violencia, a pesar de que algunas de ellas forman parte de sucesos relacionados con la trama principal, motivo por el cual resulta incomprensible este cambio. A pesar de ello, el resultado global es más que satisfactorio en todas sus vertientes.

Juan Montes

Jugabilidad: La jugabilidad de Dragon Quest VIII es una delicia para los amantes de los juegos de rol en formato japonés. Cuenta con grandes variantes que hacen de la experiencia algo único y singular y, en esta ocasión, incluso se han añadido algunos elementos de lo más significativos para aumentar la fluidez. La posibilidad de ver a los monstruos a lo largo del mapa y decidir a cuáles enfrentarse en un claro acierto para las tareas de farmeo.

Gráficos: Aunque pudiera llegar a parecer que el traslado a Nintendo 3DS podría mantener o mejorar levemente el soberbio material que ya se vio en PlayStation 2, lo cierto es que consigue aportar un claro salto gráfico que se nota en cuenta se inicia la pantalla de título. Al menos en lo que se refiere a la amplitud de escenarios y los elementos que hay en ellos. No obstante, el cuanto al aspecto visual, sufre un pequeño deterioro.

Duración: Como suele ocurrir con los títulos de estas características, la propuesta puede superar sin despeinarse el centenar de horas, ampliando el argumento principal como elementos posteriores al juego que siguen proponiendo retos a los jugadores. En cuanto a la aventura principal, puede suponer entre 50 y 60 horas, dada su gran amplitud y posibilidades.

Sonido: La banda sonora es simplemente increíble, una de las mejores que se pueda disfrutar en el catálogo de Nintendo 3DS en la actualidad. Esto se debe a que se han mantenido las versiones originales de los temas que recibió el título en su lanzamiento japonés, en lugar de mantener los arreglos que se implementaron en su llegada a Occidente.

Conclusión:

Dragon Quest VIII: El Periplo del Rey Maldito es uno de los videojuegos imprescindibles del catálogo de Nintendo 3DS, como ya lo fue en su día para el de PlayStation 2. La esencia de la propuesta que mantiene este relanzamiento es más que palpable, pero además incluye nuevas funciones que ofrecen una ocasión inmejorables a cada jugador de revivir la aventura una vez más o de descubrir el universo que propone del modo más completo posible.

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Con el traslao de Dragon Quest VIII a Nintendo 3DS se han mantenido algunos de los exploits más famosos del título, así como las versiones doradas de los monstruos que se pueden unir al equipo.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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